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Román Ibarra: La locura

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Lo que ocurre hoy en Venezuela es una perfecta locura; el país está a la deriva, sin un gobierno que gobierne, ni una oposición que se le oponga.

Lo primero es más que obvio, pues luego de 22 años de ejercicio ininterrumpido de gobierno, el resultado es absolutamente lamentable desde todo punto de vista.

La destrucción masiva de las instituciones públicas y privadas; de las universidades; liceos, y  escuelas. Del otrora poderoso y productivo sector industrial; de la agroindustria, en fin, de  todo el aparato productivo; empresarial, comercial, sindical, clama ante los ojos de la sociedad que luce desorientada, y sin liderazgo. Abandonada por parte del gobierno, y de la oposición cuyo rumbo se perdió hace rato en megalomanías; mezquindades; discriminaciones absurdas; inconsecuencias, y abstenciones increíbles, por improductivas, y erráticas, así como recurrentes.

Son muchas las voces que han insistido en el tema para desentrañar los errores de la conducción política de la oposición, que sin embargo han encontrado oídos sordos en esa dirigencia, cada vez más desconectada de la realidad y presa de su propia soberbia.

El camino de la abstención ha demostrado su inutilidad, así como la terquedad de quienes persisten en esa idea equivocada. Hoy, luego de abstenciones sucesivas se advierte el error, pero no se corrige. Algunos sugieren la necesidad de participar y para ello exigen condiciones con razón, pero a sabiendas de  que el gobierno no las va a ofrecer, terminan por reiterar el error, o mejor dicho, usan la falta de condiciones como excusa para volver a abstenerse.

Otros, mentalmente desorientados, advierten que sólo es posible acudir a unas elecciones presidenciales, como si tuvieran fuerza social y política real para imponer esas condiciones.

No se dan cuenta de que por la abstención, ya no existen como realidad política tangible, y hasta comienzan a perder el apoyo internacional que antes fue su bandera más significativa, descuidando la necesidad de organizar y fortalecer la organización interna. Es decir, se sentaron a esperar que otros en el exterior les dictaran la línea de lo que debían hacer, y confiaron en que las sanciones por si solas sacarían a Maduro del poder.

Hoy, la realidad les da en la cara, y aun así no terminan de reaccionar. Este año 2021 se van a celebrar elecciones para Gobernadores; Alcaldes; Diputados a los Consejos Legislativos Regionales y Concejales, y la oposición representada en los ex diputados que hacían mayoría en el parlamento, sigue deshojando la margarita para saber si participan o no.

Unos ¨super vivos¨ que antes hicieron campaña por la abstención, hoy auspician la participación electoral porque están en peligro sus propias aspiraciones. Creo que llegó la hora de sincerar posiciones y decidir por la participación.

Ojalá que se decidan pronto, y que entre todos luchemos por retomar el camino electoral, pero les pedimos que se sean autocríticos, y humildes, y además que no sigan aspirando a su hegemonía en la conducción de la oposición. Hay que abrirse a otras voces y a la participación de todos sin odiosas discriminaciones, ni mezquindad.

Si no retomamos el camino electoral, no habrá posibilidades de revertir el deterioro generalizado que hoy se sufre. El gobierno no va a dar condiciones que convengan a la oposición, hay que ganarlas en la competencia a pesar de la adversidad.

No podemos seguir regalando espacios al gobierno. Al contrario, hay que competir, y demostrar de qué lado está la mayoría, y así negociar las condiciones de participación, y solución de conflictos sociales y económicos, que de continuar, amenazan la existencia misma del país como entidad.

Asumir la realidad en lugar de seguir viviendo de fantasías. Derrotemos al gobierno en todos los escenarios electorales. ¡Coherencia!

@romanibarra

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