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Pedro R. García: El país y nuestro tiempo

 

La política y en especial el capítulo nuestro, es colisión de intereses, timidos tanteos hacia la ansiada armonía siempre precaria, encontrar para los viejos problemas respuestas parciales que inevitablemente generan  nuevas y no menos desconcertantes dificultades.

Una acotación necesaria.

Como orientar una reflexión sobre el imnumero de paradojas que penden sobre el drama colectivo de nuestra vida en común, escucho entre algunas reinterada voces, angustiadas los mas ejemplo “ya ha pasado mucho tiempo, se nos agota el tiempo, ya es suficiente tiempo en su permanencia allí, ya no hay más tiempo.

Pero también podría resultar en una especie de “viento” que sopla en las velas de la historia para yevarnos al futuro: y así toparnos con Walter Benjamín, comentando el cuadro de Paúl Klee, el Angelus Novus que representa a un Ángel volando hacia atrás, lo imagina como una auténtica tormenta que “desciende del paraíso, se arremolina en sus alas y es tan fuerte que el Ángel no puede plegarlas.

Esa tempestad lo arrastra hacia el futuro, al cual vuelve la espalda mientras el cúmulo de ruinas sube ante el hacia el cielo. Tal tempestad es lo que yamamos progreso”. La concepción judeocristiana del tiempo lo presenta como una flecha que avanza desde el paraíso al juicio final de modo irreversible; en la versión laica de ese mito, a la que refiere W. Benjamín, tal avance es un “progreso”, es decir, viaja de lo peor a lo mejor; no faltan pesimistas que lo ven como decadencia del signo

¿El tiempo se va?

Se va, se va y nos deja con el tiempo de sobrevivencia y de “líderes, y por tanto de intrigas, dolor y tristeza, ¿Caminando la ruta recta desaparecerán los jefes de Estado, gerentes, CEO, y generales?

¿Y nosotros libres seremos operarios cosmicos y recibiremos órdenes desde el centro pristino del bien, y la fuente creadora yegará hasta aquí nos colmará de luz la mente y de paz el corazón?.

Ya no habrá estábilidad inducida, pues la misma consistirá en variación y giros del permanente cambio de paradigmas del amor, pero igual se elevarán cantos en vía al 3.000.

Que esperando está tan lejos y tan cerca, ensibismado, abatido y yermo por dentro, postrado y gris en las concavidades etéricas y cuánticas del ser. Y he aquí de pronto, tras lo centrar y atávico, rugiendo y aflorando, razga y surge la esperanza, y una estatua de piedra talves.

El hombre se abvierte  reconoce y se declarará su propio Dios en él, y todos los hombres/dioses de la tierra, comenzarán a vivir la nueva proclamación del mundo, y será para eyos, el escondido potencial de su ser.

Ser para eyos  lo real, lo estricto ¿Lo divino de la vida?

“La inmortalidad solo abre media hoja de su puerta, estrecha y deslumbrante”.

pgpgarcia5@gmail.com

 

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