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Román Ibarra: Autodestrucción XIX

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No hemos salido de un problema en Venezuela, cuando ya aparece un nuevo asunto para llamar nuestra atención, y poner a la gente del régimen a buscar argumentos pueriles para intentar acallar las voces críticas que claman por mejores estadios para la vida de nuestros conciudadanos.

Luego de la interposición de un recurso de amparo ante el TSJ, por parte del ex presidente del CNE, Andrés Caleca, y otros distinguidos ciudadanos para suspender las elecciones previstas para el 6 de diciembre, por la violación del CNE de normas constitucionales; legales, por ponerse a legislar sin tener competencia para ello, y sin que el TSJ se pronuncie, resulta que Maduro gira invitación a la Unión Europea para el envío de observadores a los comicios parlamentarios.

Esta instancia europea por boca de Josep Borrell, ha dicho que no enviarán representante alguno, mientras no haya mejores condiciones para la participación, y la devolución de los partidos políticos a sus legítimos miembros y autoridades. Solicitud por demás razonable para quienes auspician la democracia.

Pues bien, frente a esta postura, Maduro ha dicho que la petición de la Unión Europea es imposible, porque con ello se estaría violando la Constitución. Difícilmente se pueda ver en la vida mayor desfachatez; caradurismo e hipocresía. Todos sabemos que cuando les conviene, modifican lapsos, adelantan elecciones, invaden competencias de otros poderes, anulan autoridades elegidas por el pueblo, vulneran la voluntad del pueblo y crean reglas a su antojo de manera obscena y ventajista. Mil veces hipócrita Maduro.

Con eso demuestra su interés en mantener condiciones abusivas, y desventajosas para impedir que otros factores puedan participar y competir. Pero así como él se empeña en destruir todos los vestigios de democracia, la realidad y aspiraciones de justicia, se van produciendo también lentamente.

La Misión Internacional Independiente de la Organización de las Naciones Unidas enviada a nuestro país para examinar la situación de los Derechos Humanos, dictaminó que: ¨tanto el gobierno, como los agentes estatales y los grupos que trabajan con ellos, han cometido violaciones flagrantes de los derechos humanos en ese país. El Informe del grupo de expertos indica que el presidente MADURO Y LOS MINISTROS DEL INTERIOR Y DEFENSA TENÍAN CONOCIMIENTO DE LOS CRÍMENES¨.

El estudio de los expertos identifica y así lo califican, de: ¨patrones de violaciones y crímenes altamente coordinados de conformidad con las políticas del Estado¨, y agrega adicionalmente que ¨parte de un curso de conducta tanto generalizado como sistemático, constituyendo crímenes de lesa humanidad¨. Estas son palabras mayores que  no pueden despacharse ligeramente.

Señala el estudio de los expertos, que ¨Nicolás Maduro, y los Ministros del Interior y Defensa, estaban al tanto, y dieron órdenes, coordinaron actividades y suministraron recursos en apoyo de los planes y políticas en virtud de los cuales se cometieron crímenes¨.

Así mismo, la comisión encontró motivos razonables para creer que las autoridades y las fuerzas de seguridad venezolanas han planificado y ejecutado desde 2014 graves violaciones a los derechos humanos, incluidas las ejecuciones arbitrarias y el uso sistemático de la tortura, los cuales constituyen delitos de lesa humanidad. Ejemplos de ello sobran, y vale la pena recordar como emblema. Nos referimos a los casos del Capitán Arévalo; Fernando Albán, Juan Requesens, y Gilber Caro, por citar solo cuatro.

Mientras esto golpea al régimen, la oposición en vez de estar unida acusando a los culpables y presionando por mejores condiciones electorales para derrotarlos, estamos divididos entre los abstencionistas que quieren prorrogarse el mandato sin votos; los que invocan fuerzas militares internacionales imposibles, y quienes auspiciamos la vía electoral como único mecanismo posible. Maduro acusa el golpe, pero sigue en Miraflores.

Con nuestra división y errores, seguirán en el poder; seguimos equivocados.

@romanibarra

 

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