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Miguel Parra Giménez: El país que queremos, ¿Cómo salir de esto?

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La gasolina ya escasea en la capital de la república, no está llegando ni aun en las estaciones que dispensan a precio internacional, pero eso no es lo más preocupante, sino el que la escasez de combustible es ya general en todos sus tipos. En las carreteras y autopista las colas son en algunos casos de más de un día, para quienes requieren gasoil, lo que pone en alto riesgo la llegada de los insumos vegetales, calóricos y proteínicos que se requiere para la ingesta diaria de cada uno de los venezolanos.

Los vehículos que tiene el beneficio del gas, solo pueden transitar por los estados centrales, ya que, en los llaneros, oriente y occidente, esto prácticamente no se conoce porque no se encuentran estaciones que puedan despacharlo. No es hoy la pandemia la que te inmoviliza, es la falta escasez de combustible. Lo que no se vio en marzo, se verá ahora.

En cuanto a la pandemia, se sigue observando el contagio en los galenos, el deceso de apreciados médicos en los estados es algo también preocupante, lo que conlleva a que quienes padecen del mal, prefieren al inicio ser tratados en sus casas, ya que la contaminación en los hospitales y centros asistenciales comienza a ser altas. Un paciente complicado requiere entonces ser tratado en un centro hospitalario el cual si es privado lo termina dejando en la calle y sin poder pagar el entierro en caso de su fallecimiento, si es publico peor aún, porque lo más probable es que no le puedan dar asistencia porque la escases de respiradores y equipos que esta atención requiere, no los hay suficientes. Total, hay que ponerse en las manos de José Gregorio Hernández, y rogarle te conceda el milagro de superar la enfermedad.

Todos estos males que nos agobian a los cuales les suman los servicios públicos, tienen responsables, que no es más que el régimen de Maduro y la consecuencia ineficiencia de lo que se ha dado en llamar, socialismo del siglo XXI, en todas sus versiones y motores que en 20 años se cansaron de repetir y ofrecer. Motores por cierto que nunca lograron prender. Siempre los mantuvieron apagados, Pareciera que esa fuera la idea para que finalmente llegáramos a donde estamos.

¿Como salir de esto?, se pregunta la gente a diario, pero lo lamentable es que la única vía viable tiene aprensión en muchos, producto de las campañas de los laboratorios oficiales y opositores que juegan a que este estado de cosas no cambie. Dichas campañas tienen hoy mas pegada en las clases medias que en las populares, que son las que mas padecen todos los días estas calamidades. La ruta del voto es la única movilización en acción positiva, recuperarla es vital para la salud de nuestra nación. No hay otra, ya que todas las intentadas lo que han logrado es el amalgamiento de rufianes al frente de la nación, la cual no pueden seguir siendo conducida por ellos, a costa de la vida de toda nuestra gente. Un veinte por ciento (20%) de país no puede seguir apostando a la miseria del resto del ochenta por ciento (80%), porque además esto no es justo. Si queremos tener progreso, es la hora de la unión.

Esta semana que paso, culmino con el proceso de postulación de los candidatos en su primera fase, hasta el 18 se mantendrá el lapso de sustituciones que bien podrán ser productos de acuerdos que contribuyan a una mejor propuesta unitaria para la participación electoral. Creo que eso sería la mejor opción, la misma no ha de venir de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba, que no constituya una sopa de letras sino una congregación de líderes que vienen construyendo país con su trabajo.

 

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