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Enrique Meléndez: Entre asesinatos y torturas

 

El informe de la ONU, referente a la violación de los derechos humanos; cuyos principales responsables son mencionados con nombre y apellido: Nicolás Maduro, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol Torres, en especial; sobre quienes pesa la acusación de cometer crímenes de lesa humanidad, demuestra que ha cobrado vida un derecho interplanetario; es decir que la justicia internacional reclama un lugar preeminente en el mundo de hoy; pues en otra época esta situación de satrapía, que en el informe se denuncia, pasaba de largo o, como diría un aficionado al béisbol, se pasaba por bola, tal como sucedió con Rafael Leonidas Trujillo en R. Dominicana, Anastasio Somoza en Nicaragua, Pérez Jiménez en Venezuela, y hasta llevaban una excelente relación con los EEUU.

Claro, se trataba de la época de la Guerra Fría, y apenas se había producido lo que un autor como Huntington califica como la segunda ola de procesos de democratización; sobre todo, luego de la II Guerra Mundial, cuando comienzan a instituirse, precisamente, organismos como el de las Naciones Unidas; cortes judiciales internacionales; es decir, comienza a establecerse lo que se conoce como el nuevo orden mundial; acompañado por esos procesos de democratización; que comprenden algunos países de Europa y de Sudamérica, y entre ellos el nuestro, a la cabeza de la famosa Revolución del año de 1945; aun cuando, corría paralelo un proceso de autocratización; elogios al sistema dictatorial, como se había visto en la teoría marxista, donde se hablaba de una dictadura del proletariado. Lo que indica que el sistema democrático carecía de un fundamento jurídico internacional, y que es lo que explica el hecho de que una democracia de rancia tradición histórica, como la estadounidense llevara buenas relaciones en esos años con tiranías, como la de Pérez Jiménez; siempre y cuando no se plegaran a la órbita soviética; cuando entonces se hablaba de un mundo bipolar, y la órbita soviética se caracterizaba por ostentar el tipo de régimen centralizado, hegemónico, burocrático.

Por supuesto, fue una ola de procesos de democratización que tuvo sus retrocesos y sus adelantos; como en el caso mismo nuestro; que a los dos años de haberse establecido este sistema de gobierno, luego de la discusión y aprobación de la Constitución de 1947, va a dar al traste con la imposición de una dictadura, comandada por Marcos Pérez Jiménez, sólo que teniendo por mampostería la figura de Carlos Delgado Chalbaud, y así que se instituye uno de los gobiernos más represivos que conoce nuestra historia; caracterizado por sustentarse sobre un aparato tenebroso, que se conocerá como la Seguridad Nacional; en especial, a partir del año 1953, cuando entonces se habla de 20 mil perseguidos entre asesinados, encarcelados y en el exilio. ¿Cuántos son los perseguidos por este gobierno? He allí uno de los temas que aborda el informe; el número de perseguidos políticos, y que va en ese mismo orden: asesinados, encarcelados y exiliados; con el agravante, de que los métodos de tortura vienen a ser más sofisticados, y esto con el afán de sembrar terror en el resto de la sociedad, a la manera de amedrentamiento; razón por la que Juan Guaidó habla de solicitarle a los organismos de defensa de los derechos humanos, que declare a las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de grupo de terrorismo. He allí el por qué el diario El Nacional (digital) destaca en su principal titular de hoy que el informe le dedica más de 400 páginas al tema de la tortura. Estos son los lodos que nos ha traído la injerencia cubana.

Es aquí donde uno se pregunta, ¿para qué? De inmediato sale a flote el fantasma de la paranoia; que le cae a todo gobernante; sobre todo, cuando se ha montado en la fiera de la autocracia. Claro, porque un sistema de este tipo, se convierte en una especie de agujero negro, y que todo lo absorbe. Es esto lo que se conoce como la sed de totalitarismo, y de donde le viene la voluntad del si no gano, arrebato, y que es lo que ha venido sucediendo desde el 2004; cuando se hizo el referéndum revocatorio y a partir de aquí todos los procesos electorales, pasaron a sembrar dudas, en cuanto a sus resultados; pues más que elecciones, aquello no eran sino ferias comiciales del chavismo. Es decir, queda una paranoia, porque se le ha jugado a la mala fe. De allí esta necesidad de apelar a la crueldad, para poder mantenerse en el poder.

El hecho es que esta situación hasta ahora era desconocida o pasaba desapercibida; quizás, por lo mismo que había ocurrido en Alemania; cuando Hitler comenzó con el despliegue más brutal, que conoce la historia de la humanidad; es decir, que la gente miraba hacia un lado, mientras este sujeto desplegaba todo su aparato de terror; en especial, contra la judíos, los gitanos y hasta los homosexuales; pero, sin ir muy lejos, también en ese mundo comunista de Stalin; sin darse cuenta nadie se volvieron esa aberración. Se repite, regímenes que se caracterizaban por su totalitarismo, y los que para hacerse notar, se valían de la tortura, y hasta que desaparecieron, a raíz de la caída del Muro de Berlín, y que vino a generar, según Huntington, como la Tercera Ola de procesos de democratización, y que comprende muchos de los países, que pertenecían a  la URSS.

Porque, si no se hubiera impuesto el gobierno de tipo democrático, ese nuevo orden mundial, no se hubiera consolidado; para entonces venir a perfilarse ya más la justicia internacional; cuando antes era solo una entelequia, para actuar como un juez directo sobre situaciones; que Jorge Arreaza y compañía califican de intromisiones en nuestros países; cuando es la humanidad entera, representada en la ONU, la que los ha desenmascarado, sobre todo, a nivel de su terrorismo de Estado, y que es lo que ya no admite el mundo moderno laico.

melendezo.enrique@yahoo.com

 

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