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Marina Ayala: No ser tratados como hongos

 

Después de tanto desengaño, de tanto desacierto de los que se erigieron como los estrategas de un momento tan delicado, no se puede pretender que de la noche a la mañana los ciudadanos corran a responder a un llamado de quien tanto daño ha hecho. La población está descreída e indiferente, agobiada, angustiada. Las tácticas que se apliquen para ganarnos en una u otra dirección tienen que contemplar aspectos psicológicos. Se trata de una población que por los efectos de atropellos y maltratos se ha neurotizado, no se pueden obviar estos factores. Ya Freud lo había contemplado “Si la presión por la adaptación al colectivo sobrepasa las fuerzas del yo creando infelicidad, el individuo tiene generalmente dos salidas: o se rebela o hace una “neurosis”. Pues hicimos una neurosis porque al mismo tiempo caímos en una inercia, con el consecuente resultado que la política se tornó irrelevante, peligro que fue advertido por Daniel Innerarity.

Pero así mismo como hemos sido desacertados en la conducción de espacios conquistados con mucho esfuerzo como lo fue la Asamblea Nacional, lo somos para ir sacando a la población de ese estado tan peligroso como lo es la inercia. Interpretaciones a destiempo, agresividad, las etiquetas que nunca faltan y los insultos provocan el alejamiento y las actuaciones del agraviado, es decir la reacción contraria. Infantil reacción, por supuesto, pero ya dijimos que nos agobia una neurosis colectiva. Falta tiempo, no mucho en realidad, pero no queda otra alternativa que observar cómo se van decantando las tendencias. El ambiente se tornó volátil como insiste Innerarity al identificar el estado del mundo actual como gaseoso, un paso más allá del líquido de Bauman, aún más volátil y difuso. “Y esta fluidificación o este estado gaseoso del mundo afectan a los electores y a las organizaciones”.

Lo que hay que apuntar es abastecernos de mayor inteligencia. Se esperaría que el sistema político que adoptemos sea más inteligente que los ciudadanos bajo su jurisdicción y a quienes debe regular. Pero eso es precisamente lo difícil, uno analiza el nivel del discurso político y no puede dar crédito que se esté manejando el destino de la nación con semejante nivel  básico discursivo sin un asomo de creatividad e inteligencia innovadora. Aburren hasta llegar a enfermar por lo repetitivo y absurdo; ofende que se dirijan a una población mucho más inteligente con ideas delirantes o fantasiosas cuando se tiene hambre, cuando se sufre sin esperanzas. Un sistema político lento, aletargado, equívoco y ya despreciado. Esa es nuestra realidad cuando se nos empuja a votar. ¿Cuándo? ¿Por quién? No quiero caer en polémicas innecesarias y estériles, solo advierto que el estado psicológico de los posibles convencidos debe ser tomado en cuenta.

Al mismo tiempo no podemos esperar que surja el próximo salvador, eso sería eludir nuestra responsabilidad y posicionamiento político. Se trataría de una postura cómoda y revelaría una pereza intelectual. Participaremos cuando haya política que no la tenemos por los momentos como no tenemos sociedad organizada. No existe una sociedad sin política. Ahora lo que se olfatea cada vez con mayor claridad, en palabras de Freud, es “una regresión a las hordas primitivas donde las pulsiones agresivas y de hostilidad, de amor o de sumisión podían adoptar formas peligrosas para la vida humana”. Ya lo advertía Weber “sin acción social del individuo no hay sociedad” Un conflicto irreconciliable es la tendencia que anuncia estallidos en cualquier momento. Enfrentarse a como dé lugar a la camarilla delictiva que se apoderó de nuestras vidas es la ilusión que predomina.

Va a tomar tiempo pero es necesario comenzar a abrirse a perspectivas más amplias en cuanto a los planteamientos de los sistemas políticos, económicos y sociales que dominan el mundo hoy.  Abrir nuestras mentes, pensar con mayor acierto, como nos invita Yuval Noah Harari. Al menos en este país se perdió toda credibilidad y eso no es un hongo que crece salvajemente con las lluvias. Por lo que pido no ser tratados como hongos. Ahora sí, antes no, y ¿por qué? Bueno….bueno porque sí. En una democracia cada uno es responsable de sí mismo y cada quien tomará su decisión.

 

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