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Jorge F. Hernández: Cuarentínimos para la cuentena

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El próximo lunes se presenta simultáneamente en Buenos Aires, Madrid y Ciudad de México un libro único. Se trata de un ejemplo hasta hoy inédito de que la nueva normalidad es la realidad aumentada: una antología de sesenta cuentínimos ilustrados por el gran Miguel Repiso, REP, desde Buenos Aires, que ya impresos en papel muestran no pocos de ellos el dibujo de un lápiz que permite a todo lector acercar su teléfono y mirar en pantalla y escuchar a cualquier volumen el microrelato que ha sido tatuado en esa página. Es una locura, un delirio maravilloso y mando desde este párrafo un orgulloso aplauso a todo el maravilloso equipo de Minerva Editorial que ha hecho posible el manjar.

Sucede que al clarear el confinamiento el Instituto Cultural de México en España con mi voz empezó a narrar primero uno y luego dos cuentínimos por día como testimonio de las bondades de encerrar a un escritor en su escritorio. Al salir finalmente a la calle se habían compartido 137 minicuentos que fueron bautizados como cuentínimos en homenaje a los poemínimos del gran poeta guanajuatense Efráin Huerta y que podrían definirse siendo indefinidos como greguerías à la Ramón Gómez de la Serna, axiomas sin más acción que su brevedad, juegos de letras instantáneas y posibles semillas para cuentos de mayor aliento. A los pocos días de lanzar el proyecto coordinado y producido magistralmente a través de Jaime Vigna, subdirector de dicho instituto en la Embajada de México, me llamó el inmenso REP, con el que llevo cultivando una hermandad que nació como amistad a primera vista en una FIL de Guadalajara.

REP propuso y el azar dispuso que un día enviara un dibujo como abierto reto que se le añadiera el cuentínimo y al día siguiente, venía la venganza de enviarle un cuentínimo para que cuajara su respectivo dibujo desde Buenos Aires. Luego, vinieron los videos de la confección misma de sus maravillosos dibujos, filmados y editados por la brillante Berenice Sotelo… y así llegamos al milagro de los ejemplares que a partir del próximo lunes inundarán al mundo.

Me explico: el libro con páginas impresas, ilustrado y animado –multiplicado por la realidad aumentada— llegará a sus manos gracias a la apuesta editorial de la Universidad Autónoma de Nuevo León y dos arcángeles llamados Celso José Garza y Antonio Ramos Revillas, en coedición, esmero y producción con todo el equipo de Minerva Editorial y dos arcángeles llamados Beto Grillasca y Santiago Hernández Zarauz… más la musicalización extraordinaria de cada uno de los sesenta cuentínimos, composiciones originales e interpretaciones impolutas del Grillo Grillasca, Sebastián y Santiago Hernández Zarauz, un esfuerzo entre hermanos. Precisamente por la música de cada uno de los cuentínimos, estos ya se pueden escuchar, descargar y compartir en Spotify como disco en dos volúmenes: 30 rolas redactadas y leídas por diferentes voces de la misma voz en cada uno de los llamados EP, que ya están allí para placer de sus escuchas.

Quedan inéditos 77 cuentínimos ilustrados por el propio cuentista que no cuentan con la magia de REP ni el encanto del video, sino dibujitos con los que se volvió costumbre acompañar esta columna y otra en el periódico MILENIO, a la espera de que haya un editor que se compadezca y los publique. De hecho, vuelvo a agradecer que MILENIO tuvo a bien publicar los 177 cuentínimos todos los días en el papel de su periódico y en la página electrónica y también Pagina12 en Buenos Aires, a cuya redacción se acercó un incauto para celebrar el milagro de que uno de los cuentínimos había sido grabado con la supuestamente desaparecida voz de Julio Cortázar, tan solo para salir de allí decepcionado con la revelación no era más que la atrevida imitación intentada por un gordo mexicano confinado en Madrid.

Somos puro cuento y se trata de un género semilla de novelas o bien alimento para crónicas y ensayos. Incluso, las grandes novelas navegan su largo aliento por la cantidad y calidad de cuentos que logran hilar en sus capítulos… y además, fue un bálsamo para la inercia, para el encierro y los largos meses en que el mundo fue azotado por un nefando virus que tantas vidas ha cobrado y es a los muertos y a los miles de anónimos médicos y enfermeros, personal sanitario en general, ciudadanos que se cuidan y cuidan a los demás, abuelos e infantes, maestras y ambulancias, científicos y químicos, abuelas y madres, primos y sobrinos, amigos y prójimos anónimos, lectores todos en general a quienes está dedicado un milagroso libro que ha fincado ya un fantástico precedente en la poliédrica manera con la que hemos de volver a descubrir que se viaja sin moverse, se viven más vidas que la única, se conoce el futuro y resucita el pretérito, así como se combate cualquier contagio con la eficaz inyección de un cuentínimo como dosis diaria, o dos por día en caso extremo, para mantener el alma en paz. Aprovecho entonces estas líneas para desearle a todo lector una feliz novedad y un próspero libro nuevo.

 

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