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En seis meses de cuarentena: Abuso policial, imposiciones y desempleo

 

Castigos cuarteleros y humillantes por violar la cuarentena en Venezuela 

Desde los primeros dos contagios de Covid-19 en el mes de marzo, el Gobierno nacional tomó fuertes medidas restrictivas para presionar el cumplimiento de la cuarentena. Esto, sin embargo, ha sido contraproducente para sectores económicos. No ha generado garantías de salud contra la pandemia y por al contrario ha servido para generar mayor control social y violaciones de derechos humanos.

“El abuso policial no se ha detenido a pesar que hay menos gente en la calle”, expresó Marino Alvarado, representante de Programa Venezolano de Educación-Acción (Provea). Desde la organización estiman que en el primer semestre del año ha habido 1.611 ejecuciones extrajudiciales.

Desde marzo han registrado detenciones al personal de salud por reclamar mejores condiciones de trabajo, a periodistas como el comunicador Darvinson Rojas y una nueva violación que antes de la cuarentena no existía como lo es la aprehensión de personas “por no cumplir” las normas preventivas de la COVID-19, por lo que son expuestos a trabajos forzados o ejercicios físicos.

El defensor de derechos humanos subrayó que durante este tiempo se ha agravado la condición de las personas, sobre todo de pensionados quienes cobran menos de dos dólares. “Ni siquiera un pensionado tiene la capacidad de comprar un kilo de tomate (…) en términos sociales, uno de los aspectos que más se ha agravado es los ingresos de trabajadores y pensionados, que los somete a miseria y a hambre”, manifestó.

Castigos cuarteleros y humillantes por violar la cuarentena en Venezuela 

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social ha registrado hasta la fecha 5.811 protestas, de las cuales 3.214 han sido por servicios básicos y 1.086 por la escasez de combustible. “Ha habido un deterioro generalizado en la condición socioeconómica del país”, comentó.

Recomendó al Gobierno atender de forma económica a sectores vulnerables y darle mayor protección al sector salud. “Lo que más necesita el país es inversión en salud pública para evitar que la pandemia se siga expandiendo”, cerró.

Ineficientes medidas y poco control

Según el registro del Gobierno nacional en Bolívar se contabilizaban para el martes 15 de septiembre 2.978 contagios y nueve fallecidos, sin embargo, personal de salud ha fallecido sin ser incluido en dichas listas. Guayaneses además han reportado que las pruebas de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) tardaban hasta 15 días en llegar o en el peor de los casos nunca era entregada.

“Absolutamente deficiente”, así define José Félix Oletta, ex ministro de Salud y epidemiólogo, el manejo de la pandemia en estos seis meses. La poca claridad en el control de los contagios, las escasas pruebas y los nulos informes de epidemiología han encendido las alarmas tanto a la academia como a especialistas.

Para Oletta la información de la pandemia tiene un sesgo político dado las insuficientes pruebas, la centralización de las mismas y el no contabilizarse los diagnósticos de casos sospechosos. “El gobierno se empecina en no corregir y los datos que se ofrecen de la pandemia son insuficientes”, expresó.

El país está en cuarentena más de seis meses. Para el especialista todo se debe a que las restricciones se tomaron de forma rápida y desproporcionada cuando solo había dos casos, y luego se flexibilizó cuando las evidencias epidemiológicas indicaban un incremento sustancial de los casos dos semanas antes.

La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales expuso que en los próximos meses los casos podían alcanzar los 14 mil contagios diarios. Oletta expresó que esto no se va a lograr determinar hasta que se hagan por lo menos 10 o 30 veces más pruebas del número de contagios confirmados. Es decir, si se registran mil casos, se deberían realizar por lo menos 10 mil pruebas diarias.

“En el menor de los casos, para el mes de agosto el número de pruebas realizadas estaba entre cuatro y 20 veces menos que la que se deberían realizar, eso por día”, indicó.

Detalló que según los datos oficiales para el 14 de junio había cuatro casos en cuidados intensivos, mientras que para el 14 de septiembre había 154 casos en cuidados especiales, un aumento en tres meses de 38,5 veces.

“Eso te indica indirectamente que si aumenta el número de casos graves y leves ¿cómo es posible que no aumente en igual proporción todos los casos y cómo es posible que no aumenten en igual proporción los asintomáticos?, eso te refleja que no se está haciendo el diagnóstico en los asintomáticos (…) eso es una desviación del muestreo de los casos”, expresó.

El epidemiólogo señaló que se hospitalizó a personas asintomáticas erróneamente, cuando los hospitales no tienen equipos de protección, las camas ni los equipos de cuidados intensivos. “Si hay algo que usted tiene que hacer es utilizar los pocos recursos que hay, para darle el mayor provecho y eso es para las personas más frágiles, más graves”, señaló.

Para Oletta es fundamental que se aumenten el número de pruebas, se sincere la cantidad de contagiados y se invierta correctamente en los casos más urgentes que son los que necesitan atención y cuidados especiales.

Económico

No todas las preocupaciones son de salud. Venezuela de 2013 a 2019 tuvo una reducción de un 70% del producto interno bruto (PIB). Las restricciones de trabajo por la pandemia han generado también inquietudes a nivel económico.

A mediados de julio, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) publicó un informe titulado Enfrentar los efectos cada vez mayores del COVID-19 para una reactivación con igualdad: nuevas proyecciones en el que proyectaba una caída del 26% del PIB para este año.

Carlos Fernández, primer vicepresidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecamaras), explicó que en al contrario de otros países como España o Estados Unidos, en Venezuela no hubo medidas económicas de protección al ciudadano para aguantar estos seis meses sin trabajo de forma óptima.

Para el vicepresidente de Fedecamaras debe haber financiamiento para reactivar la operación de las empresas, mecanismos de ayuda a las personas que dependen del día a día para trabajar y flexibilización en el área tributaria para no ahogar tanto a las compañías cuando no están generando ingresos. “Estos son medidas para que las empresas no cierren y que el desempleo no se vaya a las nubes”, expresó.

La Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) calculaba que la pandemia y las políticas de Estado iban a generar la pérdida de más de 3 millones de empleos y el cierre de 800 industrias, las que actualmente trabajan a un 20% de su capacidad.

“Esto no se resuelve con medidas puntuales con decisiones específicas”, expresó Fernández. Para el especialista es necesario un apalancamiento importante de fondos internacionales para retomar el camino de crecimiento en la economía del país.

El gremialista señaló que los problemas económicos son estructurales y que necesitan políticas económicas, fiscales, monetarias, cambiarias y comerciales con un enfoque que elimine los controles e incentive el emprendimiento y la innovación.

“Necesitamos consensuar un nuevo modelo de desarrollo”, subrayó. El gremialista considera necesario insertarse a mercados internacionales con productos distintos al petróleo y con niveles de productividad que permitan competir con otros actores globales.

Los seis meses que se han perdido han marcado grandes necesidades sociales y generado el cierre de empresas sin ninguna respuesta por parte del Estado, aunque otros países tratan de sobrellevar la pandemia generando condiciones de vida a la población, las políticas de Estado siguen agravando las carencias de los ciudadanos.

Correo del Caroní

 

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