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Rafael Fauquié: Políticos, escritores

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Hace años, en un comentario que escribí sobre el libro de Vargas Llosa, El pez en el agua, señalaba cómo su autor, escritor prestado a la política, al describir lo que fue su aventura tras la presidencia del Perú, concluía en una incapacidad por lograr reconocerse, como escritor, en la imagen de un candidato presidencial.

Creo que la gran diferencia entre el escritor y el político es la ambición de poder: el político debe venerarlo, obsesionarse con él, convertirlo en finalidad única, meta definitiva, indudable destino. Alcanzarlo será su triunfo máximo y su consagración. No le interesa otra cosa que el aquí y el ahora de un reconocimiento popular traducido en votos. Es un ser para los otros: imagen refractada sobre las miradas de numerosos seguidores que lo contemplan: siguiéndolo, aclamándolo, adulándolo, imitándolo. El político vocifera sus convicciones: a todos y todo el tiempo. Trata de imponerlas a cómo dé lugar. Sólo se certezas. Sabe que de él no se esperan sino soluciones. Sus dudas e incertidumbres no podrá conocerlas sino él.

El escritor es todo lo contrario. La soledad y el silencio son sus aliados. Triunfa en la creación de una obra única y auténtica -única por auténtica. Si el político utiliza sus palabras para vociferar sueños, chillar creencias y aturdir con su fe, el escritor, como decía Valéry, debe “ocultar sus dioses”. Esto es: hacer de sus verdades orientación íntima, sin abrumar con ellas. Sus razones le pertenecen solo a él. No tiene por qué convertirlas en consignas ni en dogmas.

Si la palabra del político busca la manipulación, la del escritor se esfuerza en dibujar respuestas personales relacionadas con su curiosidad, su inspiración y su memoria. Si el político no duda porque dudar lo debilitaría, el escritor no teme expresar sus incertidumbres.

Inmensa diferencia, pues, entre una conciencia creadora a partir de sus ignorancias y una proclamada ausencia de ignorancia; distancia infinita entre la curiosidad creativa y la obsesiva entrega a una solitaria ambición.

 

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