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Maryclen Stelling: Una realidad novelada

 

Son tiempos de desvaríos políticos. Vivimos en dos mundos paralelos, participamos de dos realidades políticas disímiles y enfrentadas, manejamos, además, dos procesos perceptuales que ni se topan ni se encuentran.

Amparados en la polarización nos aproximamos a la realidad que vivimos y creemos conocer desde la ficción política. Solo tiene cabida nuestra posición y visión, que no solo es la versión verdadera sino la única. Reducidas las demás a la condición de distorsiones de la realidad, de falsedades y calumnias. Sepultado el examen crítico de los hechos ante el peso de la historia novelada en la que participamos en calidad de personajes, a la vez que intérpretes y narradores. Desde esa diversidad de roles, pretendemos registrar objetivamente los hechos y comunicar fielmente las experiencias de la historia reciente. Cual universos paralelos, atrapados en los polos políticos, somos incapaces de diferenciar entre realidad y ficción, entre un relato real y un recurso ilusorio. Se polariza la imaginación y cada ámbito político conforma su propio escenario novelado de la realidad. Lo recrea, lo vive y lo sufre; lo observa, lo interpreta y lo comunica… Así, desde una estrecha visión dicotómica, excluyente y desfavorable, percibimos al otro con una fuerte carga emocional. Suerte de historia no-velada dual de nuestra realidad y del país en general.

En tanto extensión de la ficción y como expresión de la pérdida de contacto con la realidad, la dualidad política del país se traslada a la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde Nicolás Maduro, jefe del Ejecutivo, participaría. Aferrado a la ilusión, un Guaidó desnudo, imaginando ser otro y fantasiosamente colocado en los zapatos de ese otro, finge participar. Sumido en su desesperada y tragicómica realidad paralela, habla “sin la plataforma de la ONU” y, como postrera ilusión, demanda la activación del R2P. En un escenario virtual con pretensiones de veracidad, atrapado en una simulación política, parece perder contacto con la realidad. En un ejercicio de ficción novelada, ciertos medios nacionales e internacionales cuentan la supuesta participación.

¿Será el final de las fantasías noveladas de un sector de la oposición? ¿Soportará el escenario novelado oposicionista este golpe de la cruda realidad política internacional?

 

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