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Agustín Blanco Muñoz: ¿Traidores?

 

Hace varias décadas propusimos la creación de un Ministerio encargado de organizar la  producción y uso continuado del chisme. Porque aquí y en buena parte del mundo donde se cultiva la politiquería, que no la Política, si no manejas lo menudo, el dato, lo comentado sigilosamente, que está detrás de las decisiones tomadas por la alta burocracia, no entiendes nada de lo que está pasando.

Esto quiere decir que la base o fundamento teórico de la politiquería es el chisme. La menudencia de la confrontación personal por intereses da pie a descalificaciones como la de traidor.

Por esto sugerimos crear el Departamento de la Traición a la Patria en el marco del Ministerio del Chisme de la República Bolivariana de Venezuela. Su misión: estudiar el fenómeno, establecer su proceso y enfrentar los daños.

En este sentido, según el chisme de muchos, el gobierno actual es traidor porque su socialismo carece de socialismo. A su vez, a lo interno es  larga la lista de salta talanqueras, desertores del  partido y la revolución. Por esto se lanzó la conocida consigna: “¡Leales siempre, Traidores nunca!”.

Pero en el caso de las oposiciones, los dialogantes, incluyendo la actual Mesita y a otros seguidores de esta práctica se les califica como traidores.

Estos negociadores dicen haber logrado, entre otras cosas, libertad de presos políticos y garantías para su participación electoral. Al propio “presidente encargado” se le da el mismo calificativo por no haber cumplido o alcanzado el prometido cese de la usurpación. En general, quien se aparte de una línea o posición antes adoptada puede ser tildado o chismeado como traidor. ¿Qué político está exento de esta posibilidad?

La traición aquí tiene una larga data. Miranda en 1812 es entregado por Bolívar y otros patriotas a los españoles a sabiendas de que estaba condenado a muerte, por considerarlo como un traidor por la capitulación ante Monteverde. Y es largo el registro de “la traición republicana” que busca superar la revolución.

Pero aquí, como en buena parte del mundo, la política como  negociaciones y chanchullos por parcelas de  poder puede mantener su status: El provecho individual-burocrático-demagógico por encima del bien colectivo. La traición al sueño e ideales de los colectivos-pueblos.

Sancho, ¡Son 520 años sin Política pensante creadora y con uso y acción del verbo traicionar!

 

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