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Neuro Villalobos: Partidos políticos y poder

 

“La razón impulsa a soportar con paciencia fatigas que odia, a perseguir el brillante oropel del trabajo que detesta e inclusive olvidar la muerte que le horroriza. Todo ello para evitar la pérdida de pequeñeces cuyo despojo le espantaría aún más.”

No es de extrañar la confiscación de los símbolos de los principales partidos de la oposición, AD, PJ, VP, UNT simultáneamente con el nombramiento ilegal de un C.N.E a la medida de las aspiraciones del régimen. Es el proceder de una dictadura que considera que ha llegado el momento propicio para arrasar con todo vestigio de la oposición que le atormenta, además de permitirle lucir un ropaje de demócratas con elecciones donde participan las siglas asignadas a unos cuantos traidores de la democracia. Para ellos el desprecio eterno de los venezolanos.

Lo inaudito es que haya dirigentes como Henrique Capriles que intenten obtener dividendos políticos de tal situación a pesar del arrebatón de su propio partido, colocándose en el centro, lo cual lo ubica del lado del régimen. El escaso capital político que le quedaba a él personalmente lo terminó de perder al manifestar públicamente que los partidos y dirigentes de la oposición se ubican “entre lo simbólico y lo ridículo”, manto que en todo caso también lo cubriría a él.

Los partidos políticos son la esencia de la democracia. Nuestra constitución consagra como un derecho la libertad de asociarse con fines políticos en su artículo 67, y la Carta Democrática Interamericana los considera elementos esenciales de la democracia representativa ya que “la participación permanente, ética y responsable de la ciudadanía” se refuerza y profundiza con su participación. Expresamente en el artículo quinto de la Carta se considera que “el fortalecimiento de los partidos y otras organizaciones políticas es prioritario para la democracia.”

De forma tal que es la salida del régimen lo que nos pone a salvo a todos: ciudadanos civiles y militares; empresarios y sindicatos; partidos políticos y universidades; Iglesias y medios de comunicación; en fin, salir del régimen es salvaguardar el Estado de Derecho y preservar los derechos humanos todos. En ese rescate de las libertades ciudadanas debe anotarse como tarea ineludible la necesaria democracia interna en los partidos políticos, que sean los principios y valores expresados como orientación doctrinaria los que atraigan a sus seguidores. Erradicar el nefasto despotismo, el compadrazgo y el amiguismo como práctica proselitista y el caudillismo como perfil del liderazgo

Los partidos políticos se fundan para acceder al poder y dirigir una nación por las sendas del progreso y del desarrollo, en democracia, con justicia y libertad. Al poder se debe aspirar para poder hacer no para poder tener. Donde todos tengan oportunidad de crecer y engrandecer al país.

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