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Katherine Duarte: MAP el perverso movimiento del activismo pedófilo

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MAP: el perverso movimiento de activismo pedófilo (III Parte)

En las primeras publicaciones sobre este tema se hizo mención al MAP (Minor Attracted Person o Persona Atraída por Menores) el perverso movimiento que considera necesaria una disminución o la abolición de la edad de consentimiento sexual, pretendiendo que la pedofilia sea aceptada socialmente como orientación sexual, deje de ser considerada un trastorno mental tipo parafilia; ser incluidos en el Movimiento LGTBIQ+ y finalmente buscar la legalización de la posesión de pornografía infantil, de la cual se han incrementado significativamente las denuncias según cifras de entes oficiales. Asimismo, se citaron algunas características e indicadores comportamentales de quienes son responsables de estos reprochables actos, los pedófilos; y todo esto con la finalidad de alertar a padres, representantes, docentes, orientadores y todo aquel que haga vida con niños y adolescentes, buscando que esta población deje de ser presa fácil de quienes pretenden desvirtuar sus perversiones en nombre del amor.

Entonces, al tomar en cuenta que niños y adolescentes no han alcanzado la madurez física y emocional de los adultos, sería fácil comprender que estos tampoco han desarrollado aún una adecuada capacidad de discernimiento, juicio y raciocinio que les permita “decidir o acceder consensuadamente” a tener una relación afectivo-sexual con un adulto sin haber sido previamente seducidos y/o manipulados para tal fin. Y es precisamente esta inmadurez física y emocional la que lleva a niños y adolescentes a tomar decisiones inadecuadas que los coloca en una situación de alta vulnerabilidad, exponiéndolos como presa fácil de abusos sexuales los cuales pueden iniciar como conversaciones “inofensivas” presenciales o virtuales y terminan comprometiendo no solo su integridad física, sino su desarrollo y salud mental.

Como se ha expuesto en entregas previas, el término de abuso sexual no solo engloba accesos carnales, este también incluye situaciones como: exposición de niños y adolescentes a temas sexuales, contenido pornográfico, exhibicionismo, tocamientos y sexo oral; situaciones para las cuales aún no están preparados ni física ni emocionalmente y además de robarles su inocencia les podría generar consecuencias a largo plazo como: erotización sin control, promiscuidad, prostitución, provocación sexual agresiva, actividad sexual sin pudor ni reservas, disfunciones sexuales, dificultades para establecer relaciones de pareja estables y duraderas, trastornos afectivos, intentos suicidas, consumos de sustancias psicoactivas comportamientos delictivos, entre otros.

En ese orden de ideas, así como existen características e indicadores que permiten identificar a los posibles agresores sexuales, estos también se presentan en la población infantojuvenil alertando a la familia sobre posibles abusos de índole sexual y entre las cuales se pueden mencionar:

Cambios bruscos en su comportamiento y estados de ánimo

Actitud tímida, retraída, temerosa y regresiva.

Mayor labilidad desde el punto de vista afectivo, con incrementos de los episodios de llanto, rebeldía, irritabilidad o agresividad.

Temor o rechazo inexplicable hacia algún adulto.

Alteraciones en sus patrones de sueño, pesadillas, miedo repentino a la oscuridad o a permanecer a solas en su habitación.

Aislamiento familiar y social.

Bajo rendimiento escolar.

Apatía y pérdida del interés por actividades que previamente eran de su agrado.

Cambios en temas de interés con manifestaciones, conductas o conocimientos sexuales, sofisticados o inusuales para su edad.

Tendencia a usar dispositivos móviles (celulares, tabletas, ordenadores) de forma recelosa, aislada y oculta durante varios minutos u horas.

Por todo lo expresado anteriormente, resulta necesario recalcar la importancia de las medidas de cuidado y supervisión de niños y adolescentes quienes, según la Organización de Naciones Unidas, han estado más expuestos a violencia, venta, tráfico, abuso sexual y explotación durante el confinamiento por el COVID-19. Expertos en derechos humanos de esta misma organización han solicitado a los Estados el impulso de medidas de protección infantil que salvaguarde el bienestar de millones de niños a nivel mundial que se encuentran actualmente en riesgo. Pero como la protección y cuidado de niños y adolescentes no solo es responsabilidad de Estados y gobiernos, aquí algunas recomendaciones para poner en práctica en el hogar y comunidad:

En cuanto a ellos mismos:

Enseñarles a reconocer con sus respectivos nombres cada parte de su cuerpo.

Educarlos sobre el cuidado de su cuerpo, respetándolo y estableciendo límites para que otros lo respeten, recordándoles que nadie tiene derecho de tocar, manipular o disponer de ninguna parte de su cuerpo.

Enseñarles a reconocer sus reacciones corporales ante situaciones de peligro.

Conversar con ellos acerca de la sexualidad, permitiéndoles preguntar y expresar sin miedo sus inquietudes y temores; recordándoles que siempre pueden hablar sobre temas que les resulten incomodos o desagradables.

Recordarles que no se deben sentir comprometidos a acceder a manifestaciones de afecto, caricias, abrazos, saludos, preguntas o conversaciones que les resulten incómodas y en las cuales sientan invadida e irrespetada su privacidad.

En cuanto al uso de dispositivos móviles y redes sociales:

1-Explicarles los riesgos a los cuales se pueden exponer en el internet, dejando clara la importancia de no conversar, revelar datos personales, enviar fotos ni vídeos personales a desconocidos.

2-Al permitir que usen los dispositivos electrónicos, establecer que sea en lugares transitados y visibles, bajo supervisión por parte de adultos y evitando su uso a solas y a puerta cerrada.

3-Establecer horarios, así como normas de uso de todos los dispositivos, evitando a toda costa su uso en horas de la noche.

4-Tener contraseñas fuertes, las cuales deberían ser compartidas por padres o supervisores directos de los menores.

Para padres y responsables directos:

Mantener un registro frecuente del historial de páginas que visitan, conversaciones entabladas, con quién y sobre qué temas (lo ideal sería que ellos mismos se lo contaran).

Utilizar aplicaciones de control parental las cuales permiten conocer la ubicación de los móviles en tiempo real, así como acceder a la galería de imágenes, historial de llamadas y mensajes, e incluso verificar el uso de las redes sociales.

Instalar antivirus y programas de navegación segura en los dispositivos electrónicos que usen los menores.

Supervisar estrechamente el uso de redes sociales y de la cámara web del ordenador, celulares y tabletas; de ser necesario restringir su uso con claves de seguridad o tapa del visor.

Y si existiera la sospecha que algún menor este siendo acosado, convérselo con primero con este y de ser necesario contacte entes policiales y organizaciones de protección de niños, niñas y adolescentes.

MAP: El perverso movimiento de activismo pedófilo (II parte)

En la primera parte de esta publicación se hizo mención al MAP (Minor Attracted Person o Persona Atraída por Menores) un perverso movimiento de activismo pedófilo que se ha dado a conocer recientemente a través de redes sociales y que busca ser reconocido socialmente pretendiendo: que la pedofilia sea removida de lista de enfermedades mentales de la OMS, sea normalizada y aceptada socialmente, deje ser vista como una parafilia para ser considerada una orientación sexual y como grupo formar parte del Movimiento LGTBIQ+; situación que ha generado gran preocupación a nivel mundial y debido al incremento en paralelo de las denuncias por casos de pedofilia, pederastia y distribución de pornografía infantil ante medios y autoridades como UNICEF, EUROPOL, NCMEC, se han iniciado campañas dirigidas a padres, representantes, docentes y comunidad en general, orientadas a ampliar y reforzar las medidas de control y supervisión del uso de redes sociales y contenido de internet al cual los menores acceden evitando que estos puedan ser presa fácil de depredadores infantiles que pretenden desvirtuar sus perversiones en nombre del amor.

Menores de 18 meses  No se recomiendan el uso de dispositivos electrónicos.

18 – 24 meses  No se recomienda aun pero si los padres lo deciden, se recomienda mostrar contenido de alta calidad y solo con supervisión y acompañamiento de adultos

2 – 5 años Se recomienda contenido de alta calidad, con supervisión permanente por un tiempo no mayor de 1 hora/día

Mayores de 6 años Se recomienda  buscar es el equilibrio del juego con medios digitales y el consumo de programas dentro de la vida diaria de los niños

Asimismo, en pro del control y supervisión del uso de dispositivos móviles digitales (celulares, tabletas, etc.) por parte de niños y adolescentes, la Asociación Americana de Pediatría brinda recomendaciones

que van enfocadas a dosificar los tiempos y supervisar el uso de dichos dispositivos electrónicos según la edad de los niños (ver tabla); sin embargo, no es un secreto que la situación actual de confinamiento dada la pandemia por covid-19 ha generado un cumplimiento deficiente de estas recomendaciones, exponiendo a la población infante juvenil a estar mucho más tiempo expuesta a internet y a determinados contenidos que podrían ser difíciles de entender y de procesar por ellos, dada su inmadurez cognitiva y emocional, llevándolos también a ser fácilmente manipulables, por pedófilos por ejemplo, que terminarían robándoles su inocencia y poniendo en riesgo inminente su integridad física y mental.

En palabras de John Shehan vicepresidente del Centro Nacional para niños desaparecidos y explotados (NCMEC por sus siglas en inglés) en entrevista para BBC Mundo «Los pedófilos se adaptan fácilmente al contexto. Nunca en la historia hubo tantos niños conectados, y esto aumenta las posibilidades de que corran riesgos»; a lo cual se agrega que, según la literatura los pedófilos no suelen tener deficiencias cognitivas y por el contrario son astutos, saben lo que hacen y las consecuencias de ello, se adaptan fácilmente al contexto, evalúan con detenimiento todo el entorno y rutinas de los niños, así como sus carencias y puntos débiles, son pacientes y con tal de alcanzar su objetivo podrían esperar semanas o meses hasta estar seguros de poder actuar.

En redes sociales se pueden mantener en el anonimato o simular una edad cercana a la de su víctima para generar mayor empatía, confianza y usar artimañas seductoras ofreciendo recompensas o regalos para poder obtener después de algún tiempo datos personales, fotografías, videos comprometedores o encuentros con el menor, previo compromiso de mantener en secreto dicha “relación de amistad o de amor”, o través de chantajes y amenazas directas.

Por otra parte, el hecho de estar en casa tampoco daría plena de seguridad y protección a los más pequeños de la casa, ya que según cifras del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia de los 7.544 exámenes médicos legales realizados por presunto delito sexual, a corte de mayo de 2020, en 3.457 casos los presuntos agresores eran familiares de la víctima (mayor o menor de edad), situaciones en las que la cercanía con el/la menor no solo les permite a los victimarios tener acceso de primera mano a información valiosa que rodea a los niños, sino que los niveles de confianza por parte de la familia hacen que las alertas de seguridad de cierta forma sean apagadas.

Pero si bien los pedófilos suelen ser astutos y logran mantener ocultas sus perversiones incluso durante muchos años, debemos estar siempre atentos a las pistas conductuales que ellos van dejando a nuestro paso y podrían ser predictoras de posibles abusos sexuales, tales como:

Mostrarse extremadamente, amorosos, cariñosos, protectores o celosos con los niños o adolescentes.

Prometer y/o dar obsequios, dinero, paseos, etc., generando sentimientos de deuda.

Hacerles creer a los niños o adolescentes que no hay nada malo en lo que hacen y pidiéndoles que guarden el secreto, recurriendo a chantajes, amenazas o maltrato físico.

Además de esto, también pueden ser factores predictores:

Tener antecedentes personales de haber sufrido de abuso sexual en su infancia.

Experimentar dificultades en sus matrimonios o relaciones de pareja

Abusar del consumo de alcohol o drogas

Ausentarse con frecuencia del hogar y alentar a los niños a implicarse en actos sexuales en su presencia.

Teniendo presente esta información podríamos como padres, familiares y sociedad en general estar más preparados como guardianes y protectores acérrimos de la inocencia e integridad de nuestros niños y adolescentes, evitando así futuras alteraciones de su salud mental producto de traumas sexuales en la infancia. En una tercera y última entrega de este álgido tema, ahondaremos un poco en las características e indicadores comportamentales de niños y adolescentes que podrían estar siendo víctimas de abusos sexuales y recomendaciones dirigidas tanto a la familia como a la población infantil para su autoprotección.

MAP: El perverso movimiento de activismo pedófilo (I parte)

Desde los años 1960, han surgido diversas organizaciones de activismo pedófilo que consideran necesaria una disminución (o abolición) de la edad de consentimiento sexual y la legalización de la posesión de pornografía infantil, entre las que se encuentra la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA) (Asociación norteamericana por el amor entre hombres y chicos) la cual entre otras cosas se opone a la idea de una edad mínima para tener relaciones sexuales, defendiendo lo que califican de derecho de los menores a explorar su propia sexualidad.

MAP (Minor Attracted Person) o Persona Atraída por Menores, es el nombre que recibe un perverso movimiento social de activismo pedófilo que se ha dado a conocer recientemente y que pretende la aceptación y normalización de la atracción entre adultos y la población infanto-juvenil, además de intentar establecer la pedofilia como una orientación sexual y no como un trastorno mental tipo parafilia, como es tipificado actualmente en la más reciente actualización del MANUAL Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Este grupo a su vez busca deslindarse de los pederastas tratando de mostrar una visión inofensiva, consensuada y no violenta de la relación adulto-niños y adolescentes.

Los objetivos específicos del movimiento son:

Ser aceptados socialmente en el mundo.

Que la OMS remueva la pedofilia de su lista de trastornos mentales.

Ser incluidos dentro del Movimiento LGTBIQ+, los cuales han manifestado su rechazo ante dicho movimiento considerando que sus conductas afectan de forma negativa la infancia en el mundo.

El movimiento MAP buscó además declarar el 25 de abril como el “Día Internacional del Orgullo Pedófilo” (MOP) y en similitud al movimiento LGTBIQ+ tienen una bandera de la cual sus colores representan lo siguiente: el rosado a las niñas, el azul a los niños, el amarillo a las personas en desarrollo (etapas de crecimiento de las y los menores) y el blanco representa que “esta atracción no es impura”.

Definiendo términos

MAPs (“Minor Attracted Persons”, en inglés) tienen una bandera propia y están buscando incluirse al movimiento LGBT

Al hablar de orientación sexual hacemos referencia específicamente al sexo (masculino o femenino) por el cual una persona se siente atraída afectiva y sexualmente por otra y no a la edad de esta.

En cuanto al Pedófilo es aquella persona de al menos 16 años, que durante 6 meses o más ha experimentado fantasías, impulsos o comportamientos sexualmente excitantes, recurrentes e intensos relacionados con uno o varios niños (5 años menores). Exceptuando los casos de adolescentes de 17 o 18 años que tengan una relación continúa con un niño o niña de 12 o 13 años.

Por otra parte, el Pederasta es quien siente la misma atracción que el pedófilo por la población infanto juvenil, pero en este caso sí llegan a consumarse los abusos sexuales, considerando estos como toda exposición intencionada de niños y adolescentes a actividades sexuales a través de la persuasión, engaño, amenaza o la fuerza.

Es importante aclarar, que el término de abuso sexual no solo engloba accesos carnales, este también incluye situaciones como: exposición de niños y adolescentes a temas sexuales, contenido pornográfico, exhibicionismo, tocamientos y sexo oral, situaciones para las cuales aún no están preparados ni física ni emocionalmente y además de robarles su inocencia les podría generar consecuencias a largo plazo como: erotización sin control, promiscuidad, prostitución, provocación sexual agresiva, actividad sexual sin pudor ni reservas, disfunciones sexuales, dificultades para establecer relaciones de pareja estables y duraderas, trastornos afectivos, intentos suicidas, consumos de sustancias psicoactivas comportamientos delictivos, entre otros.

Y retomando el hecho que los niños y adolescentes no han alcanzado la madurez física y emocional de los adultos, es de entender que estos no tengan una adecuada capacidad de juicio y raciocinio que les permita “decidir o acceder consensuadamente” a tener una relación afectiva con un adulto sin haber sido previamente seducidos y/o manipulados para tal fin aprovechándose actualmente del fácil acceso y poca supervisión de portales de internet y redes sociales como Facebook, Intragram, Youtube, Twitter,TikTok y aplicaciones como Tinder, Grindr, entre otras.

Es por esta situación que se han encendido alarmas a nivel mundial a través de denuncias registradas por diversos medios y autoridades con alcance nacional e internacional (UNICEF, EUROPOL, NCMEC, entre otras) las cuales aseguran que el número de denuncias sobre casos de pedofilia, pederastia y distribución de pornografía infantil se han incrementado de forma significativa a nivel mundial. En Colombia por ejemplo, según informe de www.teprotejo.org desde el 2012 y hasta la fecha se han reportado 69.498 casos, de los cuales 74,9% son por material de abuso/explotación sexual o pornografía infantil, 14,86% por maltrato, abuso y trabajo infantil, y 0,8% por otras situaciones a menores de 18 años; por otra parte, según cifras de la Policía Nacional, durante el año 2020 se han presentado 287 casos de sextorsión y 36 casos por grooming, modalidad en la que adultos se hacen pasar por menores de edad en redes sociales para conseguir un efectivo contacto con niños y jóvenes y según el portal web Forbes México se ha estimado un incremento del 73% de la pornografía infantil durante el lapso de marzo y abril del año en curso, asegurando que el 80% de dicha actividad se transmite por medio de Facebook.

En palabras de John Shehan vicepresidente del Centro Nacional para niños desaparecidos y explotados (NCMEC por sus siglas en inglés) en entrevista para BBC Mundo, considera que: «¡Es un incremento dramático!» «Los pedófilos se adaptan fácilmente al contexto. Nunca en la historia hubo tantos niños conectados, y esto aumenta las posibilidades de que corran riesgos».

Es por esta razón que las principales alertas y recomendaciones deben ir dirigidas a padres, representantes, docentes, orientadores y todo aquel que haga vida con niños y adolescentes para que se amplíen las medidas de control y supervisión del uso de redes sociales y contenido de internet al cual estos acceden siendo presa fácil de depredadores infantiles que pretenden desvirtuar sus perversiones en nombre del amor; por lo que en una siguiente entrega les hablaré un poco sobre el perfil del pedófilo y las señales de alerta que pueden presentarse en los más pequeños de la casa.

Médico Psiquiatra /En redes @psiquiatrialdia

 

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