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Luis Bravo: Una salida razonable

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Más allá de que tanto la Carta de la Conferencia Episcopal, la disposición de Capriles y Stalin González, el indulto otorgado por el gobierno territorial a 110 presos políticos, como la declaración de Abrahams,  no sean otra cosa que “misiles de bondad” para descolocar al adversario,  se están abriendo espacios para el acuerdo   y el método electoral.  Que podamos ver el sol después de tanto bailar bajo la lluvia. Sacudida para salir del letargo abstencionista. Peripecia para compensar  los déficits democráticos  que vivimos. Esperemos que sean señales honestas de que es factible   pactar una salida razonable, o al menos oxígeno realista para un acuerdo por la Alimentación, la Salud y la Educación de las mayorías  que están fuera del redil sectario y desde ahí para un proceso de relevo  presidencial  más factible que el que hemos venido padeciendo.

Desde el 2007 la Educación Nacional ha sido gobernado por la razón cínica de un gobierno diseñado y ejecutado exclusivamente para seguir gobernando. Cuando la hegemonía fue derrotada buenamente en referendo,  se instaló una maquinaria electoral de tipo militar capaz de convertir los reveses de la política en triunfos para el  crecimiento en el disfrute del poder. La Educación ha sido el patio trasero de ese poder,  que de autoritario pasó a totalitario cuando la realidad económica se fue imponiendo. Hoy al son de la desgracia generalizada del Covid-19 no tenemos otra cosa que incapacidad de hacer lo más elemental que siempre pudo hacerse: Abrir con relativa decencia  el Sistema Educativo Escolar que fuimos capaces de instalar desde 1830,  bajo la empeñosa gestión y legado  público de José María Vargas y otros insignes venezolanos. Veamos qué podemos hacer para revertir esa dura, durísima,  realidad.

811 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

 

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