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Arsenio Henríquez (h): La conciencia en el pensamiento de Jean Paul Sartre

 

En la obra filosófica de Sartre entre otras cosas se buscaba la superación tanto del idealismo como del realismo, que se imponían como las dos corrientes filosóficas a vencer. Sartre decía haber superado estas dos corrientes con la publicación de El Ser y La Nada, introduciendo una nueva ontología que dejaría a un lado las visiones abstractas del idealismo y el realismo. Sartre criticó los puntos de partida de ambas posturas, que a su juicio eran puntos abstractos que no consideraban las cosas concretas y no explicitaban la relación de conceptos tales como: conciencia-fenómeno, hombre-ente.

Otra crítica que Sartre le hizo al idealismo y al realismo es que la dos considera la ontología como una explicación de la relación conciencia-fenómeno, en donde es una de estas dos partes la que produce a la otra, es decir, es la conciencia la que produce al fenómeno o es el fenómeno el que produce la conciencia. Para Sartre no era ninguna de las dos visiones, para él la relación conciencia-fenómeno se realizaba por partes iguales entre el ser por sí y el ser en sí, no existe ninguna producción de alguna región hacia otra, las dos surgen de la misma manera.

Para superar las visiones ontológicas y gnoseológicas del idealismo y el realismo, Sartre adopto la postura fenomenológica, la cual le intereso de una manera muy peculiar, incluso fue a Alemania a estudiar la fenomenología de Edmund Husserl. En la introducción del El Ser y La Nada, Sartre se considera perteneciente a un contexto filosófico que había supero el dualismo entre la cosa en sí y lo que aparece, tal superación se logró gracias al desarrollo de la fenomenología, que afirma que la cosa agota su esencia a través de su aparecer frente al sujeto.

Ahora bien, aunque Sartre considero con mucha atención la fenomenología de Husserl, esto no quiere decir que Sartre se mantuvo en la línea husserliana de la fenomenología como ciencia de los fenómenos y la ontología como ciencia eidética.

De tal manera que aunque Sartre adopto visiones y conceptos de Husserl, no las mantuvo tal cual como las comprendía este último, más bien lo que hizo Sartre fue refutarlas y utilizarlas en otro contexto con fin distinto, veremos cómo Sartre utiliza la fenomenología para explicar la relación conciencia-fenómeno. Una de las diferencias más claras entre el pensamiento husserliano y el pensamiento sartriano se da en la interpretación del concepto de intencionalidad, mientras Husserl entiende la intencionalidad como la expresión de un yo, Sartre entiende este concepto como la forma de ser de un existente la conciencia.

Otro pensador que tuvo una notable influencia en el pensamiento de Sartre fue Martin Heidegger, no solamente fueron los conceptos sino también la temática de estudio la cual adopto Sartre de Heidegger, aunque como con Husserl, Sartre introdujo otro sentido a estos conceptos e incluso un fin distinto. Heidegger y Sartre se diferencia fundamentalmente en la distinta interpretación del concepto de conciencia, ya que Heidegger no lo considera un concepto primario de estudio, como si lo considerará Sartre. Heidegger al hablar del Dasein no considera la conciencia un aspecto fundamental para explicarlo, en cambio Sartre centra su estudio en la interpretación de la conciencia del hombre.

La conciencia en Sartre se explica desde dos regiones del ser, entre el ser en sí y el ser por sí. El ser en sí es entendido como un ser que no cambia, un ser acabado al cual no se le agrega ni se le quita nada. El ser en sí lo podríamos ejemplificar con el ser de una piedra, el cual es acabado, su esencia no cambia ni tiene la posibilidad de cambiar, es un ser acabado. En cambio, el ser por sí carece de las características de aquel, pues no es acabado sino cambiante en todo instante, su característica principal es el no ser un ser determinable, un ser pleno. El ser en sí, es comprendido por Sartre como los objetos y el ser por sí, como la conciencia.

Ahora bien, para explicar esta relación Sartre introdujo el concepto de nada en contraposición al concepto de ser. Entendió que mientras el ser en sí posee las características del ser, el ser por sí al ser un ser que no es determinable posee característica de la nada. La conciencia identificada con la nada es entendida pues como algo no determinable que está en constante cambio, en un constante hacerse sin llegar a ser en ningún momento, por lo que está libre siempre de condicionamientos. Por lo que el ser del hombre (la conciencia) es la nada, pero no una nada pasiva, sino una nada activa, creadora que siempre está referida al mundo y en su relación que con este establece en todo momento.

 

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