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José Manuel Rodríguez: Teatro absurdo

 

Una libre adaptación del libro “La habitación donde ocurrió” de John Bolton

 

Varios personajes
Diversos lugares de la misma casa

 

En el despacho Oval

Donald: Quién es ese Juanito…

John: Es el nuevo líder de la oposición, nuestra embajada nos dice que lo acaban de juramentar como Presidente Interino frente a la multitud más grande que se haya reunido en ese país en los últimos veinte años y portaban nuestra bandera, la que usted juró que pondría a ondear allí, que orgullo.

Donald: Qué apoyo militar tiene…

John: Él sostiene que cuenta con el 80 por ciento de la base militar y el 90 de la población civil. Aunque, usted sabe, tal cosa no puede ser confirmada dada la naturaleza autoritaria del régimen de Narnia.

Donald: Ah, ok. pero, fueron generales a su juramentación…

John: No pareciera.

Donald: Qué es ese pareciera, hubo o no hubo…

John: Los oficiales militares de alto rango están todavía demasiado corrompidos por los años de gobierno comunista como para romper filas.

Donald: Ajá y entonces…

John: Les ordenaron que no salieran de sus cuarteles, probablemente temían que si salían fuera el fin del régimen.

Donald: No me gusta como estamos. Siempre he dicho que ese dictador de allá es duro y todo el ejército está detrás de él. Los rusos le dan apoyo brutal. Y este Juanito, es así como se llama, no, nadie sabe de donde salió este muchacho. Bueno, ya veremos, déjame solo.

John (pensando mientras se aleja): Mejor no le hago caso, hace poco me decía que estaba optimista porque los leales del dictador, como Diosdado y otros, estaban enviando sus activos financieros y sus familias al extranjero y ahora me viene con esto.

(Otro día. John entra a las 9 de la mañana al Despacho Oval) John a la asistente: Me llamó para que escuchara su llamada con el Interino.

La asistente: Si el Presidente lo espera, ya está hablando con él, entre por favor.

Pausa

Donald (haciéndole una seña para que se acerque): Pues muy bien, le deseó buena suerte en las grandes manifestaciones antidictadura que tiene planeadas para más tarde, serán históricas. Seguro que derrocará al dictador. Cuando eso ocurra no olvide lo que hemos hecho por usted, entiende no…

John (pensando): No se anda con disimulos con los reales.

Donald: Lo oíste, es un gran momento para nosotros. Me agradeció mi esfuerzo por ayudarlo a conseguir la democracia y me dijo que con mi firme liderazgo ellos tendrán una fuerte y segura tutoría.

John: Lo felicito, quisiera comentarle, Presidente, sobre los rumores de que un líder militar de alto nivel, probablemente el comandante del ejército, un negro que parece cubano y se llama Jesús, anunció públicamente que ya no apoyaba al dictador.

Donald: Ya me han hablado de rumores similares antes, no sé si el plan humanitario transfronterizo que estamos preparando es el factor clave para que esta vez se haga cierto. Le dije el senador Marco que junto con ese general Jesús, ponga al otro, a Vladimir, que es comunista, y a cuatro militares mas, para recibir amnistía si desertan a la oposición. Precisa esas cosas.

 

Días después por teléfono privado

John: Presidente, Juanito estaba pensando en cruzar la frontera al país vecino para asistir a un concierto el viernes por la noche donde se apoyará el cruce de la ayuda por la frontera al día siguiente. Piensa enfrentar a las fuerzas del dictador.

Donald: Esto no es una buena idea, será muy audaz pero peligroso políticamente. Qué pasa si una vez que salga del país no pueda volver a entrar. Cómo dirigirá y controlará la política de la oposición si se quedara aislado fuera… La dictadura dirá que huyó por miedo. Además, allí van a estar varios presidentes amigos, no puede darse un ataja perros.

John: Así es Presidente, no tenemos forma de predecir que va a pasar el sábado. Habrá que avisarles a esos presidentes amigos. Podría haber violencia y derramamiento de sangre en los puntos de cruce, con Juanito detenido o peor.

Donald: No les digas nada, es bueno que arriesgan el pellejo yo estoy poniendo los dólares.

 

Una nueva llamada dos días después

John (al Presidente): Juanito ya cruzó al otro lado, según me informan, en helicóptero asistido por miembros del ejército del dictador (No le voy a decir que fueron los Rastrojos, se va a arrechar…) Está en el Puente Internacional con los camiones listo para cruzar.

Donald: No sé quién te informa a ti, la gente de inteligencia me dijeron que la operación y los camiones se hicieron humo.

John: Pero Presidente, hay grandes manifestaciones en las ciudades de Narnia, esperando la llegada de la ayuda humanitaria, incluso en las afueras de la base aérea de la capital, hay multitudes tratando de convencer a los militares de desertar…

Donald: Tú las has visto, diles que te manden una foto y me la muestra. Hablamos mañana.

 

De nuevo en el Despacho Oval

Donald: Aja, ya sabes lo que pasó el sábado, cuéntame ahora una de vaqueros.

John: Escuchamos que entre los nativos, la sensación es que ha sido una victoria para Juanito.

Donald: No digas guevonadas. Ese Juanito no tiene nada en la bola y le hemos dado un montón de dinero que, por cierto, parece que no lo reparte. Me dicen que se lo está cogiendo. Aléjate un poco de él no te involucres demasiado, no vayas a quedar “embarazada”.

Pausa

Y vamos a ver como controlamos el reparto de dólares.

John: Claro que si Presidente, pero volviendo al dictador, hay que ponerle la rodilla en la traquea, necesitamos estrechársela.

Donald: A quién le toca ponerle la rodilla…

John: Usted debe decirle a Steven que lo haga, cuando traté de convencerlo me salió con que pudiéramos perjudicar al sector bancario, que había que mantener vivas, para “el día después”, a Visa y Mastercard. Hay una revolución en marcha y Steven se preocupaba por las tarjetas de crédito.

Donald: Bueno, acuérdate que él es banquero.

John: Esta bien, pero no es juez. Nos pide que comprobemos la culpabilidad de aquellos que queremos sancionar, como si estuviéramos procesando casos criminales en la corte. No es una duda razonable, se está cubriendo el culo.

 

Salen unos visitantes del Despacho Oval

John (un poco retirado está murmurando): Donald si tiene vainas, cómo me voy a dar cuenta si la esposa de Juanito lleva o no anillo de bodas, coño, yo no sé que significado tiene eso en su cabeza…

Pausa

Donald ( le pide que se siente): Y no es sólo por lo del anillo, Juanito me parece débil a diferencia del dictador que es fuerte. Ese muchacho pareciera el “Beto O’Rourke de Narnia”

John (sigue en el sitio murmurando ): Lo que le falta es que empiece a culparme por el fracaso de Juanito para derrocar la dictadura.

Pausa

Donald: Acércate pues, cómo va los asuntos allá…

John: Mejorando Presidente, a pesar de los rusos, sobre todo ahora que el New York Times entendió el problema de la “asistencia médica comunista” que apuntala el apoyo del dictador entre los pobres. Y por su parte el Wall Street Journal publicó un artículo detallando como la dictadura está perdiendo ese apoyo.

Donald: Hay que sacar a los rusos y cerrar a los cubanos en esa isla, hay que deslegitimar la presencia de ellos.

John: Claro que sí Presidente, entiendo esa orden… (Cómo se hará eso…)

 

Muy temprano en el Ala Oeste

John: Coño, Mike me acaba de llamar para decirme que estalló un golpe en Narnia encabezado por un general clave de la policía secreta, y dijo que el general Vladimir había ido a reunirse con Juanito, y que planeaba decirle al dictador que era hora de que se fuera. Estaba acompañado por trescientos militares. Esto es grande, voy a avisarle al Presidente.

 

De regreso con sus ayudantes

No pude hablar con él, me dijeron que volviera más tarde.

La asistente: Lo acaban de llamar del Despacho, vaya de nuevo.

 

El Despacho Oval

John: Presidente, Juanito y Leopoldo están en la base aérea de la capital, según me informaron temprano, el general Vladimir ha desertado a la oposición. Es el inicio de la “Operación Libertad”, están llamando a los militares a desertar y a los civiles a salir a las calles a protestar.

Donald: No sigas creyendo lo que te dicen los nativos, ya viste que ni siquiera se casan de verdad. Es mentira lo de ese Vladimir, por eso tiene nombre comunista. Esos dos sólo estaban de excursión, y con una cesta de bananas, nunca pensaron realmente entrar en la base. Todo el plan era hacer ruido. Lo que me encojona es que pretendan engañarnos.

John: Esto es muy frustrante, en gran parte porque distantes como estamos de lo que está pasando somos incapaces de saber de los acontecimientos en tiempo real.

Donald: Eso es lo que me faltaba, ahora ni inteligencia tenemos en el sitio. No me digas más nada. Para que diablos los tengo a ustedes.

John: Voy a programar una reunión del Comité de Directores para discutir qué hacer.

Donald (en voz baja): Buena vaina, para ver que hacer…
(Entra Ivanka y le hacen una seña a John para que se retire)

John (murmura): Lo que faltaba, en medio de este peo y la esposa nos interrumpen para hablar de negocios familiares y me reclama a mi. Esos son los efectos del desorden y de una burocracia demasiado evidente. No hay constancia y resolución en este Despacho.

 

En el Óvalo Exterior

John (exaltado): En las circunstancias programadas, los militares son perfectamente capaces de derrocar cualquier régimen, no sólo esta dictadura, pero en este caso no parece ser así. Hemos cometimos errores tácticos guiándonos por la inexperta oposición, sin que la inteligencia estadounidense marcara la diferencia sobre el terreno. Por eso planificamos la operación Gedeon para estimular la insurrección. No se que va a pasar con ella ahora, los campamentos que montamos con el berraco Iván ya están funcionando. Se lo dije al Presidente y ni me respondió.

 

En la columnata exterior

John (lee muy alterado una comunicación del Presidente): Claro, resulta fácil difamar a los que le rodean, culpar a los demás por su fracaso. Olvida que él toma la decisión real sobre la política. Su lentitud y torpeza han sido un regalo de Dios para el dictador, y para sus partidarios cubanos y rusos. Ellos están bendecidos, y yo soy el quedo fuera.

FIN

 

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