Inicio > El pizarrón de Fran opinión > Pedro R. García: ¿Culminará Juan Guiado su viaje a Ítaca?…

Pedro R. García: ¿Culminará Juan Guiado su viaje a Ítaca?…

Compartir

 

“Cuando emprendiste tu viaje a Ítaca creo  que no sabías que el camino seria largo, yeno de aventuras, yeno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los cíclopes ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta, es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. Ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni al salvaje Poseidón encontrarás, si no lo yevas dentro de tu alma, si no lo yergue tu alma ante ti”. (C. P. Cavafis, Antología Poética. Alianza Editorial Madrid 1999).

Una acotación necesaria…

Cuando la filosofo Hannah Arendt, en 1951 público una de sus más importantes obras (Los Orígenes del totalitarismo), enfrentó con contundencia la acusación de que, en lo referente al antisemitismo, su carga emocional restaba al estudio fuerza, seriedad y profundidad. Dijo entonces algo que, salvando las

considerables distancias, se podría recurrir, hoy a   ese constructo, para   rebatir   algunos   juicios sobre la situación venezolana: “Describir los campos de concentración alemanes sine ira no resulta   ser objetivo, sino   que   equivale a   indultarlos”. Hablar de los despropósitos del régimen venezolano en una larga ya etapa sine ira es igual a exonerarlo. La hipocresía sólo sirve para mostrar su anemia. Por la supervivencia de nuestro ser nacional es necesario rechazar con fuerza la degeneración que la violencia dirigida desde el poder, que se ha convertido en auténtico terrorismo de Estado, que cínicamente pretenden franquear como fenómeno “normal”. Para confrontar esta dinámica precisamos asumir esta tarea, un pueblo y una dirección para ella, con la grandeza y vitalidad de la nación que radica en la capacidad de todos organizados, unidos con conciencia colectiva, y en la dirección un comando coherente, claro y decidido que coordine y unifique las aspiraciones y las urgencias para imprimir

a la nación un rumbo y un destino que se revelaba en principio en Juan Guiado para alegría de los corazones del grueso de los venezolanos. Inevitable es entender que el aumento descomunal de la inflación, precios desmedidos, escalada de una delincuencia siniestra y criminal, alarmante desabastecimiento, encases de medicinas,  en especial los rublos de primera necesidad, y sumado a eso la inesperada pandemia del COVID-19, para citar solo algunos de una interminable lista, de los más acuciantes problemas vividos, sentidos y sufridos  en nuestro toxico entorno,  cuadro  que ya es inaguantable   en   el   corto   tiempo,   a   este contexto   amenazante   parecía  más allá de algunas voluntaristas acciones y de simplificaciones que al respondérsele con  el plan país que describe un conjunto de políticas  y acciones que sin mayor trámite fueron compartidas  e internalizadas por la mayoría de ciudadanos de quienes ya les resulta intolerable la situación en el país, que apuestan por el cambio y transformación y confiaron de buena fe que junto al equipo que le acompaña tenían una mínima coherencia y la vista puesta en los objetivos estratégicos,  y hoy nos  sorprenden con una insospechada convocatoria a reunir a las mismas minorías, (no suman el 10%), desde donde insisten en una especie de cisne negro, con dejo profético y con un discurso que pretende ser profético, con tono agonista nos reiteran con  absoluta ingravidez que ahora si acordaran un acuerdo, que será  el verdadero acuerdo.

Ubicando algunas pistas…

Sabemos que desde el principio, Juan te has topado con muchas borrascas donde las emociones coligieron con tus pensamientos, en   tu deseo de viaje, que a menudo se interponen impulsos naturales, instintivos, que en algunos intervalos te han descentrado del camino, en mi opinión, eran acciones que sin saberlo   trazaban tu ruta   igual que los interminables misterios acerca de la incontestable situación. Sospechamos algunos que muchas de las tempestades que has

enfrentado eran por esa incesante tensión entre el plano   de   la realidad    y   el   de   tu   visión, que por algunos momentos te desorientaban, concurriendo un   encadenamiento de acontecimientos e insondables misterios alrededor del árido ambiente. Pareciera que ese duro oleaje produjo algunas perplejidades, en tus impaciencias y en tus  emociones las cuales no van para nada separadas, su combinación es la que fuerza tu interpelación de ¿Cómo vivir? ¿Qué hacer’ surgiendo en ti tu propia borrasca, todos anhelamos yegar con rapidez al gran desenlace, el cual para todos el infinitamente variable, el deseado por todos el que encarna la felicidad, la del mundo, de la Republica, del Estado, la comunidad, de tu familia, desafortunadamente hoy a tu lado, tus afectos, tus amigos, tus compañeros de recorrido, tus aliados  y muchos habiéndolo hecho zigzagueantemente ahora  tratan de hacerte   recorrer  con la máxima  urgencia  posible el trayecto y arribar  al   ambicionado  último  por el   cual todo el país lucha. Seguro que  tienes la intuición suficiente para  saber  que   tu  viaje no tiene por qué concluir para alcanzar tu fin, el continuarlo te ayudará a descubrir que todo está en él, en ese duro camino, y no necesariamente en eso   espacios de  confort  que   nos   trazamos  como  nuestro paradigma   de “el poder”, que   está confrontada  con  las “verdades esenciales” reveladas que nos intiman que te circundan, en tus ímpetus, en el trato con los demás arrebatados viejos y noveles navegantes y con tus propios torbellinos. No sé en qué determinado tiempo yegues a puerto, y si yegas, y que  al hacerlo sientas que  tocas la tierra aspirada de desafíos, y respuestas, quizás sin saberlo yevas años por estos océanos desde siempre, sin  dejar de descubrir nuevas revueltas, sentimientos como sueños ocultos, mezquindades, bondad, belleza, rincones ignorados por quienes podrían hacerte naufragar, debes entender que mientras no encuentres el encadenamiento que responda tus preguntas, está será tu verdad, la de la vida que como mar procelosa que en ella navegas, y el hecho de que te inquiete no encontrar todavía la ansiada tierra firme, ello no te impedirá jamás dejar de navegar.

“La   inmortalidad   solo   abre   media   hoja   de   su   puerta   estrecha   y deslumbrante”. 

pgpgarcia5@gmail.com

 

Compartir
Traducción »