Inicio > El pizarrón de Fran opinión > Gerónimo Figueroa Figuera: Chavo-Madurismo controla alzas y frenos del dólar

Gerónimo Figueroa Figuera: Chavo-Madurismo controla alzas y frenos del dólar

 

Está plenamente demostrado que el precio del dólar en Venezuela lo impone el régimen madurista al colocar miles de millones de bolívares electrónicos sin respaldos a través del de los llamados bonos patria que son captados por el comercio formal e informal. Luego el mismo régimen madurista haciéndose el loco permite que miles de millones en billetes gringos ingresen en el mercado paralelo y luego esos mismos dólares son subastados en los bancos públicos y privados con la regulación del Banco Central de Venezuela que al final le pone el “sello legal” a el lavado de dinero que se ha producido en todo ese recorrido.

El último episodio fuerte con la puesta en circulación de dinero inorgánico fue una semana antes del llamado “black Friday” por sus siglas en inglés, cuya traducción en español es “viernes negro” que se celebra el primer viernes de noviembre después de Acción de Gracias y los comerciantes en EEUU hacen rebajas hasta de 80% en las mercancías que venden todo el año. De un tiempo para acá algunos comerciantes venezolanos vienen realizando el llamado viernes negro pero este 2020 fue adelantado para una semana antes porque coincidía con la llamada semana radical inventada por Maduro, y que para someter y torcerle el cuello al virus chino.

Esa semana vimos el dólar que se cotizaba un poco por encima de 500 mil bolívares, en cinco días dio un salto y se ubicó en un millón cien mil bolívares en el mercado paralelo y el BCV, más del doble. Luego en la semana siguiente el dólar frenó la “carrera alcista” y hasta retrocedió cien mil bolívares. Al momento de cerrar esta columna, miércoles 2 de diciembre el dólar paralelo y oficial patinaba entre 900 mil y un millón de bolívares, generando incertidumbre sobre la ruta que seguirá en diciembre para cerrar el año, que ha sido considerado como el más negro de los 21 transcurridos.

En todo este juego perverso aplicado por los hambreadores del pueblo donde ponen como primeros actores a los venezolanos humildes que reciben los “bonos patria”, al final del día son los más perjudicados. Si bien es cierto que al momento de recibir los bonos pueden adquirir algo más de lo rutinario, no es menos cierto que inmediatamente el dólar comienza a saltar como sapo, y los precios en los productos de primera necesidad hacen lo mismo, pero con la especulación añadida por algunos delincuentes disfrazados de comerciantes que suben los precios por encima de lo generado por el alza del dólar. Un ejemplo es que antes del viernes negro con el dólar en 500 mil bolívares un kilo que queso blanco costaba un millón 500 bolívares, dos semanas después cuesta cuatro millones de bolívares.

Aunque en el llamado viernes negro no participan directamente quienes reciben los bonos patria, si sirve de excusa para que miles de millones de dólares salgan de los sacos donde están guardados y aparezcan en manos de personas que llegan a las tiendas con fajos de billetes verdes a comprar sin regatear los precios impuestos por los comerciantes. Simplemente y sin mirar para los lados cuentan billetes verdes y pagan. En este episodio del “viernes negro” algunos amigos y hasta mis hijos, me dijeron haber visto “colas muy largas de personas” esperando para entrar a comprar en algunas tiendas de centros comerciales.

En ese sentido les aclaré a los amigos y a mis hijos, que por muy largas que fuesen esas colas para comprar con motivo del “viernes negro”, nunca tendrían relación con la densidad poblacional caraqueña y venezolana. Les preguntaba que cuantas personas podían estar en cada cola: quinientas, mil o dos mil, les aclaraba que hubiese entre todas las colas de los comercios hubiesen 20 mil o 50 mil personas que en sitios cerrados hacer ver volumen alto, pero que eso no representaba la densidad poblacional de los más de seis millones de caraqueños o de los 26 millones en todo el país.

Igualmente les advertía a los amigos y a mis hijos que era altamente sospechoso que un país que no generaba divisas por concepto de su comercio exterior, ni tenía convenios firmados para que la Reserva Federal de EEUU pueda abastecer de dólares al Banco Central de Venezuela y este a su ve a los bancos comerciales privados y públicos. Además, los bancos venezolanos no tienen cuentas en dólares donde clientes pueden llegar por taquilla o cajeros automáticos a retirar billetes verdes en grandes cantidades. Es medio sospechoso o sospechoso entero, porque normal no es. Como dicen een criollo, “algo huele mal en Dinamarca”.

geron2ff@yahoo.com – geron2ff@hotmail.com – @lodicetodo

 

Traducción »