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Gustavo Villamizar Durán: Centros de Asistencia Pedagógica

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El presidente Nicolás Maduro junto al Ministro del Poder Popular para la Educación, anunciaron la apertura de los planteles educativos para que funcionen como Centros de Asistencia Pedagógica, a partir del lunes 5 de octubre. Desde el inicio de esta experiencia y hasta nuevo aviso, la activación de estos centros de asistencia será durante  las semanas de flexibilización de la cuarentena, conforme al modelo adoptado por Venezuela de 7+7. En esos días los padres, madres y representantes, quienes tienen a su cargo buena parte de la responsabilidad educativa a distancia, pueden consultar con los docentes de escuelas y liceos acerca de la mejor manera de llevar adelante la acción pedagógica, debidamente organizados mediante la modalidad de citas concertadas a través del teléfono o cualquier otra vía. Por supuesto, que se exigirá el cumplimiento de todas las normas y procedimientos de seguridad para esas comparecencias, sin excepción. Igualmente, se estableció que la asistencia a tales centros será optativa, en ningún momento obligatoria.

Sin duda es una magnífica iniciativa. En primer lugar, porque favorece el acercamiento de la familia con la escuela y luego, es una forma mediante la cual los adultos de la casa se van involucrando con conocimiento y mediante la utilización correcta de las estrategias sugeridas, en ayudar al aprendizaje de niños y jóvenes. A mi modo de ver, en esas visitas a la escuela deberían participar también los alumnos, por diversas razones. En principio, porque conocer la escuela o retornar a ella después de tantos meses, es un acontecimiento de buena emotividad, es regresar a un espacio que por sí genera afectos y recuerdos, aun sin la presencia de los compañeros y además, volver a encontrarse con las o los profes, figuras muy relevantes para el discente. Pero lo más importante, es que el niño o el joven estén presentes en el diálogo de los adultos y pueda también intervenir en él, sobre todo en la aclaración de los contenidos y las estrategias para alcanzarlos. El resultado será siempre muy halagüeño: se trata, para el alumno, de una reunión de las figuras quizás más importantes de su afecto y admiración.

Por su parte, los docentes deben hacer el mayor esfuerzo por mantener la cordialidad  en esas citas. Si está presente el alumno, el educador debe hacerle saber que espera mucho de él, hacerle ver  que tiene  talento suficiente para dar y alcanzar. No se trata de impartir instrucciones o simplemente dictar una cantidad de asignaciones confusas. El propósito es aclarar las dudas y ganar a los mejores aliados para la labor de enseñar y aprender, pero sobre todo,  excelentes motivadores al estudio y la búsqueda del saber. El educador debe empeñarse en mantener conversaciones amenas, didácticas, de saberes compartidos, ello conducirá  al aprendizaje cooperativo que tanto requiere la nueva educación, tal como  afirmaba el Juan de Mairena del poeta Antonio Machado: “Todo lo que sabemos lo sabemos entre todos”.

Por último, debe insistirse en la claridad del lenguaje por parte del docente en estas citas con padres y alumnos. Lamentablemente una desviación en una  supuesta academia ha impulsado a muchas personas a “hablar en difícil”, como dice la escritora chilena Marcela Serrano.  Intentan demostrar que el saber se expresa a través de un lenguaje rebuscado mediante un léxico incomprensible, para impresionar incautos. Esto, porque ojeando la Guía Pedagógica de estas primeras semanas, aunque la redacción de los textos, instrucciones y sugerencias han mejorado,  se cuelan algunas florituras que en nada contribuyen a la comunicación fluida.

 

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