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Gerónimo Figueroa Figuera: ¿Por qué tanto desprecio a los abuelos?

 

Si a Nicolás Maduro poco importa que a los venezolanos en general los esté matando el hambre por la inflación sembrada como política de estado para pulverizar los salarios y la calidad de vida, esa despreocupación pareciera aun mayor contra los abuelos de la tercera edad quienes después de trabajar muy duro durante su juventud y etapa productiva para obtener una merecida jubilación o una pensión que les permitiera descansar y poder disfrutar con tranquilidad sus últimos años de vida, hoy esa vida está convertida en un verdadero infierno donde para el régimen madurista ser abuelo pareciera estar señalado para recibir vejámenes y atropellos.

No hay que ser adivinador de circo de pueblo ni mago que saca conejos de sombrero, para predecir que si para un trabajador con edad comprendida entre 20 y 40 años, que no sufre de la tensión ni tiene que soportar los dolores de las rodillas por causas del desgaste físico que ocasionan los años vividos, y que no tiene que comprar pastillas para calmar esos males se las ve negra con un salario mínimo 800 bolívares mensuales con bono de alimentación incluido, que al cambio actual representan dos dólares y medios, imaginen lo que significa para un abuelo que tiene que comprar las patillas para calmar sus males y además la comida, con 400 bolívares que apenas es un  dólar con 20 centavos.

Cuando hablamos del posible desprecio del régimen madurista contra los abuelos, simple y llanamente es porque a pesar de la inflación y la alta cotización del dólar con el cual marcan los precios de los productos de primera necesidad, no vemos desde las altas esferas del régimen ninguna preocupación por las calamidades que padecen los adultos mayores de la tercera edad. Pero en contraste con eso cuando los abuelos protestan en la calle la respuesta que reciben son agresiones con patadas y asfixias por los efectos causados por las bombas lacrimógenas tal como ocurrió el 23 de julio reciente frente al Seguro Social de Altagracia y la plaza de la Moneda en Caracas.

Un abuelo con 400 mil bolívares mensuales de jubilación o pensión, solo puede comprar un kilo de harina pan que cuesta 390 mil bolívares y se tiene que olvidar de las pastillas para controlar la tensión o para calmar los dolores en las rodillas. Es un cuadro verdaderamente dramático el que viven los abuelos de la tercera edad cuando lo comparamos con un jubilado o pensionado de la tercera edad en Latinoamérica donde esas asignaciones no bajan de 200 dólares mientras que para los nuestros solo significa un dólar con un dólar con 20 centavos. Si esto no es un extermino por hambre, se parece mucho.

Pero si esa comparación la hacemos con lo que reciben los abuelos de la tercera edad en Europa, la brecha es mucho mayor. Por ejemplo, los jubilados y pensionados en España reciben 900 euros, que significan algo igual a mil dólares aproximadamente, y algunas veces se quejan. Eso solo por nombrar un país europeo donde los abuelos reciben pensiones dignas. No son maltratados en los bancos a la hora de cobrar sus euros por concepto de jubilaciones o pensiones, no los obligan a realizar plantones en las colas hasta de seis horas para entregarles 20 centavos de euros por taquilla como lo hacen en Venezuela.

Ahora bien. Aunque no pretendemos ser profeta del desastre pero si realistas que pisamos firmes en la tierra, queremos decir que así como un kilo de harina pana cuesta 390 mil bolívares, dentro de dos o cuatros semanas costará el doble. Igual sucederá con el queso duro y el resto de los alimentos. O acaso no recuerdan que apenas en el mes julio pasado ese mismo kilo de harina costaba 200 bolívares y ya antes de finalizar agosto está en 390 mil bolos. En solo un mes sufrió un aumento de mas de cien mil bolívares, mientras que el pago por la pensión lo congelaron en el tiempo.

En ese sentido y sin que pretendamos ser profetas del desastre, queremos alertar que como el salario mínimo representa un dólar con 20 centavos, tal como va la cerrera entre el bolívar y el dólar, con toda seguridad para cuando esta columna salga publicada esos 400 mil bolívares solo represente un dólar o menos porque Maduro autorizó la dolarización de los precios pero no el de los salarios. Solo hay que esperar cuando el dólar siga ganado la carrera al bolívar y los precios comiencen a saltar como sapos. Es cuestión de realidad y no de adivinanzas.

@lodicetodo – Geron2ff@yahoo.com – Geron2ff@hotmail.com

 

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