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Edecio Brito Escobar: La transparencia administrativa del Estado venezolano

 

Hace dos semanas que “La Otra Vía” tuvo como invitado al profesor Luis Zambrano Sequín, coordinador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello.

Y, como era de esperar, dicha conversación, basada en el contenido del informe de Coyuntura Venezuela de septiembre del año en curso, ha pasado a ser la entrevista que provocó la mayor participación de radioescuchas en la modalidad que hoy nos sirve de soporte en el relanzamiento de este programa con el que comenzamos hace ya casi 22 años.

Por nuestra parte, el equipo de “La Otra Vía” recurrió a su registro de oyentes que, a la vez que nos escucha, emite sus opiniones sábado a sábado, y nos llevó a algo que es inusual en el periodismo radial, como es convertir a tales oyentes en la voz autorizada de este tipo de manera de comunicación, y reconocerles su importancia participativa. Pero, además, asignarles su rol de integrantes de “Gabinete de Sombra”, con el fin de que se entienda a qué se debe que nosotros digamos que es absolutamente falso y atrevidamente irrespetuoso, cuando se dice que los hombres y mujeres de a pie de nuestro país no son capaces de entender en qué consiste la economía nacional, y por qué consideramos que ya no hay espacio para el engaño, la manipulación y la información desviada.

Aquellos que entendieron al profesor Zambrano Sequín y que hasta cuestionaron algunas reflexiones nuestras la pasada semana, están claros con respecto a que todos sabemos en qué ha consistido durante las últimas décadas la administración del Estado venezolano. De igual manera, cómo es que después de haber percibido cuantiosos ingresos durante más de 100 años por concepto de explotación petrolera, “el país aparece al final del año en curso con los peores indicadores de desempeño económico e institucional en el contexto regional y mundial”.

Ahora, ¿por qué creemos que es así? ¿Cómo es que la ciudadanía, poco a poco, ha entendido a qué se debe que los ingresos fueron convertidos en beneficios sociales, ciertamente, pero también en derroche, malversación, corrupción, hasta concluir en situaciones de extravío en general como los actuales?

Desde luego, afirmar lo expuesto pudiera ser calificado de atrevimiento. Sin embargo, después de que Venezuela se familiarizara en 1998 con el contenido de la nueva Constitución y se asegurara que dicha Carta Magna era  “la mejor del mundo”, y que estaba llamada a transformar al país, y que nada hubiera sucedido para beneficio de la ciudadanía, sin duda alguna, ha sido una pobre lección para todos. Pero también una enseñanza de la que más y superiores lecciones han extraído los expertos en los hechos, como también un llamado a los propios ciudadanos a no desentenderse de los acontecimientos y de las modalidades delictivas que tanto daño le han provocado a la población.

En el año en curso, más allá de lo que ya expusimos, hay encuestas que arrojan que la economía nacional puede contraerse más allá del 24%, el consumo privado reducirse en casi un 28%, la inflación cerrar en más de 2.535% y, como si fuera poco, el tipo de cambio coronar su “cierre” en 979.119 bolívares por dólar. Es decir, un cuadro social con aspecto destructivo suficiente para, con base en las repercusiones que está generando la pandemia en el mundo, suponer a qué se enfrentarán los venezolanos en el 2021 en el orden económico, social y hasta político.

Obviamente, nosotros, que nos negamos a hacerle el juego a la creencia de que aquí no hay nada qué hacer, porque el país colapsó y no hay recursos -propios y prestados- para superar esta realidad, hoy, una vez más, vamos a analizar dicha situación con ustedes y para ustedes. No hablaremos de actos milagrosos. Por el contrario, sí de una situación que debe ser entendida por los venezolanos, porque es a los venezolanos a quienes corresponde enfrentarla, asumirla y derrotarla.

¿Cómo lo haremos?  No lo sabemos. Pero hoy nos atreveremos a convertirlo en materia de conversación, a partir, insistimos, en que los venezolanos somos los llamados a entender lo que implica trabajar por el futuro, y a hacerle frente a quienes insisten en promover transacciones con extraños.

 

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