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Rafael García Marvez: Demócratas Cristianos, G80 y Asdrúbal Romero

 

Dentro de las diferentes corrientes de las fuerzas democráticas venezolanas existen espontaneas y coincidentes interconexiones que surgen de la necesidad de  salir del régimen de Nicolás Maduro lo antes posible. Leyendo el mismo día el manifiesto de los Demócratas Cristianos, que yo suscribo por este medio de comunicación social, creí importante dar a conocer parte de él. Asimismo, lo planteado por un grupo de carabobeños (G80) y de seguida el escrito intitulado “Lectura del episodio Calderón Berti” del exrector de la UC Asdrúbal Romero quien forma parte de un respetable conjunto de intelectuales valencianos.  Considero que allí hay, en esa tríada, un valioso material para hacer una especie de collage político intelectual consistente en yuxtaponer diferentes escritos sobre una misma base. Quiero realzar que la preocupación, el fin, el objetivo de estos demócratas son los mismos, no podría ser de otra manera. Prevalecen las coincidencias. Algo  también meritorio de distinguir es como se consiguen hacer críticas, sugerencias y observaciones sin ocasionar lesiones a la causa por la que tantos venezolanos luchan; ni lastimar al presidente interino Juan Guaidó; en fin, es factible decir cosas sin tapujos guardando la ponderación que da el hondo intelecto.

Luego de este resumido preámbulo voy a hacer el esfuerzo de recoger literalmente parte, pequeños trozos de lo planteado en esos escritos o manifiestos de los que hice referencia más arriba: Democracia Cristiana 2020:

1) “Urge el inmediato cambio político. Hacemos causa común con la gran mayoría de compatriotas que rechazan indignados la farsa electoral auspiciada por la dictadura. Iniciativa esta  acompañada además por el secuestro de los partidos políticos: Copei, AD, PJ, VP entre muchos que han sufrido el zarpazo inconstitucional que busca, con la falsificación de las entidades partidista, confundir al ciudadano común para llevarlo bajo engaño a participar a un proceso fraudulento.  Ningún auténtico demócrata participará en una mascarada colaboracionista. La única elección válida será la libre, garantizada y supervisada elección presidencial, que ponga fin a la usurpación existente. Garantías y supervisión avalada por la comunidad internacional. Elecciones presidenciales libres, que pongan fin a la usurpación existente”.

2) Este es el momento de mayor debilidad real en veinte años del régimen que ha destruido a Venezuela. Debilidad interna y externa. Si los factores políticos y sociales se muestran a la altura de su responsabilidad, se puede poner fin a la tragedia nacional. Por eso llamamos a la unidad real de todos los que inspiran su acción pública en los principios del humanismo cristiano; y a la unidad real de todos los sectores democráticos que, de verdad, rechazan la injusticia y el desorden del totalitarismo imperante. En 1858 la unidad nacional acabó con el Monagato que había consolidado su dictadura asaltando al Congreso el 24 de enero de 1848. En 1958 la unidad nacional acabó con el perezjimenismo que se entronizó con las elecciones fraudulentas de 1952.

Gente 80 (G80): El país en los  últimos 21 años  ha involucionado en todos los órdenes de la vida nacional, las condiciones económicas, políticas sociales, institucionales son cada día más precarias, se ha impuesto el centralismo, el autoritarismo y la autocracia. La segregación y  las discriminaciones es lo que priva en el manejo político administrativo de la nación, sin división de poderes y con marcado rasgos de represión y persecución de la disidencia. El resultado de este nefasto régimen es miseria, hambre, hiperinflación, desempleo, déficit crónico de los servicios públicos, corrupción generalizada, cinco millones de venezolanos han emigrado, deterioro de toda la infraestructura médico-asistencial y educativa. Adicional a la situación arriba descrita sufrimos de un ventajismo impuesto por la vía del TSJ y del CNE en materia electoral, incluido el militarismo ramplón, cuyo vocero más relevante, Vladimir Padrino, el día 5 de julio en alocución pública a la nación señaló…a los sectores de la oposición nunca más volverán a gobernar al país. Es un hecho muy significativo que denota premeditación, alevosía  y ventaja, porque son los componentes de las FAN quienes detentan las armas de la república y además son los responsables del resguardo de todas las etapas del proceso de votaciones. Esas son las condiciones con las que nos movemos tanto nacional, regional como local. Nos afecta a todos. En este orden de ideas declaramos a la opinión pública, que nuestro movimiento siempre ha tenido como premisa fundamental la celebración de elecciones en la que la ciudadanía se  exprese a través del voto, y de esa manera señale el rumbo que desean para nuestro país, siempre exigiendo condiciones precisas para que el proceso sea auténticamente democrático, transparente y auditable.  Lo que propone el régimen no satisface esos requerimientos mínimos. Es más de lo mismo de lo vivido en los últimos veinte años…

Asdrúbal Romero: …pero apartándonos de los tira y encoge de este episodio, lo más importante, en mi opinión, de esta entrevista a Calderón Berti es que saca a colación el tema del sectarismo generacional. Sus palabras pudieron haber sido mías. Le escuchaba exactamente lo que yo venía pensando desde hace ya unos cuantos meses y que, lo confieso, no había tenido la personalidad suficiente como para ventilarlo a viva voz como realmente se lo merecía. No es un tema fácil, circula en rumores de pasillo pero nadie se había atrevido. Con razón, un amigo, que ahora lo considero más amigo, me escribió para comentarme a raíz del anterior trabajo, “El Vacío Generacional”, que me había atrevido a abordar un tema tabú y melancólico. En los dos calificativos llevaba razón.

Hay sectarismo generacional, lo cual aunado a la sensación que tenemos la mayoría de los segregados de que las cosas no se están haciendo bien, crea las condiciones propicias para el llamado que hace Calderón Berti en su entrevista a que nos organicemos. ¡Yo estoy totalmente de acuerdo con esa convocatoria! En este lapso tan trágico  del país existe una creciente desconfianza de la sociedad civil venezolana, en que el estamento político que se autocalifica de opositor pueda brindarnos una vía de cambio integral que posibilite la recuperación de la República. Millones de venezolanos hemos alcanzado un estado en el cual carecemos de referencias creíbles por la ausencia de un liderazgo confiable. Siendo así, no podemos continuar siendo mudos testigos de este doloroso derrumbe.

Y quienes tenemos mayor responsabilidad de organizarnos para la participación, debemos ser los que por formación, madurez, experiencia y mayor visión en lo que debería constituirse como Estado para una Venezuela que va a ser necesariamente distinta a la que fue, estamos absolutamente convencidos que quienes actualmente dirigen la bandera del cambio no tienen una visión precisa y razonablemente adecuada de hacia dónde deben conducirnos. ¿Y por qué se atreve uno a decir una afirmación tan grave como esta habida cuenta de la coyuntura tan delicada a la que ha arribado el país?

Ahora bien: ¿Por qué, a pesar de las evidencias, ese liderazgo continúa moviéndose en el espacio de las propuestas políticas convencionales? En este tópico me desvío del contenido de la susodicha entrevista. Mi hipótesis -no tiene que ser necesariamente la única causal- es que la generación que, aparentemente, lidera el  cambio no conoce otra realidad ni otra forma de hacer política que la que los chavistas han creado. Ojo, esta hipótesis no es original. Ya otras personas –recuerdo un largo hilo tuitero de @juliococo- han planteado la tesis de que esta generación está, inconscientemente contaminada y penetrada por los modos de hacer del chavismo. Eso explica, por ejemplo, la voracidad de un sector que está allí y que se vio retratada en todas las francachelas que salieron a relucir en el episodio de la frontera colombo venezolana que condujo a la destitución de Calderón Berti.

Concluyo con una aclaratoria que ya estaba implícitamente asomada en el texto: No sería correcto tomar mis señalamientos como una condena a todos los miembros de la actual cohorte generacional que insiste en monopolizar el frente a pesar de la ausencia de resultados. Allí hay gente muy bien intencionada, me consta. Pero también se han infiltrado dañados y creo que esta afirmación no amerita mayor argumentación. Los hechos hablan claro por sí solos. Y lo otro lamentable, es que esos partidos que tenemos fueron incapaces de tamizar para separar la buena semilla de la mala.

garciamarvez@gmail.com

 

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