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Benjamin Tripier: Convivencia, permanencia, y alternancia

 

Para los venezolanos, políticamente hablando, “convivencia, significa permanencia, porque impide la alternancia”. Hoy es más importante que nunca la alternabilidad en el ejercicio del poder, para refrescar las políticas públicas y devolverle representatividad y credibilidad a las instituciones, que a estas alturas perdieron la confianza de la sociedad. Hay como una sensación de que todo, al final, depende de la voluntad de alguien, con referencias móviles, que hoy pueden significar una cosa, y al día siguiente, algo diferente, según convenga. Lo “pétreo” de las normas, ya se perdió, y en muchos ámbitos habrá que arrancar de 0, pues, tal como las refinerías o el sector eléctrico, ya tienen daños irreparables.

El camino que llevamos nos aleja cada vez mas de las soluciones democráticas, pues al trabarse los mecanismos para ejercerla, y volver al “juego trancado”, se abren espacios para que cualquiera que le ofrezca al pueblo sacarlo de esta situación, logre atraer las esperanzas, y vaya uno a saber adónde nos pueda conducir. Por cierto, que ese “cualquiera”, casi con seguridad, no está en las filas del chavismo. Nos estamos acercando a una encrucijada entre continuidad con represión, o alternancia pacífica.

Político

Con la designación del CNE por parte del TSJ, se profundizó la brecha entre el ecosistema chavista, que incluye a los opositores funcionales, y el opositor. Todo lo que hace, y lo que hará, el chavismo, está dirigido a su propio ecosistema, con el cual pretende seguir gobernando por el tiempo que pueda; que se le hará cada vez más difícil, pues el otro ecosistema, el opositor, se fortalece por defecto, porque el país está cada vez peor; por las sanciones que los van erosionando; por la falta de ingresos autoinducida, pero principalmente, porque el 90% de la gente, mayoritariamente, quiere que dejen el gobierno.

Social

La sociedad volvió a perder de vista a los pobres y sus problemas y necesidades, quitando el foco de la lamentable situación del 90% de la sociedad que realmente pasa hambre, y carece de todo tipo de servicio y apoyo, en un marco de control político y social, que se ejerce a través de las armas, en poder de civiles, policías y militares.

La socio emocionalidad que muestran y analizan los medios y las encuestadoras, tienden a visibilizar las necesidades de la clase media C, y C-, obviando a las D, E y F (indigencia), que no solo representan el 90% del país, sino que sus prioridades nada tienen que ver con consumo o selección de marcas, sino con conseguir algo útil o nutritivo en la basura que dejan los que tienen el privilegio de hacer esa selección. El estado se está quedando sin medios para atenderlos, y la responsabilidad social empresarial nunca será suficiente por ella misma. Estamos en manos de la solidaridad colectiva y lo que ella pueda dar.

Económico

El empresario venezolano no puede darse el lujo de perder el optimismo, el cual, sin que se confunda con el pensamiento mágico, es la única vía para hacer que las cosas pasen. Al terminar estas cuarentenas imperfectas a las que estamos siendo sometidos, nos encontraremos que muchas empresas ya no volverán a abrir, y que una cantidad importante de personal, metros cuadrados, maquinaria y equipo, quedará disponible. Las reglas para el reacomodo de las diferentes variables que han sido impactadas, no serán provistas por el estado, como está ocurriendo en otros países; sino que en nuestro caso deberemos buscar entre los propios empresarios, la mejor manera de organizarnos, financiarnos y movernos dentro de los límites de esta pseudo legalidad, y así optimizar las posibilidades de éxito.

Internacional

Después de una semana de marchas y contramarchas del gobierno argentino, pareciera que el kirchnerismo y la Cámpora –reconocidos como el chavismo argentino- se impuso en la expropiación de Vicentin, dándole un golpe a la propiedad privada, y a la independencia de poderes, pero principalmente a la gobernabilidad de A. Fernández, cuyo poder se socaba día a día, hasta que tenga, o bien que claudicar a sus ideas de peronismo clásico, o bien que renunciar; porque “van por todo” y terminarán imponiendo su ideología. Las protestas populares y de los actores económicos locales, manifestando su rechazo al intervencionismo del estado, sirvieron para las marchas y contramarchas, pero no lograron evitar la expropiación; aunque quedó claro que este, es un caso testigo para mostrarnos, aquí en Venezuela y allá en Argentina, si la sociedad civil, es capaz de de ponerle freno al proyecto hegemónico y totalitario que se traen; o si, por el contrario, permitirán que siga avanzando; porque aquí ya lo lograron.

 

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