Julieta Cantos: Simplemente Temo

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Hoy voy a hablar de Temístocles Salazar… Ese Temístocles que para nosotros era Temo. Y mucha visión tuvieron sus padres, para nombrarlo Temístocles, como aquel gran general ateniense, a quien la historia designa como el “mayor líder militar y político que tuvo Atenas en las Guerras Médicas contra el Imperio Persa”. Pero nuestro Temo, era un ser eminentemente humano, al que uno podía conseguir disertando en la calle, en el mercado, sin distingo  social, ni intelectual. Ejerciendo lo que era: un docente de la vida, por la vida y para la vida.

Y sí, Temístocles no era del Táchira, pero se la apropio sin pedir permiso, demostrando su amor por esta tierra y supo, igual que su predecesor, labrarse una carrera política, pero Temo, además, se forjó también una carrera académica, cultural, propia. Encontró la manera, en este Táchira, de compartir con sirios y troyanos, con discurso propio, y amistad sincera, generando respeto, aceptación y admiración.

Para mí, en lo particular, Temístocles fue un extraordinario amigo, un igual en el deseo de querer participar haciendo cosas que para él eran importantes y que podían significar un cambio, una transformación en lo cotidiano. Cuanto evento se presentaba, él lo apoyaba de manera incondicional. No solo recuerdo su permanente asistencia a la Sin Límite, en un deseo ávido de querer ver cuál era la última bibliografía, no solo en lo social, lo político, y lo económico, sino en la literatura, en la poesía; porque él era un poeta. Con Temo, uno podía hablar de todo, de lo humano y lo divino. Luego, en su proceso como constituyentista, con aquella pasión desbordada, cuando echaba los cuentos de cómo había participado en asambleas acerca de lo que él consideraba debía ser la implementación de artículos concretos para mejorar nuestra Constitución. Era un apasionado de lo que significara cambios, desarrollo, dinámica; la propia democracia, no la retórica. Solo por aclarar…Temístocles, fue el constituyentista más votado en todo el estado Táchira, en 1999.

Pero Temo estaba por arriba de todo eso, él se vinculaba con la vida, con la gente, con el pensamiento, con el pensamiento crítico, pero a través de la humanidad, de la palabra escrita y de la palabra hablada. Recuerdo cuando presentamos su libro de poesía, dedicado a Raiza, su compañera de vida, e hicimos esa presentación que era un homenaje, una ofrenda al amor, a su compañera, y era poesía en su estado más puro. Y vinieron muchísimos amigos, para compartir ese momento, pero también vino muchísima gente que no eran amigos, pero que sabían de la sensibilidad de Temo, y de lo que significaban esos espacios en Sin Límite, para promover todo lo que tuviera que ver con la cultura, y disfrutaron muchísimo y se apropiaron de un sentimiento que Temístocles expresaba a través de la palabra en ese su libro, simplemente porque los llenaba de alegría…les alegraba la vida y, sin ser amigos de él, compartían a través de un pensamiento y un sentimiento, y se enamoraban del discurso, de la narrativa de Temístocles. Eso era Temo y todo eso era capaz de transmitirlo.

 

También recuerdo aquel famoso foro sobre el “Socialismo del Siglo XXI”, en el que participaron personas de todas las tendencias, y de diferentes partes de Venezuela y el Táchira: desde los que estaban a favor, los que estaban en contra y hasta aquellos que tenían una posición escéptica, y se mantenían neutrales para ver cómo se desarrollaba el tema. En este foro, Temístocles participó como ponente y tuvo una presentación tan objetiva, tan aplastante, que la editorial Alfadil, que editó un libro sobre el tema del Socialismo del Siglo XXI, el cual recopilaba diferentes ponencias de personas diversas y referentes dentro del accionar político venezolano, seleccionó el texto de Temístocles para formar parte de esta edición, y fue escogido porque era un texto franco, en donde Temo decía lo que creía, y criticaba lo que no creía, eso era Temo.

Su compromiso político y académico, su activismo, su claridad al exponer su pensamiento, reflejaban lo que era: un ente social. Temo requería el contacto con la gente, y participar en cuanta actividad posible hubiera, que estuviera vinculada a lo cultural y a lo político, y es que la cultura para él era un accionar político. Temo era fundamentalmente docente; le encantaba participar en un escenario en donde pudiera vincularse con la gente, transmitir pensamiento, ideas, y promover la discusión y el intercambio. Eso era Temístocles. Pero, además, con Temístocles compartimos esa hermosa locura que fue el diplomado de Cronistas Comunales, avalado por el Centro Nacional de Historia, desde donde participó como docente hablando sobre lo que era la historia regional, sobre lo que fue el accionar político desde la prehispania, hasta nuestros tiempos en el Táchira, ahí compartimos con lo mejor de la academia e investigación de nuestro estado. Temo realizó una charla magistral extraordinaria, que ubicaba en el tiempo y ubicaba respecto a los personajes, pero también daba sabrosura, porque Temo era una persona sabrosa y preciosista en el lenguaje, amante del término de tachiranidad, que creo cada vez más, vamos a tener que retomar. Ese era nuestro Temístocles. Sabemos que está presente en nuestras vidas porque nos marcó, pero además que ese nuevo viaje que emprendió va a revolucionar esos otros planos a los que llegue.

Comentarios bienvenidos a julietasinlimite28@gmail.com

 

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