Inicio > El pizarrón de Fran opinión > Eligio Damas: La oposición extremista “salta como picáo é culebra” cuando le hablan de elecciones

Eligio Damas: La oposición extremista “salta como picáo é culebra” cuando le hablan de elecciones

 

¿Por qué no quiere CNE?

Para la oposición extremista y hasta para los factores políticos dominantes en el mundo en el cual EEUU impone su influencia, en Venezuela hay una dictadura feroz. Es la narrativa adecuada para imponer su forma de lucha, aquella que apela o todo lo ilegal y tiene en la violencia su más alta expresión. ¿Cómo explicar en su mundo una invasión militar, un golpe de Estado y hasta una guerra, si en la mente colectiva hasta de sus propios espacios, existiese la idea que en Venezuela hay un presidente, de muy mala gestión por cierto, hasta en las cosas más simples como organizar la distribución de la gasolina, pero electo en elecciones libres y debe estar allí por disposición constitucional hasta el 2025, salvo le revoquen el mandato a mitad de año también en elecciones?¿Acaso el propio Trump, ante el asunto de la pandemia, su manejo en las relaciones con China y ahora, ante las protestas por los desafueros policiales y el racismo estimulados por él mismo, no ha dado rotundas demostraciones de ser un muy mal presidente? ¿Cómo entender que a éste le dieran los militares un golpe de Estado?

Ahora mismo en Colombia, una investigación forense ha revelado que por un amotinamiento que reclamaba protección ante el coronavirus fueron asesinados 3 decenas de presos con tiros de fusil directos al cuerpo. “Presos rebelados en cárcel de Bogotá fueron masacrados”.

El último golpe en América Latina, estimulado y apoyado por EEUU fue el reciente dado a Evo Morales, justificado en lo mismo de la dictadura y aprovechándose de unas fuerzas armadas de hecho y por muchas razones históricas, clasistas, ganadas y dispuestas para eso.

En las actuales circunstancias pues, hay que crear una imagen negativa de ese gobierno, como el de la dictadura que acosa a su pueblo, reprime hasta por placer y sus ciudadanos buscan la manera de salir de allí a toda costa. Esa narrativa difunde que no existe oposición, pues quienes pudieran hacerla pacífica y legalmente andan en fuga, nadie tiene derecho a expresar su opinión, medios como Aporrea no existen y menos las televisoras y radio donde cada quien dice lo que le da la gana, como hasta  que Maduro es un dictador y usurpador, con absoluta libertad. Por eso, junto a la propaganda de la dictadura sin escrúpulos, operan las sanciones económicas para destruir al país, en lo que la ineficacia gubernamental, sectarismo y exclusión de quienes discrepen de la composición y estructura del aparato del Estado, la corrupción desmedida de funcionarios de esos que huyen, se asilan, se llevan millones y por allá dan declaraciones que pintan el mismo cuadro y los que se quedan, también ayudan.

Se trata entonces de difundir hay una dictadura que reprime indiscriminadamente y somete a los ciudadanos por su sola ejecutoria a tan espantosa miseria que millones se ven obligados a salir casi atropelladamente. Decir, hasta con cifras en la mano, que el gobierno es ineficiente, mal administrador, que lo es en verdad, no es suficiente para imponer lo del golpe de estado, invasión y violencia. Justo por eso, aparte de las dificultades existentes en el país se hizo de todo para disparar la diáspora; por supuesto, siendo ese el cuadro, el que mal pintan, hay que intervenir de emergencia, sin darle importancia alguna a las disposiciones legales. Y ahora la pandemia,  que si bien aquí ha sido manejada tan bien que las cifras de contaminados y muertos parecen insignificantes al compararlas hasta porcentualmente con el resto del continente, incluyendo EEUU, se vende al mundo una imagen diferente para hacer más horrendo aún el cuadro dictatorial.

Siendo ese el cuadro, el por ellos pintado e instalado en la cabeza de buena parte del mundo, hasta entre gran parte de los venezolanos que en la calle, hasta hablando ante la policía, en las oficinas bancarias y cualquier escenario, mandan a callar a cualquiera que defienda “esta dictadura feroz”, incluso al policía mismo, pudieran hasta conseguir que enormes masas de ciudadanos del mismo, pidan ¡por favor! a EEUU, a la UE, que terminen de invadir a Venezuela para que acabe con esta pesadumbre, pesadilla y vida reprimida. La imagen de la “dictadura feroz” está instalada en buena parte de la inconsciencia colectiva, tanto que leí un tuit, donde un ciudadano, con nombre y apellido, amenaza con matar al presidente y remata “aunque con ello vaya preso.” Eso escribió y escriben y nada les pasa y hasta juran es su derecho. Pero hay una dictadura.

Uno de los efectos significativos de la ejecutoria de Chávez, primero como candidato y luego presidente, es que aceleró aquel proceso que comenzó a tomar velocidad con el Caracazo, que llevó a la destrucción de la imagen de los partidos tradicionales en la opinión popular. En la propia campaña electoral que lo hizo presidente en 1958, los fue destruyendo, opacando, tanto que terminaron por unirse todos para intentar detenerle o derrotarle y aún así no pudieron. ¿Cómo el venezolano de años antes, entre 1958 y 1998, iba imaginarse que AD, Copei y otros partidos unidos no pudieran derrotar una candidatura contraria? Ni siquiera hubieran podido pensar que tuvieran necesidad de unirse para enfrentar a nadie. De ser mayorías, AD y Copei, pasaron a ser partidos insignificantes y los que nacieron después de sus propias entrañas, como VP y PJ, UNT, etc., no han podido unir las voluntades contrarias al gobierno, salvo en las elecciones legislativas pasadas, para derrotarle y cambiar el destino del país.

La oposición venezolana, organizativamente, es lo más parecida al antiguo archipiélago griego, a aquellas tantas ciudades Estados, antes que Filipo II las uniese, separadas unas de otras, con el agravante que arrastran los viejos odios y desacuerdos de las generaciones anteriores, en buena medida resultado de visiones y proyectos diferentes de país, aparte de las ambiciones particulares de cada dirigente.

El mundo opositor, ese extremista, que al parecer maneja las relaciones con el gobierno de EEUU, carece de fuerza para, presentando su candidatura y programa, derrotar al gobierno por sí solo. Pero más que derrotarlo, necesita llegar al aparato del Estado, Poder Ejecutivo y, con una fuerza tan contundente y hegemónica que le permita desbaratar todo lo existente, empezando por la Constitución bolivariana. Para poder ganar, hasta sin esa contundencia de la que hablamos antes, requiere del concurso de la oposición toda y para eso, tendría que acordarse en una candidatura y un programa que no serían de ellos, lo que no les interesa ni atrae. Y, aún así, eso le ha sido, le sigue y le seguirá siendo imposible.

Pero además, en Venezuela hay otra circunstancia distinta al resto del continente y eso está en la Fuerza Armada. En muchos países de América Latina, a la diplomacia de EEUU no le es nada difícil, sólo bastan un poco de paciencia, unos cuantos halagos, ofrecimientos y una buen cantidad de dólares, para “fabricar” un golpe de Estado, como lo hicieron en Bolivia y Honduras. Pero en Venezuela, basta decir que eso no le ha funcionado y pareciera que no le va a funcionar. Sin mencionar un hecho que se suele descalificar tontamente como la Milicia.

Este cuadro interior explica por qué la oposición extremista se aferra al proyecto de llegar al poder ya y como sea, lo que contempla como primera opción la invasión militar. Gedeón, no es un invento del gobierno, está inserto justo en lo que esa oposición y la diplomacia estadounidense privilegian para Venezuela entre las tantas cosas que tienen sobre la mesa.

La AN tuvo hasta anteayer el derecho constitucional de escoger los miembros del CNE, asunto en el cual buena parte del universo opositor tiene interés por las elecciones venideras, según lo constitucional, que son las legislativas previstas en principio para diciembre. Pero el extremismo, como lo venimos diciendo, la legalidad no le conforma, no conviene ni interesa. En sus planes está la convocatoria a troche y moche, ya, por su estricta disposición, de unas elecciones presidenciales, lo que dificulta de hecho todo acuerdo. Y por supuesto con ese fin está concebida la propuesta, para que no haya acuerdos. Por esto no hubo acuerdo en la intimidad de oposición G-4 para escoger ese CNE y optaron porque se venciera el plazo, lo que coloca la decisión en manos del TSJ.

Ahora, cuando el TSJ, vencido el plazo correspondiente, habiéndose inhibido la AN, opta por tomar en sus manos el asunto de configurar el CNE, la oposición extremista, como muchacho malcriadom sale a descalificar esta decisión y ponerla como otra muestra más que aquí “lo que hay es una dictadura feroz”. No le interesa ningún CNE ni siquiera, como dijo alguien, lo conformen José Gregorio Hernández, Teresa de Calcuta, San Francisco y 2 ó 3 de los suyos.

“El todo”, como dice el lenguaje coloquial, es que la oposición extremista, por lo ya dicho, para nada quiere elecciones y, cuando de ellas oye hablar, “salta como picao e´ culebra”.

 

Traducción »