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Pedro R. García: ¿Es el Espíritu Nacional una asignatura pendiente? 

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¿Cuál es nuestro “Ser” venezolano?

Nassin Nicholas Taleb, profesor de ciencias de la incertidumbre de la Universidad de Massachussets en Amherst, ha escrito un libro que quizás sea un cisne negro en sí mismo, intitulado con el sugestivo nombre de “El Cisne Negro”, donde trata de explicarnos mediante narraciones trufadas de anécdotas cómo los seres humanos creemos saber más de lo que realmente sabemos.

Apropósito de los reveladores acontecimientos sucedidos en el Mundo y esencialmente en el país en los últimos años.

En efecto en el Planeta avanza un brutal escepticismo que es el reflejo de malas caricaturas de democracias asentadas en buena parte de los países desarrollados que rechazan cualquier presunción de verdades concluyentes, que coactarían, así lo expresan la plena libertad de los ciudadanos. Lo único que se aspira es a una especie de consenso inducido sobre temas por demás polémicos. En consecuencia si alguien intenta formular un juicio acerca de algunos elementos que sofocan a la sociedad, o hacer una valoración ética aspirando a que se establezcan unos principios básicos que den luces a la acción política, firmes a la entidad de las sociedades intermedias (representación política) que nos de argumentos para la superación del cínico y deshumanizado economicismo… Quienes insistan serán acusados de dogmáticos, anárquicos, filo-terroristas o de interferir de forma, desconsiderada con supuestos mensajes “revelados” en el desarrollo de la razón humana autónoma. Para el debate en boga no existen verdades sino opiniones.  En el campo filosófico, por su parte se han abandonado por lo común las reflexiones candentes y propias de la metafísica, y se dedica una particular atención a cuestiones fragmentarias, dotadas sin duda de intereses pero no definitivas; una precaria fenomenológica o hermenéutica de textos que no alcanzan siempre a pronunciarse sobre el fondo de la realidad, los estudios con pretensión de erudición relacionados con el análisis y valoración de los logros de las ciencias experimentales. Todo suele posarse en la superficie o, a lo más, en una inmediata zona subcutánea… eso sí, muy técnicamente orquestado. Heidegger, por acercarnos más a nuestros días, destaca la resistencia que el hombre del “Ser” diluido en el anonimato opone para salir de la masa y confrontarse consigo mismo.

Una acotación necesaria…

Buena parte de la conducta individual del venezolano está al parecer determinadas por alguna circunstancias, o al menos hay algunas pistas sobre el particular (lo había advertido Fernando Peñalver en Carta a Simon Bolívar en 1819: “Cuanto mal nos hace la falta de espíritu nacional”) El Padre de la Patria, en plena gesta libertadora, expreso en una Carta que le enviara a Santander desde Quito el 21 de junio de 1823:  “Cada día me convenzo más de la incapacidad de todos nuestros jefes para mandar, nadie acierta, a nadie obedecen y todo se vuelve bochinche”. (Ciudad Bolívar, 1974).

Para Uslar Pietri, “No fue Carabobo, fue el largo siglo de descomposición nacional que lo siguió. Nos hemos embriagado de una gloria palabrera, hemos sido superficiales,   hemos sido ligeros y muchas veces pequeños. Esos primeros setenta años de independencia fueron el teatro continuo de luchas estériles, de un olvido de los verdaderos fines de la nación, que hizo que el país no pudiera enrumbarse, ni prosperar, ni encontrar caminos para su realización”. “Muchos creyeron que el país que produjo aquella legión de hombres extraordinarios había caído y degenerado, por eso vinieron uno tras otros los reformadores, los restauradores. Y ellos estaban allí para salvar al país de la desidia. Lo malo es que no acertaron con la solución”.

Después brotó el petróleo con todas sus derivaciones. Uslar señalo “En poco más de la vida de dos generaciones, aquel país atrasado, despoblado, humilde, en su dimensión económica y social, que vivía limitadamente dentro de cierto orden tradicional, en una economía agrícola modesta pero sana, se vio inundado por un torrente creciente de riquezas frente a lo cual no supo qué hacer.  Sobre estas cosas, advirtió deberíamos reflexionar”. (Uslar Pietri, 1991).

¿Lo hicimos? ¿Lo intentamos? Sobre todo sus elites, Antonio S. Briceño, en “Las Venezuelas de la Ficción” (El Cojo Ilustrado, Caracas, 1.11, 1909). Cita las opiniones de dos destacados venezolanos. Al poeta J.A. Pérez Bonalde que señalo “En Venezuela solo hay dos negocios buenos: el primero, salirse de el país y el segundo, no volver jamás al él”. Sin embargo, se hizo famoso con su poema “Vuelta a la Patria” para cantar su retorno. El otro citado es el novelista Romero García, autor de una frase que destila veneno: “Venezuela es el país de nulidades engreídas y de reputaciones consagradas”.  Briceño por su parte nos legó estos lapidarios señalamientos. “Somos un paisecito turbulento, bien situado geográficamente, con bastantes riquezas naturales, fácilmente explotables, con honrosas traiciones de emancipación, con pocos elementos sociológicos de avance y muchos retrocesos, azotado por la guerras civiles continuas, despoblado por falta de higiene (material y política) y en suma un agregado social en formación.

Venezolanos de la brillantez de Alberto Adriani han caído en la trampa de la desesperación: ¿Por qué descuidamos las realidades venezolanas?, y en tono agónico expresó, ¿Estaremos condenados, siempre a imitar a los demás, o a ser eco de los demás, a vivir la vida de otros, a fugarnos de nuestro país a la manera de esos literatos de la generación pasada, que se hicieron sus mundos artificiales, o a quedarnos aquí a justificar todos nuestros pecados, como lo hicieron los sociólogos de la misma generación? ¿Será acaso imposible llegar nunca a planear una labor constructiva y civilizadora que surja de la realidad venezolana, que entronque en nuestra tradición, que responda a nuestra vocación nacional? Debemos hacerlo. “En todo caso intentarlo” (Adriani 1939-375). 

De estas aproximaciones al “Ser” venezolano, uno sale con el animo desolado, angustiado por las conclusivas valoraciones. Maritza Montero, ha estudiado con profundidad el tema, señala que desde la Independencia se ha venido afirmando una autoimagen radicalmente, negativa, desde 1890, y particularmente a partir de 1936, que le adjudica al venezolano rasgos relacionados con la violencia, la pasividad, la pereza, la incultura, el autoritarismo, la impulsividad, la superstición, la frivolidad y la desorganización.  De esa autovaloración, apenas sobresalen algunos rasgos positivos asociados a la generosidad, la alegría, la simpatía, la inteligencia y la igualdad.  Circunstancias que han llevado al psiquiatra Roberto de Vries señalar, (El Universal, 24.2.1999), que los venezolanos identifican el placer como una misión de vida, por encima de valores como el amor, el trabajo y el saber, de modo que somos un de los pocos países que, como Brasil tienen una cultura del placer.

Esos elementos reiterados como negativos los manifiestan en nuestras elaboradas por las empresas encuestadoras venezolanas: Consciencia 21 (1999) Consultores 21 (1996), Datanalisis (1998)Pero no se ha investigado con profundidad las verdaderas causas que producen este paradigma de un venezolano contradictorio e inconsciente que se revela en una especie de identidad escindida.

Otra de las paradojas que anotan esas investigaciones es una marcada preferencia por la democracia, pero con un profundo y fuerte anhelo por la autoridad y la disciplina.

Se le atribuye a la herencia del centralismo español, que ha estado presente en toda la pirámide de la burocracia oficial, desde los más altos mandos coloniales o republicanos hasta el funcionario del más modesto cargo. Autoritarismo que se refuerza día a día con la creciente concentración del poder, tal como lo narrara Jacinto López, diputado en el Congreso Nacional de 1898: “El Emperador de la China es menos absoluto y menos bandido que ese monstruo que en Venezuela se llama Presidente.  En torno suyo todos están de rodillas. Y es mucho. A veces están de vientre. Toda complacencia es poca, todo servilismo es pequeño…De pronto, el Huracán de una Revolución se lleva aquella infamia al abismo, y se ve entonces que el gigante, el Monstruo, el Todopoderoso, era menos que un enano, algo menos que un mono…Se ve que no era nada” (El Conciliador, Caracas, 25.4.1900). El presidente Antonio Guzmán Blanco llego al colmo de la infatuación.  En misiva del (31.8.1866) dirigida a su suegra, señalo que “yo no quepo en el molde de nadie, y todo lo que me esta inmediato, tiene que hacerse a mi imagen y semejanza” (Castellanos, 1969-13).

En los últimos años muchos venezolanos creo que los más observamos atónitos con un nudo en la garganta, la escalada de violencia homicida simpar en todos los sectores, lo nuestras cárceles supera cualquier ejercicio de ficción, la confusión generada por la ausencia del jefe de Estado, aquejado por una grave enfermedad y las irresponsables e infantiles expresiones del liderazgo en funciones, como las de los auto-señalados ungidos pretenden su sustitución, confusos hemos apelado a los clásicos y subsiguientemente a nuestros historiadores y hemos topado con determinados intentos que en sus contextos trataron de explicárnoslo, Fermín Toro (1941: 301-303), señalo en un discurso sobre el centralismo pronunciando el 28 de septiembre de 1858: “Abandonemos el campo de las teorías descendamos a la práctica.  Examinemos el elemento político de la parroquia” – se refiere a las parroquias rurales, las más numerosas del país en ese momento. Alrededor de la plaza tres edificios notables: la iglesia, la cárcel y la casa de juez.  Alrededor del cura, está lo más ocioso y holgazán de la población algunos santeros solicitando permiso para pedir limosnas, otros con calendarios para saber las fiestas que se esperan, otros para repicar las campanas y quemar cohetes.  El santero recorre las poblaciones empleando prácticas supersticiosas y recogiendo fondos de los vecinos. Los jornaleros tienen de memoria sabido el calendario, pues poco importa que se hayan reducido los días feriados; (en el hoy ampliados) todos se guardan, toda la población esta convocada treinta o cuarenta veces al año a las fiestas religiosas, donde todo se tributa menos el verdadero culto.  ¡Lo que se ve en estas festividades es la holgazanería, es la reunión de una multitud de hombres que abandonan su trabajo!  ¿Qué rodea al juez? Lo más corrompido y viciado de la población.  Allí están los que llegan a cohechar al juez, los perjurados, los que examinan los archivos para falsificar las escrituras, para excitar pleitos entre los vecinos. ¿Qué se deduce de todo esto?  Que hace falta civilización.

Cecilio Acosta (1950 – 95-96), en Carta a Rufino J. Cuervo, datada en Caracas el 15 de febrero de 1878, señala “Da grima mirar como se burla: se sanciona la ley para que quede escrita, la práctica es otra; se levantan instituciones como se hacen adornos de un baile, sólo para el recreo; se crean favores para los que bajen palmas, y para los vencidos penas; se invocan los principios par las aspiraciones propias, y la razón de Estado, que siempre ha de ser dura, para la humillación y los sufrimientos ajenos; y poniéndose caldo activo de fermento para agitar la sociedad, y originándose de semejantes agitaciones luchas alternativas y de ellas recriminaciones y pérdidas frecuentes, se ven aparecer o conservarse partidos espantosos que no saben más que odiarse excluirse los unos a los otros, para dejar en el escenario donde han representado su papel huellas de rapacidad, de enconos de sangre, y una ruina más.  De resultas se vive de hoy para mañana; se hace para deshacer, se obra para destruir; se piensa para embaucar; se forman redes para prisiones y emboscadas para sorpresas; el engaño es recurso, la mala fe, la viveza, la ruindad titulo, los bienes mal adquiridos, poder, la desvergüenza credencial, el crimen hoja de servicios, la chocarrería, la concusión ojo negocio, el deshonor tráfico, el asesinato blasón…

Nos encontramos con una comunicación diplomática de W. H.D. Haggard a Lord Landowne, fechada en Caracas el 16 de abril de 1900 (Funres, 1982 31). “En su excelencia se cansaría si yo le tuviese que explicar en alguna forma que es lo que pasa con el ingreso de Venezuela. En pocas palabras le diré escandalosa.  Cada presidente, cada Ministro del Gabinete, cada Administrador de Aduana, cada general activo, después de algunos meses en el poder adquiere casas, propiedades y diamantes, se radica en Paris en costosos apartamentos.  El economista José Graffe (El Nacional, 2- 1 – 2000) basándose en ideas del filósofo holandés Peter Sloterdijk, ha aplicado el concepto de Adn cultural en nuestro país. El cual está combinado, por códigos sociales, contenidos o reflejados en la memoria colectiva de cada país, se activa en cada momento de la vida ordinaria y se verbaliza en el discurso. Aplicando este concepto, Graffe concluye que el ADN cultural venezolano se caracteriza por. 1. Relaciones basadas sobre sistemas de autoridad, dinero, apariencia y no en derechos; 2. Escasa ocasión para lograr metas; 3. El ejercicio del poder en beneficio del funcionario público; 4. La orientación de la educación para la formación del individuo; 5. La indolencia hacia el espacio público; 6. La protección del Estado a la sociedad sin exigirle nada al individuo; 7. La preferencia por redes sociales y amiguismos en los sitios de trabajo; 8. La firme creencia de que con mucha viveza y poco esfuerzo se progresa; 9. La poca vocación de crear héroes que se sacrifican por un ideal; 10. La preferencia por la estabilidad política y el poco cuestionamiento a los gobiernos; 11. La vulnerabilidad del patriotismo; 12. Las visiones cortoplacistas; 13. La marcada preferencia por el ocio.

Francisco Depons (1960–1.99), señalo en 1806 la excesiva prudencia que desarrollaban los venezolanos en los negocios: “Todas sus empresas se resienten de esta timidez que ellos llaman prudencia.  Al azar dejan muy poco, mejor dicho nada”.

El polémico periodista Rafael Poleo declaro en El Nacional, (29-11-1998): “Para los habitantes de este lodazal bituminoso, la política no es un instrumento de servicio ni de ejercicio histórico, sino el camino de la riqueza y la figuración”. “Esos habitantes no se avergüenzan cuando los botan del trabajo y gozan de franquicia para preñar mozas y no tan mozas que, de paso sueñan con ser preñadas. Todavía hoy uno de cada cuatro habitantes marginales se sacuden las lagañas con el sol ya caliente, se arrojan a la cara un poco de agua tomada del pipote de la puerta y echan una mirada sobre la ciudad donde bajará para atracar sus haberes a algún modesto ciudadano. Pero igual hace el empresario que cuadra con el ministro el contrato que los hará rico y salpicará algunos cuantos”.

Podríamos después de estas incontables y variadas reflexiones concluir, que el problema más importante que ha frenado el desarrollo del país, es el frágil, insuficiente y anacrónico sistema educativo.  En esta materia estamos en el siglo IXX, discutiendo casi lo mismos temas con planteles sin la estructura fisica adecuada, mal atendidos, sin tecnológicos y escuelas industriales modernas, con universidades profesionalizantes sin compromiso social. Después de la explosión educativa de la matricula a todo los niveles, edificaciones educativas adecuadas en todas partes, con un presupuestos que hizo posible en la primera etapa del régimen democrático, crecimiento que en este proceso se ha impulsado su expansión, pero descuidando la calidad y la modernización de todo el sistema que es la verdadera causa de movilidad social y ascenso económico de la población en general, específicamente los más débiles.

El arribo al país del positivismo que comenzó a difundirse con mucha fuerza desde la década de 1860 con Adolfo Erst y Rafael Villavicencio, sustituyendo a las ideas escolásticas dominantes, trajo un soplo de aire nuevo a la dormida academia venezolana, hasta que ese notable impulso se convirtió, a su vez en conocimiento anacrónico y resistente al cambio.

Muchos han sido las transformaciones en la educación venezolana, pero solo en la superficie.  A pesar de la aprobación de una controvertida nueva ley de educación, que contiene elementos relevantes, seguimos sumidos en una profunda crisis por lo que es imperativo insistir en un debate en todos los niveles de la sociedad que nos lleve a la Asunción de un modelo que permita la transformación del mismo que nos impulse a formar profesionales, ciudadanos íntegros.

Hay unz investigación de Orlando Albornoz, (1998-79-120) de más de una década pero de una pasmosa actualidad, “Nuestro “Sistema” educativo, es desarticulado entre los distintos niveles de escolaridad”. Para Albornoz, “La Educación Superior Venezolana es anticuada (cursos, aulas presenciales, tizas, borrador).  No forma un sistema y es de baja calidad.  No hay cultura académica ni investigaciones”.

Solo con una profunda revolución educativa se podría aportar a la transformación de individuos bloqueados, en ciudadanos comprometidos con el fortalecimiento de la nación. Surgiría entonces en los espacios públicos una nueva comunidad política que hará posible el cambio de dirección en rumbo definitorio de la evolución de la Republica preterido por ya 200 años. Como Cite ut supra, a Nassin Nicholas Taleis su libro enseña que el drama que pareciera esa falta de “Identidad” donde también en las “Sociedades desarrolladas” se evidencian fragilidades etológicas y así los narra en un lucido razonamiento acerca de la estupidez, de reducir la complejidad del mundo, (social, psicológico, financiero, histórico) a unas simples formulas que en realidad jamás predicen casi nada, por la serendipia, esto es el azar. El Cisne Negro nos ayuda a descubrir que a todos nos encanta lo tangible, la confirmación, lo explicable, lo  estereotipado, lo teatral, lo romántico, lo pomposo, la verborrea, la Harvard Business School, el premio Nobel y, sobre todo la narración; que todo se nos explique en forma de fabula o cuento más encantador que lo habitual”.

¿Por qué los hombres y más en concreto los de este ultimo siglo, tienen miedo a la reflexión filosófica?

Tal vez una subsiguiente profundización en el tema podría realizarse a la luz de lo que se ha llamado la existencia anónima. El principal inspirador de este tipo de abstracciones es sin lugar a duda, Soren Kierkegaard. Él como sabemos, hizo la contraposición entre “singular” y masa, la clave de todo el pensamiento y de su entera existencia y función en la vida; y arrastrado por su incontenible pasión religiosa, dejo escrito: ” El singular” Soren Kierkegaard, Diario VIII A, 482.

Igual la respuesta de Heidegger no se aleja mucho de la de Pascal, aunque las categorías que emplea resultan más agudas.  A decir del filósofo de Friburgo, la mayor parte de los hombres viven una vida anónima, adocenada, en la que falta el valor para soportar el riesgo de ser uno mismo.

Es el reino del “Ser”, de la forma impersonal.  Uno no se atreve a decir “Yo” sino se mimetiza dentro de la masa sin rostro lo que da seguridad. “Nos divertimos como la gente se divierte, vemos y juzgamos la literatura, los deportes, el cine y el arte como se ve y califica, encontramos escandaloso lo que se encuentra escandaloso”.  Martín Heidegger, Ser y el Tiempo, Fondo de Cultura Económica, México, 13era. Reimpreso, 1980, Pág. 143.

Hoy en el país podemos comprobar la veracidad de esta denuncia: modos uniforme de referirse, de enfocar los problemas que nos afectan las inevitables frases hechas, reiterativas comportamientos rituales que suelen manifestarse con mayor énfasis, e impresiona por cuanto existe la ingenua certeza de estar desafiando a una sociedad que de hecho sin nosotros saberlo, nos ha sometido a sus reglas, a los juegos del poder, y al establecimiento.  Esto apabulla e incluso se aloja cómodamente en los terrenos de lo impersonal.  “Ser” camina hacia delante dejándose conducir por el flujo mudable de lo que todos los demás hacen, piensan y dicen, descargando en ellos la responsabilidad de que nosotros mismos somos: El “Ser” puede responder con prontitud de todo porque no hay “Nadie” que pueda ser llamado a rendir cuentas. Cada uno es “los demás” nadie es el mismo. (M. Heidegger Ibídem Pág. 144).

Podemos hoy comprobar con frecuencia a través de los noticieros y “debates” especialmente en nuestro país, promovidos por los medios,”lo que cuenta es que avance el discurso”. Las palabras que deberían revelar la realidad, se convierten en un sustituto: “Las cosas son así porque así se dicen” Ibídem, Pág. 188.

De esta manera el aproximarse a un tema, se convierte más bien en un cerrarse a aquello mismo que se intenta formular, es un modo de simplificación y vaciado de su contenido:

Se ha logrado ya por un largo periodo que no se “hable” de lo esencial de los problemas que nos acucian.

Ejemplo hay que abordar en el debate en el país  َla reconsideración, critica del estamento militar, su dimensión, estructura y composición y las estrictas funciones civilistas de ese mal necesario, que resulta ser la Institución Castrense. La democratización aun con sus fragilidades no tiene ascendencia pretoriana: es un decidido empeño civilista igualmente es inaplazable un proceso de “evolución” o actualización del quehacer político, esto supone pasar por la criba de la autocrítica de quienes se empeñan en ser actores de primer orden del modelos democrático venezolano, ya que aun se sienten predestinados para “salvar” la Nación, pero siguen sin dar algún tipo de muestra de rectificación, es necesario abrir paso a un profundo y paciente proceso de cambios estructurales en los partidos políticos, que los lleve a reconducir su acción con parámetros distintos, con claridad doctrinal, humanizados, no clientelares, eficientes, con bases internas ágiles, programáticos, con un acentuado sentido ético, que se planteen el ejercicio de el poder desde una perspectiva de una genuina cultura política democrática. Es urgente que los actuales cuadros de las organizaciones reconozcan que la realidad los ha desbordado abiertamente, y que su concepción restrictiva de la democracia ya no satisface las demandas de la mayoría, que dejen de repetir un discurso sostenido en estereotipos conductuales que inducen a la irresponsabilidad, lleno de tópicos marchitos que han contribuido a forjar y mantener la base social del gobierno con todo y los 12 años de precarios logros.

Mientras tanto el mundo se ha articulado de una forma que se ha hecho realidad a despecho de importantes y razonados rechazos, especialmente en lo concerniente a la economía y a la comunicación: mercados integrados, redes de comunicación de fibra óptica, comportamiento planetario desde el cable y los sistemas satelitales.

Sin embargo, este escenario es un espacio fragmentario, conflictivo sin un orden cohesionado y que parece apuntar a su desintegración, a través de la complejización de intereses corporativos.

En los recientes casos del Grecia, Irlanda, Portugal, España, comienzan a vérsele las trazas. Sobresalen gruesos desafíos: proliferación de tecnología militar-nuclear incontrolada, graves riesgos químicos y bacteriológicos (léase caso Japón) potenciales crisis ecológicas, creciente e insostenible presión demográfica con movimientos migratorios a escalofriante escala, vergonzantes hambrunas, complejización de la cuenca petrolera en los países Árabes por colapso de sus desvencijados regimenes, (sostenidos por el orden civilizatorio occidental) y sin posibilidades de transición en paz, ya que los Islamistas estan ganando terreno, son cada vez más, toleraran los privilegios del ejército a cambio de asegurar la hegémonia, crimen organizado continental, (El caso México es pavoroso) sin salida aparente, mafia, carteles de drogas, contrabando, prostitución y como cachetada moral al orden civilizatorio, sobretodo el cristiano occidental, la pederastia, prostitución infantil, trafico de órganos humanos y la insostenible cada vez mayor exclusión social. En este contexto la noción clásica de política esta siendo severamente cuestionada, los marcadores que definían ese orden ya no son validos, los significados no se corresponden con los significantes. En innumerables regiones han comenzado a operar ordenes informales que coexisten conflictivamente con el status, y en correlato con los innegables avances de la revolución científico-técnica se esta socavando el esquema de relaciones laborales, con la acelerada intensificación de la automatización de los procesos de producción con la incorporación de tecnologías ahorradoras de “energía” y particularmente de mano de obra. En síntesis estos son los inaplazables desafíos que debemos enfrentar toda la sociedad en su conjunto en sus derivaciones regionales, nacionales y locales, estas son las líneas gruesas de lo que hoy debemos debatir, el sentido de la democracia, la gobernabilidad, la legitimidad, cuya fragilidad ha llevado al Estado y al mercado a ser en gran escala los exclusivos generadores de las relaciones sociales, que se expresan cada día con mayor radicalidad, rechazando la visión colectiva restringida de la democracia, lo político y una insalvable desconfianza inducida a los políticos. Hay en el mundo un concierto de opiniones dominantes pretendiendo encasillarnos en falsos dilemas y se han reproducido en el país con innegable influjo atrincherados detrás de una simplificación extrema en una supuesta confrontación comunismo-democraciacapitalismo, nos vemos bombardeados incesantemente por todo tipo de adjetivaciones y estímulos, la atención pasa frenéticamente de uno a otro, sin saber como detenerse para intentar penetrar en el sentido de ninguno de ellos. Artículos frívolos excesivamente ilustrados de periódicos y revistas, sensualizadas imágenes de la pantalla chica, ritualizaciones, modas, frenesí estetico, ostentosas vallas publicitarias, todo tipo de efigies mitopopeyicas y en Internet, todo es “recorrido” por una mirada tanto más ávida, cuando menos capaz, en el fondo de accesar verdaderamente la realidad.

Ese insufrible afán de novedades al que no sin cierta amargura, apelaba ya San Pablo en el Areópago de Atenas.

Retórica, curiosidad, equivoco, di-versión, inmersión frenética en lo efímero con el fin de evitar el encuentro consigo mismo.

Carlos Llano en “Los Fantasmas de la Sociedad Contemporánea” nos ofrece un conjunto de sugerencias, profundizan, amplían y resumen lo anterior traído, y que muy bien podría servir para cerrar esta reflexión.  En el “fenómeno de un claro predominios del facere sobre el agere, términos para los que el castellano nos ofrece una traducción fácil.  Hay un afanoso empeño del hacer cosas exteriores, desde superautopistas, hasta novedosos ordenamientos jurídicos, desde faraónicas presas hasta sistemas políticos, con absoluto abandono de otra acción interior, el agere que se configura así mismo como persona, que me define individualmente destacándome a mi solo, a despecho de toda la relación masiva y despersonalizante que la sociedad impersonal pudiera ejercer sobre mi.  Esa acción interna en el mundo convierte en único e irrepetible en el mundo como responsable que soy de un destino propio, de una vocación personal a la que ningún otro ser humano puede objetar por mi y que, por ello mismo, yo no puedo transferir a otro, tiene su punto de partida en la vigorización de mi consciencia personal, y es por ello por lo cual la vida adquiere un perfil adecuado y genuino que los demás no podrán imitar.

“La preeminencia del facere sobre el agere, la indignación hacia las grandes realizaciones objetivas con demerito de mi vida anterior, fue anunciada por San Agustín con palabras que tal vez no encuentren mejor contexto que nuestra sociedad impersonal: Tal parece decía el Obispo de Hipona, que el bien del hombre consistiría en hacer buenas las cosas, la maravillosa perfección de nuestros artefactos con expresión de si mismo. Ya lo rotulo en tono agonista, Juan Pablo II, al clamar si tendría sentido plantearse hablar del sentido de la vida. El sentido es muestra que los humanos damos a la vida y al mundo, frente al abismo del caos al que vencemos surgiendo y al que nos sometemos muriendo. Reveladora victoria y derrota insignificante porque muere el individuo pero no el sentido que quiso dar a su vida. Ese queda para nosotros, sus compañeros de humanidad.  Pero el insondable abismo caótico esta también oculto en todos nuestros significado, como su reverso como su ser.  Pendemos, sobre el abismo y concientes de él.  Por eso la razón humana no es mera fábrica de instrumentos ni se contenta con encontrar respuestas a preguntas aún no definitivas. Y también por eso la filosofía no es solo razón sino imaginación creadora: y cito a (George Steiner en Errata), “Es la mediación de los imaginario, de lo inverificable (lo poético) y las posibilidades de la ficción (mentira) y los saltos sintácticos hacia mañanas sin fin lo que ha convertido a los hombres y mujeres, a mujeres y hombres, en charlatanes, en murmuradores, en poetas, en metafísicos, en planificadores y en rebeldes ante la muerte”.

No quisiera concluir sin recordar el penetrante testimonio de Tereza de la Parra, quien habla de “nuestro sentimentalismo criollo que quiere siempre con dolor y se exalta hasta la tragedia en los casos de ausencia de enfermedad o muerte”.

Viene a completar en su intuición lo narrado por Gallegos, a tal punto identifica querer y dolor, el dolor de la patria le parece la expresión más alta de patriotismo.

“En nuestra literatura, los que se van para siempre, los que se encierran en si mismo son los que más aman a la patria”.

Se trata de un fuga, de un alejarse del mal presente.  El venezolano abandona la patria en busca de la patria plena y con ello huye de si mismo en busca de si mismo.

Y esta cita de Gallegos me parece que es de vibrante actualidad: Rendición de cuentas (1949) Rómulo Gallegos una Posición en la Vida, México, 1954, reimpreso I, Ediciones Centauro, 1977.

La religión cristiana promete salvar el alma y resucitar al cuerpo; la ciencia a través de la nanotecnología promete prolongar sine die la vida del hombre, en cambio la filosofía no salva, ni resucita, ni alarga, sino que solo tiene la modesta pretensión de llevar hasta donde pueda el sentido de lo humano, la exploración de los significados y significantes.  Ni rechaza la realidad de la muerte, como el miedo y el odio que de ella brotan: intenta pensar y repensar los contenidos de la vida y sus límites…y lo hace con tal empeño que más de las veces provoca burla o conmiseración…

Pedrogarcia011@hotmail.com

 

 

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