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César Malavé: Ejemplo para la historia; Pacto de Punto Fijo

 

Hace 62 años, una sabia decisión política de unidad superior evitó que Fidel Castro, durante cuarenta años, pudiera ponerle las manos al petróleo venezolano para desarrollar, en todo el ámbito de América Latina, sus propósitos imperiales. El Pacto de Punto fijo se firmó el 31 de octubre para defender la constitucionalidad, el derecho a gobernar conforme a los resultados electorales, con programa común mínimo, y un gobierno de Unidad Nacional, independientemente de quien ganara las elecciones. El documento fue ratificado en la noche del 6 de diciembre, vísperas de los comicios, en un solemne acto en el otrora Consejo Supremo Electoral. Se leyó el programa mínimo y la declaración de principios, siendo suscrita por los tres candidatos presidenciales: Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villalba. El siguiente día, 7 de diciembre de 1958, se celebran las elecciones y gana Rómulo Betancourt. El 20 de diciembre es proclamado y, comienza la aplicación del Pacto con la escogencia de los candidatos que habrían de ocupar los ministerios, las gobernaciones y las presidencias de las dos cámaras del Congreso Nacional. Simultáneamente se prepara la celebración del primer aniversario de la caída del dictador, el 23 de enero. Para este evento, el gobierno interino había invitado a Fidel castro.

Comenzando el año 1959, la juventud de Acción democrática representada por Américo Martín y Héctor Pérez Marcano, conversan con el presidente electo para que se entrevistara con Castro. Rómulo, consciente del imprudente discurso de Fidel en El Silencio, pospone para una semana el encuentro. Cuando se verifica, Castro sin preámbulos le propone a Betancourt, que al instalar el gobierno le prestara 300 millones de dólares, para hacerle, éntrelos dos, una jugada maestra a los gringos. Después de escucharlo con paciencia, el Padre de la democracia venezolana le dijo que el país no estaba en condiciones de desprenderse de esa cantidad en efectivo, a lo que Fidel manifestó que no era en efectivo sino en petróleo. Rómulo, inmediatamente respondió “Nuestro petróleo no se regala, ni se da a crédito se vende en dinero contante y sonante. Y   que no haría una excepción con Cuba”. Así comenzaron las fricciones que habrían de recrudecerse más tarde, cuando el sátrapa cubano se empeñó en tomar por la fuerza nuestro petróleo. Durante su mandato sofocó veinte conspiraciones militares en su contra y una insurrección armada civil- militar, activamente apoyada por Cuba. Castro estaba convencido que las reservas del petróleo venezolano, unido a las guerrillas colombianas, le serviría de palanca para la “revolución continental”.

Los hermanos Castro, el Ché Guevara y Manuel Piñeiro, Barbarroja, responsable de asistir al movimiento terrorista latinoamericano, no hacían distinciones entre dictadores como Anastasio Somoza y demócratas como Betancourt. Todos eran, según Fidel, “traidores, vende patrias, miserables, enemigos de la soberanía de los pueblos”. Castro se involucró personalmente en los planes para invadir Venezuela con tropas cubanas, enviando a la elite guerrillera del régimen, entre ellos Arnaldo Ochoa, el futuro héroe de África ejecutado en 1989. Pero  la enérgica respuesta de las fuerzas de seguridad venezolanas, dirigidas por, el entonces ministro del Interior, Carlos Andrés Pérez y el rechazo general de la población condenó al fracaso la intervención castrista. Pese a la derrota, Castro nunca olvidó a Venezuela, que durante cuatro décadas, entre 1958 y 1998, pareció consolidar su institucionalización democrática a través del ejemplo del  Pacto de Punto Fijo, que si bien sólo llega hasta el 17 de noviembre de 1960, hizo entender a los líderes de los partidos la necesidad de gobernar en coalición y con continuidad administrativa. La segunda invasión cubana de Venezuela comenzó en 1998, pero ésta vez pactada entre Castro y Chávez. Desde entonces, el proceso ha seguido fielmente el guión castrista, guardando los formalismos democráticos. Como dijo uno de los ex guerrilleros, era “el sueño imposible de los sesenta hecho realidad en los comienzos del siglo”, para desgracia de Venezuela, pero reivindicación de la grandeza histórico político del  Pacto de Punto Fijo.

@cesarmalave53

 

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