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César Malavé: AD Nueva Esparta en el marco de sus 77 años  

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Cuando la patria espera por el ejemplo histórico de Acción Democrática, debemos invocar el ejemplo y legado del civilista más grande de la América Latina; Rómulo Betancourt. En este sentido hay necesidad de resaltar el pregón imperecedero de Rómulo del respeto a los principios y a las tesis institucionales. Precisamente en ellas, las de ayer y la recientemente aprobada, que es nuestro manual de actuación diaria, tratamos como valor fundamental, desde el punto de vista político y sociológico, la defensa de lo colectivo frente al mesianismo y el individualismo.

En consecuencia el debate dentro del seno del partido no es ni debe ser sobre el liderazgo de un determinado hombre. Esta idea tiene su fundamento en  el terco empeño de Rómulo Betancourt en la creación de un gran partido de masas, que privilegiara lo colectivo frente al egoísmo individualista. Para Rómulo el ejercicio de la política no puede ser encarnada en un Yo, sino en un Nosotros. Betancourt se plantea en y desde 1931 una oposición simple: quien contenía al pueblo en la época de las guerras civiles era el tirano. Quien puede encauzarlo y sustituir aquél en nuestra época, es el partido político. En esta tesis adaptada a los nuevos tiempos, recogemos el pensamiento de Rómulo en toda su extensión y se fundamenta el obrar institucionalmente en Acción Democrática.

En el marco de la celebración de los 77 años de haber sido legalizado, el Partido del Pueblo, Acción Democrática en el estado Nueva Esparta, fundado en La Asunción el 21 de julio de 1943,  atraviesa una “crisis” muy circunstancial, por la ambición desmedida de un ex dirigente nacional inducida en algunos´, no menos ambicioso, en Margarita y Coche. En medio de la situación, muchos han pretendido conducirnos al individualismo en el estado Nueva Esparta al colocar como punto de partida de un “conflicto” de apetencias personales el sopeso entre dos liderazgos fundamentales, que han convivido durante muchos años, como todos nosotros, armónicamente, con nuestras diferencias, dentro de Acción Democrática insular. De cara a esa intención maledicente, debemos afirmar que ni el liderazgo de Tobías ha agotado su ciclo, y el del gobernador, Alfredo Díaz, apenas comienza con excelente acierto y  aún le queda mucho trecho por andar. Los dos saben que AD, puede subsistir sin ellos, pero estaría en mejores condiciones con los dos trabajando a brazo partido, buscando coincidencias, para hacer de un partido debilitado por desviaciones inauditas, una organización seria, decente, principista, al servicio leal de los interés de Nueva Esparta y por supuesto de Venezuela. Una vanguardia en todos los cambios que el país reclama.

Tobías y Alfredo conocen a plenitud la historia de quienes han dejado de lado, en oportunidades, el legado del anti mesianismo de Rómulo,  confundiendo su momentáneo ascenso o posición político/partidista, deslumbrándose por famas pasajeras, creyendo que en AD, al contrario del mensaje de Betancourt, se puede, impunemente, privilegiar el mesianismo o el liderazgo individual frente a las posiciones del colectivo de cara a la Nación venezolana. El listado de mujeres y hombres que han militado en Acción democrática y que le deben su brillo al colectivo es demasiado grande; Pero, es menester indicar, que cuando alguno de ellos quiso poner su nombre por encima de la organización quedaron a la vera del camino de la historia, porque sólo en función del trabajo colectivo se puede hacer trascendente la labor de los hombres, por importantes que ellos sean. En síntesis, el problema de AD en Nueva Esparta no es de liderazgos encontrados, es de intriguillas  de interesados, dentro y fuera del partido. De acabar con ambos liderazgos, y Acción Democrática no caerá en esta trampa saturada de veneno de alacranes.

@cesarmalave53

 

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