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Eumenes Fuguet: Adolfo Ernst, sabio alemán

 

La expresión “nadie es profeta en su tierra” de hondo contenido religioso, la podemos aplicar al  sabio alemán Adolfo Ernst, nacido el 06 de octubre de 1832, en la población de Prinkenau, Silesia. De dilatada trayectoria en nuestro país como investigador, docente y científico, en las áreas de: geografía, geología, lingüística, botánica, antropología y arqueología por mencionar algunas de sus especialidades que aportaron adelantos a la ciencia.

Antes de culminar sus estudios de ciencias naturales, pedagogía y lenguas modernas en Berlín, conoció dos hijos del general venezolano Judas Tadeo Piñango, que lo motivaron viajar al Nuevo Mundo Con su entusiasmo característico y deseos de participar en el desarrollo científico del país, fundó con Arístides Riojas la Sociedad de Ciencias Físicas y Naturales de Caracas en mayo de 1867.

Es fundador  del Museo Nacional de Ciencias inaugurado el 28 de octubre de 1875, con importantes donaciones  producto de sus extensas investigaciones. Designado Director de la Biblioteca Nacional en 1876. Con el apoyo del presidente Antonio Guzmán Blanco, participó en la organización de las exposiciones internacionales de Viena en 1873, la de Bremen en 1874, Santiago de Chile y Filadelfia en 1876.

A partir de 1874 organizó la Cátedra de Historia Natural en la Universidad Central de Venezuela, donde difundió las teorías del francés Jean Lamarck, primero en utilizar el término biología en 1802, y la “selección natural” de Charles Darwin, las cuales eran fundamentales en la Zoología y la Botánica.

Adolfo Ernst

Ernst es considerado el inspirador y fundador de la escuela positivista venezolana, figurando entre sus principales discípulos: Lisandro Alvarado, José Gil Fortoul y Rafael Villavicencio. El estudio del darwinismo en América Latina ha estado muy vinculado al estudio del positivismo. En Venezuela como en otros países de Latinoamérica, la introducción del darwinismo se produce en la Universidad Central. Son los doctores Adolfo Ernst y Rafael Villavicencio, quienes desde sus cátedras de Historia Natural e Historia Universal, comienzan a divulgar las teorías evolutivas de Darwin. En 1889, la Universidad Central de Venezuela por su meritoria labor  le otorgó el grado de Doctor en filosofía.

Adolfo Ernst llevó a cabo estudios sobre distintas regiones del país, tales como el valle de Caracas, el lago de Maracaibo, la Cordillera de los Andes, Guayana, la isla de La Orchilla, las minas de cobre de Aroa y las minas de diamante de Betijoque. Fue el precursor de la etnobotánica en Venezuela al desarrollar temas como: la historia de la yuca en 1890 y el banano en 1893.

Las colecciones etnográficas y arqueológicas que fue adquiriendo para  el Museo Nacional, le sirvieron de base para publicar una serie de trabajos antropológicos descriptivos de algunos grupos indígenas: guajiros, ayamanes y warao. Realizó  trabajos arqueológicos en la región andina, que aportaron datos etnográficos sobre los aborígenes, dedicando algunos ensayos a los petroglifos; realizó un interesante estudio sobre las aguas termales de San Juan de los Morros y de las Trincheras.

Uno de los tantos méritos de nuestro biografiado, fue la divulgación de material venezolano entre las sociedades científicas internacionales del siglo XIX, publicando sus aportes en publicaciones nacionales y en las mejores revistas científicas europeas. Entre sus Obras se encuentran: “Los Catálogo de la Biblioteca de la Universidad de Caracas” en 1875. La “Enumeración Sistemática de las Especies de Moluscos en 1876”. Y La Exposición Nacional de Venezuela en 1883”. Y El estudio del darwinismo en América Latina.

Designado miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid, Miembro Honorario de la Sociedad de Investigaciones de la Naturaleza de Berlín, y de la Sociedad de Ciencias Físicas y Naturales de Caracas.

Tuvo entre sus discípulos al conocido pintor valenciano Antonio Herrera Toro falleció en Caracas el 12 de agosto de 1899,

churuguarero777@gmail.com

 

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