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Rafael Sureda Delgado: El Esequibo y NMM

 

No tengo ningún interés, además de que es contraproducente, focalizar el tema de la reclamación de la Guayana Esequiba a Guyana y menos ahora que se encuentra en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en una sola persona, en este caso el Presidente Maduro (NMM). Lo que pasa es que quien lea el artículo constitucional 236 (Atribuciones y obligaciones del Presidente…”), ordinal 4 (Dirigir las relaciones exteriores de la República…) es obvio que las “miradas” de censura no van a ir dirigidas a la vicepresidenta que fue canciller, y a nadie de la Casa Amarilla (canciller, jefe de la oficina especial dedicada al tema, dirección de fronteras, consultoría jurídica, funcionarios diplomáticos acreditados en Guyana), ni a los integrantes de la comisión presidencial creada para estar al tanto de este asunto, los miembros de Codena, los “jurisconsultos” de la ANC, las Fuerzas Armadas, y menos a los “asesores” presidenciales  sino ¿a quién? pues a quien más, a NMM.

El pasado 20 de junio, en medio de la “cuarentena” que nos va a volver locos si continuamos leyendo y oyendo los “partes” sobre muertos y enfermos, lo que dice la OMS, OPS y los “malucos” que nos están infectando (Colombia, Brasil, Ecuador, Chile, Perú y no recuerdo cuál otro cae en esta lista negra), la Cancillería venezolana publicó un comunicado básicamente sobre el atrevimiento y por ello el Gobierno expresó su más enérgica protesta, porque la CIJ a donde llegó la reclamación luego de la propuesta del Secretario General de la ONU, aceptada en su totalidad por los guyaneses y Venezuela sólo una parte y silencio estruendoso por la segunda (enviar el tema a la CIJ) a pesar que debía de haber rechazado claramente ambas, pues las dos se  complementaban, les dio a los Magistrados por realizar, lo que decidieron suspender semanas antes, la “video-audiencia”, la que no necesita “tapabocas”, para que venezolanos y guyaneses indicaran a los Jueces sus argumentos del por qué es o no competente la Corte para decidir sobre la solicitud del Gobierno guyanés, la cual fue que “Se Confirme La Validez Legal Y El Efecto Vinculante Del Laudo Arbitral De Octubre De 1899 Con Respecto A La Frontera Entre Guyana Y Venezuela”.

Ahora bien, si NMM no reconoce la competencia de la CIJ en este tema, reafirmado en numerosas oportunidades y, además, que no va a participar en ninguna reunión ¿por qué molestarse en que se realice o no una “video-audiencia” si cualquiera que sea el resultado no se va a acatar, si interpretamos el confuso e inentendible comunicado del 20 de junio?

Pero, NMM ordenó que se facilitara a la Corte “…información con el propósito de asistirla en la evacuación del deber que le impone el artículo 53.2 de su Estatuto”. El ordinal 2º de ese artículo dice: “Antes de dictar su decisión, la Corte deberá asegurarse no sólo de que tiene competencia conforme a las disposiciones de los artículos 36 y 37, sino también de que la demanda está bien fundada en cuanto a los hechos y al derecho”. Muy buena la ayuda para los Magistrados, ¿pero esto no podía haber sido presentado en la “video-audiencia” y por todos conocido su contenido?. ¿Este Gobierno, realmente, tiene en la mente algún argumento para algo que se relacione con el Esequibo?

Otra zozobra. En febrero de este año, continúa explicando o confundiendo el comunicado del 20 de junio, Venezuela ratificó que “no tenía intención de comparecer en las audiencias orales…”, pero que ello no impediría “…que Venezuela presente nuevas observaciones escritas a la Corte, si las circunstancias así lleguen a aconsejarlo”. ¿Cuáles han sido esas “observaciones”?, ¿quién las conoce? Al parecer, todo forma parte de un juego perverso dirigido por ignorantes. Es una especie de “Sí, acepto pero No acepto”; un “No acepto pero Sí, acepto” La CIJ pues, tiene que bailar al son de la “música revolucionaria” muy mala por cierto para defender los intereses nacionales venezolanos.

Y el comunicado que analizamos termina aterrizando en el “Acuerdo de Ginebra” indicando que “invita” a Guyana “…a renovar la negociación a la que ambas naciones están obligadas en virtud del Acuerdo de Ginebra…” Una  supuesta “obligación” inventada por el Gobierno ayuno totalmente de argumentos o ideas. Una “obligación” que no es más que una falacia flagrante dirigida a la población poco enterada del tema, pues tan obligante, válida y legal es la negociación como la investigación, mediación, conciliación, arbitraje, como el “arreglo Judicial” a través de la CIJ. Y ninguno de estos medios viola el texto del “Acuerdo de Ginebra”.

Qué Venezuela no acepta la jurisdicción de la CIJ. Está bien, pero no puede impedir, al menos pacíficamente y tampoco con el uso de la fuerza, y de esta forma menos todavía, que libremente otro Estado acuda a la vía judicial internacional. En todo caso, la CIJ será la que diga la última palabra. No el Gobierno venezolano ni el guyanés.

En todo caso, una “invitación” que se hace a Guyana, pero bajo la advertencia o, mejor dicho, la amenaza de que nuestro país no acepta CIJ y, por derivación, que cualquiera sea la sentencia de los Magistrados que favorezca a Guyana, Venezuela no la va a acatar. Puro autoritarismo subliminal o aparentemente clarísimo que tanto se critica a las grandes potencias. Se debe hacer lo que yo diga “si o si”. Punto, o atente a las represalias, como ya en el pasado cercano se hizo paralizando la importación de arroz guyanés.

¿Cómo pretende el Gobierno de NMM que alguien crea, salvo los “jurisconsultos” de la ANC, cualquier afirmación sobre este delicado tema que tiene que ver con la integridad territorial, cuando a la Cancillería se le ocurrió afirmar en un comunicado oficial del 17 de febrero de 2017, fecha que recordaba los 51 años de firmado el “Acuerdo de Ginebra”, que “con la firma de este Tratado (se refería al de Ginebra) se  reconocen los derechos soberanos de Venezuela sobre el Esequibo…” cuando en realidad lo que reconoció, por `primera vez en la historia (triunfo de la diplomacia venezolana de la época), fue que estábamos reclamando la Guayana Esequiba y, lo más importante, a través de un Tratado de validez y aceptación internacional, a través, precisamente, del Acuerdo de Ginebra?.

Menos mal que los “asesores” de NMM recapacitaron, leyeron el Acuerdo y nunca más repitieron el error, dedicándose a trabajar, suponemos, por la “reclamación” de la usurpación producida en 1899 (hace casi 121 años), y cometer, no faltaba más, otros desaciertos o desafueros en este sensible tema territorial.

Para terminar, si es que algún día ocurre, ¿la intervención televisiva de la Vicepresidenta Ejecutiva y ex Canciller venezolana, repleta de gritos, insultos, acusaciones y ofensas de todo tipo contra Guyana, nada tuvo que ver con el tema de la CIJ sino de lo que afirmaron varios expertos, de que por los estudios de la Exxon Móbil, Guyana podría convertirse en el primer productor de petróleo del Mundo?

 

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