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César Malavé: Una pasión interminable

 

La historia de Acción Democrática es la historia de una pasión interminable. Es la historia misma de la vocación hecha partido. Venezuela ha visto nacer y morir partidos políticos. Relámpagos fugaces que brillaron y no volvieron más. O proyectos ajenos a la realidad social que sobreviven sus propias muertes. La biografía del partido del Pueblo, se alza imperecedera entre las soledades ajenas. Es torrente vital, emoción que no se agota, comunión existencial con el pueblo. Fenómeno sociológico-político sin par en nuestro acontecer republicano. Acción Democrática es el pueblo mismo hecho partido. Su presencia es la presencia del pueblo. Está en las aldeas, caseríos, barrios, urbanizaciones. En la boca de la gente, en los corazones de los que nada tienen, en el alma de los que esperan su redención, en la ilusión de los que atesoran la fe que no claudica, en la constancia de los que no se dejan derrotar por la adversidad.  Por donde vayamos en el territorio nacional nos sale al encuentro Acción Democrática. En la estampa de uno cualquiera de los hijos del pueblo, en la palabra de los que reclaman justicia, en el anhelo de los que piden una democracia mas justa, en la ardida reivindicación de los que piden libertad con bienestar.

El pueblo venezolano sabe que no hay nada más parecido a él que Acción Democrática. Sus hombres y sus mujeres, porque vienen del pueblo, hablan como el pueblo, caminan como el pueblo, aman y combaten como el pueblo y sueñan como el pueblo. El pueblo venezolano se siente retratado en Acción Democrática. Milita en sus filas y se siente como metido en su propio espejo. Como si viviera en su propia encarnación. En síntesis un adeco es un pedazo de pueblo en cualquier parte que se le ponga, dentro o fuera de las fronteras patrias. La tiranía no  ha podido borrar a AD del corazón de los venezolanos, ni con toda la saña desatada, ni con todo el poder de los huracanes políticos que han azotado al sistema democrático. Y no han podido, ni podrán, porque AD es una organización con estructura, alma y corazón, que, a pesar de este desagradable evento, seguirá siendo el partido que siempre ha sido, aguerrido, luchando en las calles y en todos los frentes de la sociedad en defensa de las causas populares. AD no nació por decreto ni por resolución. Nuestra simbología, no se reduce a una tarjeta y a un color, en consecuencia, el partido que fundó Rómulo Betancourt es un partido que como dijo Andrés Eloy Blanco no puede ser usurpado o disuelto a través de una decisión administrativa de un régimen, sea democrático o dictatorial como es este caso. Acción Democrática seguirá siendo un partido fuerte, poderoso y cogerá vuelo al igual que lo demás partidos políticos una vez que termine esta dictadura.

En este sentido, ahora más que nunca la lucha de Acción Democrática es la de buscar, conjuntamente con las otras fuerzas políticas, consolidar un proyecto de unidad orgánica, fuerte y poderoso para  salir de la crisis y contrastarla con la pretensión del régimen de perpetuarse, usando los caminos torcidos de la judicialización  del quehacer político, sus actores y su acción redentora.

@cesarmalave53

 

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