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Julio Escalona: Bolivia

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Con toda legitimidad, Luis Arce y David Choqueuanca, han sido electos Presidente, Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia. Sus oponentes no llegaron a presentar un programa diferente de lo que los políticos de la derecha presentan. Casi como un rutina. Mesa, que había sido presidente de Bolivia, dejó al país endeudado, con una deuda equivalente al 60% del PIB, con salarios muy bajos y en general con una situación social deteriorada. Frente a un oponente, que como ministro de economía dejó a Bolivia con una próspera situación económica. Cuando Evo fue derrocado, Arce salió con un prestigio personal fortalecido, reconocido por el pueblo, la CEPAL y otros organismos internacionales. ¿El imperio estadounidense conjuntamente con la oligarquía, tendrán preparada una sorpresa? Nunca los debemos subestimar, pero no lo tienen fácil.

La victoria en Bolivia puede estar abriendo un camino que vaya hacia un cambio en la correlación de fuerzas. Primero Bolivia, viene Ecuador ¿Y Chile? ¿Y el resto de la región latinocaribeña? No nos podemos equivocar ni dar pasos que le permitan a la derecha tratar de recuperar posiciones. Es el momento de reflexionar y tomar decisiones acertadas. Siguen actuando la quinta columna, la corrupción y la ineficiencia que no han sido vencidas. Por ahí nos pueden golpear. Hay condiciones para marchar hacia delante, pero necesitamos, con paso firme ir derrotando a los enemigos, algunos se mueven más al interior y otros más al exterior, pero, en general, es el mismo enemigo.

Los indígenas vienen ocupando un papel cada vez más relevante, igual que las mujeres y los negros. Tenemos que fortalecernos como bloque histórico, como alianza de clases explotadas con fuerzas suficientes para golpear y aislar al enemigo principal, las fuerzas imperiales.

La ley Antibloqueo busca fortalecer alianzas y atraer inversión internacional. Tenemos que saber hacerlo sin debilitar el desarrollo desde dentro y hacia dentro. Nunca debemos olvidar el “comuna o nada”, esa orientación postrera que nos dejó Chávez. Lo que necesitamos es una urgente discusión-investigación, que nos permita aclarar más el camino y convertirla, en una nueva sangre que permita renovar y transformar espíritu mente y cuerpo, impidiendo la fragmentación. Unidad-lucha-unidad.

 

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