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Cesáreo Espinal Vásquez: Iuris et de iure 

 

La lógica Aristotélica, es la ciencia de la razón, de lo correcto, de la verdad verdadera. La lógica jurídica es la apreciación del estudio del valor de los pensamientos jurídicos, por lo que indefectiblemente, la ley es lógica y en consecuencia, el derecho es lo determinante sobre lo político, lo económico y en lo personal.

Iuris et de iure, es la presunción absoluta de hecho y de derecho establecido por ley que no admite prueba en contrario, es decir, no permite probar que  el hecho sea falso. La República Bolivariana de Venezuela, ha mantenido en forma permanente e indeclinable el derecho territorial que le deviene de la Capitanía General de Venezuela desde 1777, es de “juris et de iurit”, es de hecho y de derecho por Real Cédula de Carlos III, integrando las provincias de Margarita, Venezuela (Caracas), Nueva Andalucía (Cumaná), Guayana, Trinidad y Maracaibo que al declarar su independencia el 05 de julio de 1811, asumió de pleno derecho el territorio de la Capitanía General de Venezuela plasmado en todas sus Constituciones., por lo que aplicando la lógica jurídica, no se debe considerar como presunciones sino de plena prueba de ley de ley,  es  decir, “iuris et de iure” el derecho del derecho que no admite prueba en contrario, máxime cuando las pretensiones de Gran Bretaña fueron  por  invasiones y maquinaciones continuado con la República Cooperativa de Guyana.

En este sentido, la República Bolivariana de Venezuela deberá sin más ambages,  fundamentado en el “iuti possidetis iuirs” (el derecho que le nació de la Capitanía General de Venezuela, desde 1777) y en el “iuris et de iure”, que es la adjetividad o procedimental  del  derecho  que  nace por fuerza del mismo derecho,  proceda “ope legis”, es decir. de pleno derecho, con previa  participación al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas  intimar a  la República Cooperativa  de  Guyana  el  cese  y  retiro  inmediato   de las concesiones otorgadas de explotación y reintegrarle el territorio en su área total de 159.542 km2, desde el cauce oeste del río Esequibo y todo su trayecto desde su nacimiento en el Roraima venezolano, por ser un río de Venezuela, todo ello conforme lo dispone el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas por cuanto ha venido aplicando la inexistencia del “status quo” que terminó con el Tratado del Acuerdo de Ginebra, Suiza de 1966 que está violando en flagrancia,  suscrito y aceptado por los suscribientes la nulidad y lo írrito de la Laudo Arbitral de París de 1889 y aplicar lo establecido en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, ya que las mediaciones e interpretaciones fueron agotadas, causando estado el Tratado del Acuerdo de Ginebra de 1966.Venezuela, deberá crear la entidad territorial, el Estado Manuel Carlos Piar, en aplicación de “iuris et de iure”.

-VI- Estado – Carlos Manuel Piar

Con la célebre frase “zona en reclamación” hemos vivido como ilusos escrupulosos, cuando se ha debido sostener y defender con toda propiedad el justo título que le deviene de la Capitanía General de Venezuela” desde 1777, ejerciendo desde un principio  el “uso possidetis iuris”, imprescriptible y aplicada por la reiterada sentencia jurisprudencial de la Corte Internacional de Justicia. El territorio Esequibo (Estado Piar) ha sido detentado por el Reino Unido  fuerza de invasiones y fundamentadas en el írrito y nulo Laudo Arbitral de Paris de 1889 y desde 1966 por la República Cooperativa de Guyana, usufructuando dolosamente en concesiones otorgadas.

El General en Jefe Carlos Manuel Piar, libertador de la Provincia de Guayana al triunfar en la batalla de San Feliz el 11 de abril de 1817 contra el general realista Miguel de la Torre, no fue contra un general inglés defendiendo los derechos de la colonia Británica sino del reinado de España. El general Piar de inmediato ordenó abrir caminos hacía el río Esequibo y ejercer posesión efectiva. La historiología se encargará de estudiar el juicio a Piar.

El Laudo Arbitral de París se fraguó con la matriz del Tratado de Washington pero subsumido en componendas y trasnochos con el árbitro ruso que presidió teniendo mayoría con los dos árbitros británicos., pero con intervención de nuestro excelso Canciller  Dr. Marcos Falcón Briceño en la Asamblea de las Naciones Unidas en 1962 dio lugar al Acuerdo Ginebra Suiza de 1966, quedando definida y aceptada por las partes la inexistencia del Laudo Arbitral de París de 1889.

Visto esto, a nivel jurídico, es impertinente que la República Cooperativa de Guyana pretende sobre “cosa juzgada”  por el  Tratado del Acuerdo de Ginebra, Suiza en 1966, en la que las partes aceptaron que el Laudo Arbitral es nulo e írrito y en consecuencia, inexistente, que la Corte Internacional de Justicia abra un procedimiento para que las partes presenten sus alegatos sobre la vigencia del Laudo Arbitral. En este sentido, la Corte carece de jurisdicción y Venezuela debe abstenerse de presentar alegatos de cosa juzgada e inexistente, tal como se ha expuesto en consideraciones jurídicas en uti possidetis iuris y iuris et de iure.

Venezuela tiene justo titulo  desde 1777 a partir de la Capitanía General de Venezuela, creada por Carlos III;  que le proviene desde el 12 de agosto de 1498 con el descubrimiento de Cristóbal Colón al llegar a Macuro y el Delta de Orinoco, del descubrimiento del río Esequibo por Juan Esquivel, segundo a bordo de Colón; por la Bula del Papa Alejandro VI en 1493; por el reino de España que había colonizado el Provincia de Guayana  del 23 de junio de 1532 y Diego de Ordaz había fundado a San Miguel Paria y explorado al Orinoco,  refundada  por  el  Don  Antonio  de  Berrío en 1590, designado gobernador del El Dorado, quien surcando aguas abajo el río Orinoco, edificó el fuerte de Santo Tomé (actual Ciudad Bolívar y  tomó posesión de todo el territorio de Guayana a nombre del rey Felipe II, con el fin inmediato de que la Provincia de Guayama desde 1532, lo que cubría al curso del río Esequibo en territorio venezolano  hacia el este y su desembocadura en cuyo margen oeste estaba el territorio de los países bajos que entre piratas ingleses, es cuando Gran Bretaña en 1871 se lo compra y funda la Guayana Inglesa. Es prueba fehaciente que todas las incursiones de ingleses fueron hechas por invasiones de piratas sin tener capitulaciones del reinado de Gran Bretaña; es el caso, de Walter  Raleigh quien no respeto del acuerdo de no invadir territorio español, quien a llegar a Londres fue detenido y llevado a la Torre de Londres, el rey Felipe II, solicitó se lo enviara para ahorcarlo en la plaza mayor de Madrid, pero fue decapitado en Londres.

Sin muchas elucubraciones y justificaciones de la República Cooperativa de Guyana, los derechos con justo título lo tiene la República Bolivariana de Venezuela por lo cual la carga de la prueba le corresponde a Guyana y Venezuela debe sin ambages políticos proceda a ocupar el territorio usurpado previo en cumplimiento del artículo 33 de la Carta Magna y como medida previa y cautelar intimar a la República Cooperativa de Guyana el cese de la concesiones otorgadas y el retiro voluntario del territorio invadido, sin que Venezuela continúe en reuniones y mediaciones que no dieron resultados positivos por parte de Guyana.

El iuti possidetis iuri y iris et de iure, son sentencias de pleno derecho que causan estado y no admiten pruebas en contrario.

Si Venezuela pierde el territorio usurpado e invadido pierde los derechos que le deviene de la Capitanía General de Venezuela, porque representa el “todo” y no una parte del todo que es la Provincia de Guayana y luego integrada a la Provincia de Nueva Andalucía.

Simón Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez, le pidieron ayuda a la Gran Bretaña para la independencia de Venezuela y proporcionó armas, uniformes, soldados, oficiales y dinero y es así que en la sabiduría colonial y diplomática del Reino Unido, envió un batallón de soldados, el batallón británico para ayudar a los patriotas actuando  en la Batalla de Carabobo en 1821, sino para aplicar “la llave inglesa” en un pacto  “mutuo proprio” mirando el Esequibo.

El General en Jefe, Carlos Manuel Piar, el Libertador de la Provincia de Guayana al derrotar el 11 de abril de 1817 en la batalla de San Félix al brigadier español Miguel De la Torre y Pando y el 12 de mayor fue ascendido a General en Jefe a los 43 años de edad, por aclamación de sus propios compañeros de armas  y el pueblo y ratificado por el Libertador Simón Bolívar. En sus acciones por la independencia de la patria, fue uno de 45 jóvenes patriotas quienes en enero de 1813 firmaron el Acta de Cachacacare e invadieron por la península de Paria, invito en 24 batallas y enseguida del triunfo de San Félix emprendió la vía hacia el río Esequibo para la toma efectiva de la posesión del territorio de Venezuela.

Es principio jurídico universal de quien alega o afirma algún hecho o derecho debe probarlo (affirmanti incumbit probatio), en este sentido a Venezuela no le corresponde probar que el territorio del lado oeste del río Esequibo es territorio patrio en justo título desde 1498 y por la Capitanía General de Venezuela desde 1777 porque la carga de la prueba de lo contrario es a la República Cooperativa de Guyana, que por supuesto heredera por su independencia de la Guyana Inglesa ocasionada por piratería y compra que hizo la Gran Bretaña a los Holandeses en 1814,  indudablemente,  nunca hubo  justo título  y menos hacer parangón con el Laudo Arbitral de París en 1899, nulo e írrito.

La Provincia de Guayana, creada en 1530 fue integrada a  la Provincia de Nueva Andalucía y Paria, comprendía desde la parte este del río Neverí hasta el río Esquivel (río Esequibo), el Delta del Orinoco y Amacuro, colonia hispánica y así aparece dibujado  por el cartógrafo Belga Jodocus Hondive en 1499.

Vista esta histología, debemos enfatizar que la  República  Cooperativa  de Guyana, ha violado el Acuerdo de Ginebra, Suiza de 1966, en su 5º, apartado que obliga: “ no se podrá crear derechos de soberanía en el territorio en disputa, a menos que sea por convenio entre las partes”, haciendo concesiones de explotación de pozos de petróleos e invasiones.

Con el Tratado del Acuerdo de Ginebra, Suiza, 1966, está claramente sin que se pretenda interpretaciones distintas, que fue firmado en virtud de la denuncia ante la Asamblea de las Naciones Unidas formulada por el Canciller Macos Falcón Briceño en 1962 y firmado por Canciller Ignacio Iribarren Borges en 1966 y que fue aceptada que el Laudo Arbitral de Paris en 1899, quedó Nulo e Írrito, por lo que No Admite Revisión Ni Interpretación, quedando el Acuerdo de Ginebra, Suiza desde 1966, calificado en derecho internacional como Tratado aprobado por el Congreso de la República de Venezuela  y publicado en la Gaceta Oficial de Venezuela bajo el No. 28-008 del 15 de abril de 1966 y registrado en la Secretaría General de las Naciones Unidas el 5 de mayo de 1966, bajo el No. I-8192, por lo que es Ley vigente en Venezuela.

Las invasiones y usurpaciones que han sido  hechas en territorio venezolano fueron denunciadas por el propio Libertador Simón Bolívar como se ha expuesto e igualmente, en 1888, el Presidente Rojas Paúl quien manifestó “Venezuela no debe omitir esfuerzos ni sacrificios para reivindicar su propiedad”. De igual manera se han pronunciados todos los Presidentes de Venezuela, lo que define el interés patriótico de recuperar el territorio.

Venezuela fue objeto de la “llave inglesa”, proporcionando ayuda para la independencia, además de armas y uniformes, soldados mercenarios de Escocia e Irlanda licenciados de guerras de Gran Bretaña, ofreciéndoseles tierras y privilegios y es así que navíos ingleses estuvieron  en Angostura  en 1919 y el llamado batallón británico en Carabobo en 1821, no fueron por deseos de romanticismo con el patriotismo de venezolanos, sino pensando en la Guyana de los Países Bajos que compraron en 1814 para convertirla en Guayana Inglesa, interés que furtivamente iniciaron desde 1810, cuando hundieron en  1811, el navío que trasladaba  a Juan Vicente Bolívar Palacios a Estados Unidos de Norteamérica a solicitar ayudas para la independencia. En agradecimiento a Gran Bretaña, en desfile militar pueden asistir soldados ingleses con bayoneta calada, vestidos con uniformes de Húsares y venezolano con ese uniforme custodiar el panteón nacional.

Es necesario puntualizar, que Cristóbal Colón no fue un conquistador a nombre del reinado de España sino descubridor del nuevo mundo que comenzó en Macuro  (San Carlos Borromeo de Macuro), bautizada por misión católica  en 1738 y Paria, en devoción a San Miguel de Paria en 1531 por Diego de Ordaz). Hoy criminalizado Cristóbal Colón.

Es causa y efectos, dejar bien sentado que el Tratado del Acuerdo de Ginebra, Suiza de 1966, está vigente con sus efectos legales a tal fin, le corresponde a la República Bolivariana de Venezuela, ejercer el derecho patriótico de ocupar el territorio previa notificación al Secretario General de las Naciones Unidas, considerando que la República Cooperativa de Guyana ha violado el Tratado en su artículo V, que prohíbe: “no se podrá crear derechos de soberanía en el territorio en disputa”,  otorgando concesiones de explotación petrolera e invasiones.

Considero necesario recordar las palabras de Don Valentín Espinal en 1858: “Haz lo que puedas por la patria, porque esto no es de partidos políticos, sino de honor nacional”.

Es indubitable que Venezuela ha sido objeto de invasiones, primero por el Reino Unido y luego de la independencia, por la República Cooperativa de Guyana. Se ha hablado y escrito mucho sobre la llamada “zona en reclamación”, pero ha sido un romanticismo sin tomar decisiones claras y  precisas ajustadas a derecho que es lo determinante y ese derecho está en el “uti possidetis iuris y iuris et de iure”, que se ha definido.

Considero,  que  hoy  por  hoy, el  Ejecutivo  Nacional  debe  dictar un Decreto declarando el territorio usurpado como un nuevo Estado de la Repúblicas, el Estado General En Jefe  Manuel Carlos Piar, la Asamblea Nacional, por decisión unánime declararlo y asimismo, el Tribunal Supremo de Justicia y unirse la sociedad civil, las asociaciones en pro de la defensa y rescate del territorio invadido y el pueblo sin exclusiones.

Dado este legítimo pronunciamiento, solicitar de conformidad con lo dispuesto en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, que el Secretario General convoque una Asamblea Extraordinaria para someter por vía de mediación la ratificación del Tratado del Acuerdo de Ginebra de 1966, vigente, aprobado por la Asamblea Nacional de Venezuela, publicado en la Gaceta Oficial y consignada copia en la Secretaría General de las Naciones Unidas, siendo Ley de la República Bolivariana de Venezuela, como se ha escrito.

En apego a la ley, la reivindicación sería la figura jurídica aplicable, si no existiera la violación del Acuerdo de Ginebra, Suiza de 1966, pero visto que la República Cooperativa de Guyana, ha invadido el territorio en reclamación subsumiendo sus actuaciones dolosas en un falso “status quo” dándole vigencia al Laudo Arbitral de 1899, nulo, de nulidad absoluta y en consecuencia, inexistente, demandar ante la Corte Internacional de Justicia, por la vía jurisdiccional de la reivindicación sería entrar en la disyuntiva que ha sido superada con la vigencia jurídica del Acuerdo de Ginebra, Suiza de 1966 y por supuesto, se iniciaría una “litis” que es adonde quiere llevar la invasora Guyana. Está plenamente probado que ha otorgado concesiones a empresas multinacionales de explotación petrolera de capital norteamericana y le será fácil mantener un juicio largo mientras tanto se enriquece en tierras, subsuelo y áreas marinas de Venezuela.

De tal forma sin más especulaciones doctrinarias y de negligencias, lo verdaderamente ajustado a derecho, que es lo determinante, se debe proceder aplicar lo dispuesto en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, solicitar la intervención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fundamentado el uti possidetis iuris y el iuris et de iure. 

A tal fin, como advierte el mismo artículo 33 a objeto de evitar que “cuya contención sea susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales”.

Venezuela se ha caracterizado por ser un país que ha respetado los derechos internacionales, por ello, la vía pacífica sin jurisdializar la reclamación porque sería darle vigencia al Laudo Arbitral de 1899, nulo e írrito.

Considerar, lo siguiente:

*Que por vía diplomática, manifestarle a la República Cooperativa de Guyana, la violación que está haciendo del artículo V del Acuerdo de Ginebra, habiéndose agotado los actos de mediación y en consecuencia, solicitarle el retiro inmediato de las ocupaciones, de las concesiones y de las explotaciones en general;

*Crear  un  nuevo  Estado  de  la  República   Bolivariana  de Venezuela en el territorio usurpado con el nombre General en Jefe Carlos Manuel Piar;

*Declarar a todos los residentes en ese Estado con nacionalidad venezolanos y otorgarles cédula de identidad;

*Solicitar del Secretario General de las Naciones Unidas la convocatoria de una Asamblea General para conocer de esa contención en la que está obligada asistir la República Cooperativa de Guyana y a quien corresponde la carga de la prueba de justo título.

*A todo evento, la República Bolivariana de Venezuela, debe proceder a ejercer sus legítimos derechos en el territorio usurpado y solicitar la presencia de los cascos azules.

Sin intereses políticos, sociales o religiosos, sin exclusiones por raza, condición social, sexo o credo, la patria es lo primero que de una vez por todas desde 1899, hace más de un siglo, nos llama que  completemos la independencia.

cjev34@gmail.com

 

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