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Juan José Peralta: La herencia totalitaria de los caudillos convirtió a Padrino López en el gran elector

 

Emulando a los tiranos militares del siglo XIX, Antonio Guzmán Blanco o Joaquín Crespo, quienes decidían los postulados al poder o al mismo estilo del general Juan Vicente Gómez, quien quitaba y ponían presidentes a su capricho, el ministro de la Defensa Vladimir Padrino López acaba de anunciar que la oposición “nunca podrá ejercer el poder político en Venezuela”.

Al actuar como dirigente del Psuv, se confesó “el gran elector”, pasándose por el forro del uniforme a la mejor Constitución del mundo, como la llamara el difunto comandante Chávez y en particular el artículo 328 que establece a la FAN como una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico y en el cumplimiento de sus funciones, al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna con la disciplina, la obediencia y la subordinación como pilares fundamentales.

En su pose de caudillo, ignora que el 330 de la Carta Magna asegura a los integrantes de la FAN en situación de actividad el derecho al sufragio sin que les esté permitido optar a cargo de elección popular, ni participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político, como ha hecho este militar de mentalidad del siglo XIX.

El pasado domingo 5 de julio, al culminar los actos protocolares por 209 años de la firma del Acta de la Independencia, el ministro Padrino López, sorprendió a todo el mundo al asegurar que la oposición “no pasarán, no serán poder político jamás en la vida mientras exista una Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) como la que hoy tenemos, antiimperialista, revolucionaria y bolivariana, yo creo que es bueno que lo entiendan”.

Quizás pudiera decir como Aristóbulo Istúriz que Padrino “se fumó una lumpia” al olvidar, como dice la Constitución en su segundo artículo, que “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político, ratificado en el artículo 3: “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en la Constitución”.

Peligrosa bufonada

Al asumirse como “el gran elector” y árbitro electoral, el komisario rojo uniformado echa por tierra el quinto artículo: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”.

Lo más descarado de toda esta peligrosa bufonada del Guzmán Blanco del siglo XXI es que en su condición de titular del ministerio de la defensa, es el primer responsable del Plan República, organización institucional para la preservación del proceso de elecciones, desde los centros de votación hasta el traslado antes y después de las votaciones de todos sus insumos.

De usurpación en usurpación

Estas declaraciones altisonantes del resucitado Cipriano Castro son una clarinada real para quienes creen en unas elecciones convocadas desde la usurpación más descarada, solicitadas por un supuesto presidente de quien todavía se desconoce su verdadera nacionalidad, detalle obviado por el CNE dirigido por la inefable Tibisay Lucena quien nunca le pidió la partida de nacimiento como manda la Ley.

Aún se recuerda cuando en diciembre de 2015 una saliente Asamblea Nacional de plazo vencido, ya sin competencias para ello, designó a un TSJ espurio y de falsos magistrados con dudosas credenciales, títulos forjados y algunos con prontuario judicial, contraviniendo a la Constitución que dicen cumplir y defender. Son usurpadores de esas magistraturas y el mundo entero lo sabe, hasta sus propios socios de otras dictaduras y negocios turbios.

Ese impúdico TSJ de ilegal origen acaba de nombrar –sin competencia para ello y usurpando funciones propias de la legítima Asamblea Nacional– un parapeto electoral contra toda ley, un mamotreto integrado por caimanes de su mismo charco y sin ninguna clase de ética. Hasta la nueva presidente Indira Alfonzo Izaguirre se postuló y votó por si misma aunque la presidencia de ese cuerpo la deciden sus miembros en votación. Ya Alfonzo lo tenía todo decidido.

Olvidados que siguen pendientes las elecciones presidenciales, por cuanto las fraudulentas convocadas para mayo de 2018, apoyadas y legalizadas por los candidatos Henri Falcón y el oscuro pastor evangélico también con prontuario Javier Bertuchi, fueron desconocidas por el país con una elevada abstención y rechazadas por la comunidad democrática internacional, como una usurpación sin valor legal y constitucional.

En la preparación de un fraude adelantado, el espurio CNE designado a toda prisa por el TSJ ilegal convocó la semana pasada a unos comicios parlamentarios para el próximo 6 de diciembre y de ñapa –contra toda norma, sin competencia para ello– también incrementaron en cien (66 por ciento) la nómina de parlamentarios.

Pervertida FAN

Nada ha respondido el CNE del régimen de las declaraciones peligrosas del nuevo piache electoral Padrino López, cuestionadas por los sectores democráticos del mundo y del país, rechazadas por el gobierno interino presidido por el diputado Juan Guaidó, en comunicado donde alertó que Padrino “ha demostrado nuevamente que en nuestro país la soberanía popular está secuestrada y que el dictador ha bloqueado las soluciones electorales con el respaldo de la cúpula militar” y que Maduro y Padrino “han pervertido al máximo a nuestra institución militar, convirtiéndola en secuestradores de la soberanía popular, y protectores de la corrupción y narcotráfico”.

La presidencia interina insta a la Fuerza Armada Nacional y a la comunidad internacional a no ignorar ese tipo de expresiones al mismo tiempo de ratificar la necesidad de incrementar al máximo la presión interna y externa contra los colaboradores del gobierno de Maduro.

También el Comisionado presidencial de Seguridad e Inteligencia del gobierno interino, Iván Simonovis repudió las palabras de Padrino, las calificó declaración de guerra, destacó a las elecciones del 6D anunciadas como mera formalidad, que Venezuela ha sido tomada por un grupo de militares e invadida por fuerzas extranjeras y grupos terroristas y el restablecimiento de la democracia pasa por una acción determinada conjunta de países aliados y la lucha de los venezolanos.

Monseñor Víctor Hugo Basabe, administrador apostólico de la Arquidiócesis de Barquisimeto, asumió una fuerte postura contra las declaraciones de Padrino y lo comparó con Al Capone, famoso gánster estadounidense de los años 20: “Esto es lo que se llama hacerle honor al apellido. Cuando este pueblo, de la manera que sea, decida darles su revolcada, te aseguro que tú (Padrino López) serás el primero en buscar donde esconderte”, expresó en su cuenta en twitter. “Capone se quedó corto y eso es nada”.

El general en jefe Padrino López fue designado por Maduro el 24 de octubre de 2014 sucesor de la almirante Carmen Meléndez, en el ministerio de la Defensa y ratificado el 7 de julio de 2019. Va para seis años atornillado en el despacho de los militares por encima de otras promociones.

 

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