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Carlos Casanova: Cohesión social para evitar la fragmentación del tejido social

 

A propósito del foro interactivo, al que fui invitado como ponente junto a la periodista Sebastiana Barráez, cuyo título del encuentro fue “Construyendo una agenda para la cohesión social”, auspiciado por la Embajada de Alemania en Venezuela, la Asociación Civil Ciudadanía, Espacio Civil, Asociación Civil Cátedra Ciudadana y Agenda Comunitaria; con el agradecimiento por la invitación, me permitiré presentarles algunas de mis reflexiones en dicho evento.

Los revolucionarios llegaron al poder por la vía democrática, con el propósito de producir el cambio de modelo económico, político y social; para lograrlo necesitan crear crisis, requieren una vida institucional inestable, un caos, para poder ir sustituyendo las estructuras de la democracia al comunismo; de esta forma, el ciudadano escucha, pero no ve lo que están haciendo.

De esta manera, crean la crisis de gobernabilidad, entendida como la ruptura con la obligación que tienen de armonizar políticas públicas con las estructuras de poder de los estados y municipios, así como de poderes públicos nacionales no controlados por ellos; esta es la mesa servida para romper comunicación con los sectores sociales, gremiales y empresariales, así como los políticos, con ello, una incomunicación con la sociedad.

Pero la revolución no solo es un cambio de estructuras, es una revolución cultural, que se propone sustituir los actuales valores por otros, creándole otros valores por la vía del hábito, con ello imponen la hegemonía cultural revolucionaria. Cuando por necesidad nos vemos en la obligación de hacer colas para todo, anotarse en listas para el gas, las cajas o bolsas Clap, cuando le dicen cocine con leña, reciba un dinero en la tarjeta de la patria, cuando el dinero ya no es salario, no disfruta de vacaciones, ni de reuniones familiares por no tener recursos ni para un arroz con pollo, cuando se ve acostumbrado a la escasez, a estar en lo mínimo en todo, no contar con transporte público, se ve perdiendo peso, y muriendo en los hospitales por afecciones que antes no lo conducían a la muerte, entienda que le cambiaron los valores con los que usted vivió y ahora tiene otros, los que tenían 15 años al llegar Chávez al poder casi no recordarán cómo fue la vida de sus padres, en razón a que lo único que conoció es este cuadro de limitaciones, creció con estos valores de escasez y miseria revolucionaria.

El valor más importante, que es el de la familia, se lo rompen, cuando 5 millones seiscientos mil venezolanos se ven en la necesidad de emigrar y, con ello, fracturan la familia, que se queda con un sentimiento de dolor; luego irán por los bienes de los que se fueron.

Se produce en la sociedad, entonces, lo que se denomina una crisis de sociedad, cuyo origen es la cultura de desvinculación, de nuestros valores y tradiciones, en razón de que, cuando nos cambian los hábitos nos cambian los valores, la forma de pensar y, con ello, nos cambiaron nuestro destino.

Se expresa además esta crisis en la falta de liderazgo y de capacidad para sumar y no solo ser una parte, y con ello la falta de entendimiento entre todos y todos, incomunicados, entre vecinos, amigos, la oposición dividida, fraccionada y fragmentándose aún más, circunstancia que va permeando a la sociedad, y los que nunca debieron dividirse se encuentran divididos por seguir a los divididos.

Llega así la tarea más importante para el ciudadano, desde nuestras comunidades debemos comenzar por reconocernos, entendernos, aceptarnos, oírnos, saber que podemos tener divergencias, pero ello no puede ponernos en posición de contrarios, no se trata de quién tiene la razón, ya que verdades absolutas no existen, pero sí verdades compartidas; si detenemos en nuestras comunidades esta fragmentación, tenemos entonces posibilidad de triunfar un poco más adelante, pero tenemos que recuperar la sociedad unida que hemos sido.

Luego pasaremos a legitimar los liderazgos en nuestras comunidades, entendiendo que debemos multiplicar líderes y no seguidores.

Donde hay oración, hay victoria. Dios nos bendice.

 

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