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Román Ibarra: ¿Y ahora?

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El proceso electoral que comenzó en Estados Unidos el 3 de noviembre, aún no termina para el momento de escribir estas líneas; y es que el candidato a la reelección, Donald Trump ha denunciado fraude, y en consecuencia ha acudido a instancias judiciales para impugnar lo que a su juicio es un ¨robo¨.

Hasta el presente no ha presentado pruebas fehacientes, y entonces será la justicia norteamericana la que decida si hay méritos o no para aceptar la referida impugnación.

Esos mismos supuestos habían sido denunciados a lo largo de la campaña, con la amenaza de no reconocer los resultados si le eran adversos, como hasta ahora parece indicar.

Cualquier proceso electoral en el mundo puede ser objeto de actuaciones reñidas con la ley, aunque no es lo deseable, pero obviamente hay que demostrar que dichas actuaciones son suficientemente graves como para afectar el resultado final para poder optar por la invalidación del proceso en general, y someter  a la justicia con las consecuencias sancionatorias a los culpables.

No obstante, en la democracia más antigua, y sólida, cuyas instituciones están por encima de caprichos y personalismos, resulta cuesta arriba pensar que actitudes como la denunciada puedan ocurrir.

Por su parte, el contendor por el Partido Demócrata Joe Biden, se ha mostrado más ponderado y sereno en la medida en que siguen avanzando en la entrega de resultados. Hasta el presente mantiene una ventaja importante que luce difícil remontar, de continuar la tendencia.

Más allá de lo que ocurra en estas elecciones y su resultado final, los venezolanos a lo largo de la campaña encontramos una nueva razón para polarizar y dividirnos entre los dos candidatos norteamericanos, según las ¨visiones¨, y cálculos de cada quien, como si de verdad estuviéramos incidiendo de manera decisiva en la escogencia.

Por nuestra parte, siempre recomendamos neutralidad a nuestros compatriotas, por la razón obvia de que cualquiera que fuera el resultado, debíamos conquistar al nuevo Presidente de los Estados Unidos como un gran aliado para la recuperación de la democracia en Venezuela.

Pero no fue así, al contrario se conformaron bandos por uno y otro candidato, que sirvieron para lanzar insultos y denuestos entre nosotros, profundizando la división que existe en el seno de la oposición.

Si se mantiene la tendencia y finalmente es proclamado Biden como Presidente, habrá una gran decepción para quienes optaron por no luchar, y dejar todo bajo el manto de las sanciones ordenadas por el gobierno de Trump, y además vendieron equivocada y abusivamente la especie de que habría una invasión militar en nuestro país para sacar a Maduro, lo cual por cierto, siempre fue negado por los voceros más importantes del gobierno norteamericano.

En el caso venezolano seguimos perdiendo oportunidades de participar y denunciar los atropellos y el ventajismo con el que actúa el gobierno, esperando que otros resuelvan nuestros problemas y crisis, soñando con que las sanciones por si solas van a tumbar a Maduro, aunque la verdad es que solo afectan a los ciudadanos comunes que ya no pueden acceder a sufragar las necesidades de alimentación; salud, y demás bienes y servicios.

Por el camino de la abstención se prolonga la agonía de nuestros compatriotas que cada día suman nuevos casos de profundización de la pobreza, y sufrimiento. Además tampoco tendremos representación parlamentaria.

Dilapidaron un inmenso capital político, destruyeron la unidad, sembraron desconfianza en el pueblo, y se creyeron dueños de la verdad. Con su actitud se enajenaron el acompañamiento popular, y se dedicaron a medrar en el contrapoder, administrando recursos de la nación.

Incapaces de negociar una salida electoral, soñando guerras imposibles, favorecieron a Maduro.

¿Sin Trump como padrino, que van a hacer ahora?

@romanibarra

 

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