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Earle Herrera: Oposición delivery

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La derecha llevaba tapabocas antes de la pandemia. Luis Britto García lo advirtió en su obra La máscara del poder, a la que siguió El poder sin la máscara. La cuarentena le rasgó el antifaz “nacionalista” y ya pide invasión hasta en horario infantil. Los trapos sucios los lava en la calle y los pone a secar en la ventana. Hoy debate una cosa que la izquierda marxista dedicó insomnios infinitos: las condiciones.

Digamos, en descargo de los viejos revolucionarios, que toda la verborrea sobre las tales condiciones subjetivas y objetivas estaba dirigida a la toma del poder. La derecha se desgasta en lo que llama “condiciones mínimas” para decidir si participa o no en unas elecciones parlamentarias o parroquiales. En busca de luz y lucro envía emisarios a Europa, Washington y al G7, mientras aquí les encarga estudios a la Ucab, el Iesa y al hijo de Gumersindo Rodríguez, desechado JJ Rondón por el naufragio de sus contratados en las arenas de Chuao.

Los semiólogos analizan cada palabreja o frase que esputa la oposición o sus mentores exógenos. ¿En qué puede parecerse la señora María Machado a Isabel viendo llover en Macondo? ¡En nada! Esta conclusión hace más enigmática y críptica la acusación de Elliott Abrams, según la cual la dirigente del “quiebre” anda extraviada en el “realismo mágico”. Alerta, nada más peligroso que la derecha recurriendo a lo que más odia: el arte.

La pugna opositora es tan inguinal que el vocabulario cabaretero ya no plasma lo que se quieren restregar. Entonces apelan a los aportes del coronavirus, con eso de “más covid serás tu” o “no necesitamos que nadie nos entube” y otras cosas que tendrían a don Andrés Bello en cuidados intensivos. Un diputado que decidió participar en las elecciones del 6D, cuando le dijeron que las “condiciones no están dadas” (frase de bagaje marxista), ripostó que estas no iban a llegar “por delivery”.

Ese término iluminó el enigma del “realismo mágico” en boca de un halcón. La ultraderecha, sin mojarse, quiere que el imperio le lleve Miraflores a domicilio por delivery. Más realista fue la insurrección de los plátanos verdes o la operación Gedeón que zozobró en el litoral. Cierta oposición encarga a los gringos el poder como si este fuera una pizza o un hot dog. El mío sin mostaza.

 

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