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César Malvé: Por qué el busto de Bello en la casa del maestro

 

Los maestros venezolanos hicimos varios intentos para lograr plasmar en la historia patria nuestro significativo 15 de enero como Día del Maestro Venezolano. Inclusive, Prieto siendo senador por el estado Nueva Esparta, levanta su voz en el Congreso de la República para solicitarlo en 1936, pero no lo logra. Ocho años después de tantas luchas, se logra arrancarle al presidente Isaías Medina Angarita la oficialización del día. Es así como el 14 de enero de 1945 sale el decreto que hace oficial un día que ya estaba interiorizado por el magisterio como su fecha emblemática desde 1932.  No obstante los enemigos del magisterio y de  su simbología histórica, siguieron con el afán de desdibujar las luchas de los maestros venezolanos. Es así como  a escasos meses de la promulgación del decreto de Medina, se introduce al senado, presidido por Mario Briceño Iragorry,  un proyecto de Ley de Fiestas Públicas. En el artículo segundo de éste se fija como fecha para la celebración del día del maestro el 29 de noviembre, natalicio de don Andrés Bello, cambiando así, en forma inconsulta, el 15 de enero fijado por la primera Convención Nacional del Magisterio Venezolano, por acuerdo de fecha seis de septiembre de 1936.

Una oportuna carta de Luis Beltrán Prieto Figueroa al presidente del senado fechada el 13 de junio de 1945 detiene la pretensión de los anti maestros. Sin embrago no tardaría mucho para que otra oscura noche cubriera la historia de la organización magisterial. En 1952 el sátrapa Marcos Pérez Jiménez, no sólo comienza una feroz persecución de los maestros, sino que establece como día nacional el 29 de noviembre natalicio de Andrés Bello. Buscaron borrar la historia de 20 años de organización, sacrificios y luchas sin desmayo. No sólo cambiaron la fecha, sino en un esfuerzo mayúsculo de borrar toda la simbología del magisterio, prohibieron toda actividad gremial y comenzó una serie de construcciones de casas para la celebración de fiestas diversas de los maestros, en las cuales ubicaron un busto de bello, con la subliminal idea de hacer que los maestros venezolanos olvidaran su histórica fecha. Esa es la razón por la que muchas casas del maestro, caso muy particular la de Nueva Esparta en La Asunción, usted al entrar se topa con un busto de Andrés Bello.           Pero ni eso logró borrar de mentes y corazones el 15 de enero como nuestro día, porque como dijera el maestro Prieto, en su célebre carta a Iragorry: “Los maestros venezolanos, veneramos a Bello, el maestro del Libertador, el sabio, el investigador forjador de cultura, pero para nosotros su día natalicio no significa nada organizativamente. El 29 de noviembre será siempre el día de don Andrés Bello, un maestro ilustre, pero en él no se sentirá la vibración colectiva, el sentimiento solidario de los maestros de toda la nación, que a partir de una fecha que es de ellos, que nos pertenece a todos por igual, creamos nuestros lazos de compañerismo y nuestro compromiso con el futuro de la Nación, con la cual nos comprometemos cada año,  en un juramento solemne a trabajar “por el niño y por la escuela, por la cultura patria”, como reza nuestro lema”.

Rescatada la democracia, en 1958, la voz de ese magisterio que ha hecho su propia historia se  dejó oír a lo largo y ancho de la patria de Bolívar para exigir la restauración de la histórica y emblemática fecha y se logró hasta el día de hoy. Y a todos los régulos imperiosos con manías anti históricas le advertimos que; el 15 de Enero no es un día de singular acontecimiento, de individual señalamiento de vida, de vida más o vida menos, sino una fecha de un esfuerzo colectivo, que vence el miedo, por encima de la barbarie, para buscar  expandir la luz a lo largo y ancho   de la Venezuela oscura de 1932.

@cesarmalave53

 

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