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José Machillanda: La democracia está mas allá del 6D

 

El 87% de los venezolanos decidió desde 2017, cuando votó ciudadana y masivamente hasta contar 7676894 en el plebiscito del 16J,  que la revolución nacida de una conspiración militarista con un enjambre de hombres armados, reforzados por el cubanismo, mancillando la dignidad del venezolano no pudo ni podrá destruir la estructura social de la nacionalidad venezolana, ni meneos aniquilar la oposición democrática que está consciente que el Ambiente Político Real Electoral generado por el 6D es una farsa electoral. Farsa violatoria de la Constitución y tramoya politiquera, construida con grupos de politiqueros compraos, de fracasados operadores, cobardes y parte de la más baja ralea política, que operan como comerciantes del voto en Venezuela durante los últimos 40años.

El 87% de ciudadanos demócratas han leído el tono totalitario de un régimen hoy ahogado y desesperado, que no puede hacer política por cuanto todos ellos son corruptos e ignorantes. En extremo, no les queda más que echar mano a la anti política. Anti política como expresión de un socialismo fracasado, de reformistas impacientes, analfabetos, con enorme estrechez histórica que lo que tienen a la mano es la fuerza bruta. La fuerza bruta representada y operacionalizada por un militarismo vergonzoso a tal extremo, que con su descaro se verifica en la pirámide ocupacional invertida más en su servilismo a una supuesta revolución, que lo que ha hecho es sembrar hambre, miseria y dolor en un país maravilloso que está dispuesto a recuperar la decencia cívica y la democracia.

El 87% de demócratas esta lejos a años luz de esta desgracia autodenominada revolución. En consecuencia, democráticamente ha actuado cuando le negaron el referéndum revocatorio. Sufrió cuando el régimen instrumentó la guerra civil del siglo XXI y, con mucha mayor fortaleza, hoy está dispuesto y listo para defender su derecho histórico, cívico y constitucional de desnudar la farsa del 6D. Para ello ya ha perfilado su conducta: crecer en un movimiento político de renacimiento, que comienza por ignorar el 6D. Ignorar el 6D para crecer como ciudadanía, dispuesto a abrazar la resistencia civil como derecho cívico, instrumento político consistente y -sobre todo- expresión ética de la ciudadanía, hoy subestimados por el marxismo-militarista y los compraos con un discurso de tribuna.

La ciudadanía como respuesta es la civilidad democrática postmoderna, esa que no puede comprender la barbarie de socialismo militarista ideologizado, que todavía y nunca se leyó a Marx pero lo usa. La ciudadanía venezolana en su 87% cree y práctica la democracia, esta asqueada de la revolución y está lista, dispuesta a construir la democracia. Simple, es la venezolanidad que con vergüenza y orgullo ha llegado a la política. A la política como ciencia y arte para recuperar la dignidad del sistema político venezolano… a ella llegan los venezolanos, accionando con ética utens y ética docens, pero además con un gran coraje civilista que ya está puesto en marcha como vía de redención a la decencia política.

La ciudadanía civilista está presta para retornar a la política, por ellos a liberado al partidismo y al partido y a de actuar como la masa democrática del países, vale decir, la que funde en los grandes valores del individuo u del grupo para convertirse en él hiato fuerza y ordenar lo que unos bárbaros corruptos han pretendido construir la nación política. Somos y seremos los ciudadanos demócratas creando un cambio con una cosmovisión política en la cual sepamos todos y sobretodo la instituciones que deben ser reconstruidas y ajustadas a la Constitución ya las leyes

La ciudadanía democrática creadora oteará una Nación Postmoderna, distante de los atavismos históricos, de las leyendas y la ignorancia junto a la violencia. La ciudadanía, creadora como ciudadanía del orden, cumplidora de las leyes e inspirada en la ciencia, en la tecnología y las artes… es la Venezuela que proyectaron grandes valores de la libertad, la decencia y el gentilicio que han querido -sin poder- subestimar los revolucionarios como demonios de la ignorancia y de la estupidez, denominando a esta regresión como revolución.

La ciudadanía, con sus instituciones y en ejecución de la política está dispuesta a reconceptualizar la vida política del país. Reconceptualizar la vida política del país para el buen desarrollo de todos. Es y será hacer una nación venezolana con una función creadora que nacerá amparada con la fe, distante del 6D que tiene sectores confundidos, como consecuencia de la perversión de la maldad líquida. Maldad líquida que deviene y aspira poner control sobre todo, apoyándose en la  fuerza y en una guerra psicológica inhumana y perversa para crear separación, división y odios entre quienes somos una extraordinaria raza humana. Le tienen miedo a la oposición, por cuanto es oponerse al 6D, porque será el punto de partida para priorizar y crecer en acciones haciendo política y permitiendo además, que el venezolano común sea un ciudadano corajudo, sobrado de interés por reponer vía su participación política contendiente la Nueva democracia de Venezuela en el siglo XXI.

 

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