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César Malavé: El porteñazo y el cuarto rey de la baraja

 

El olvido es a veces una comodidad para quienes obvian el esfuerzo de la coherencia. Más aún cuando se trata de conservar la memoria histórica. Lo que para algunos puede ser un fastidio, para otros debe ser una fuente de la realidad actual. Este es nuestro empeño en recordar cualquier  hecho histórico  u obra significativa con influencia en la transformación sociopolítica que haya experimentado nuestra patria. Desde su nacimiento Acción Democrática y, fundamentalmente Rómulo Betancourt, han tenido enemigos históricos. Las causas las sintetizó Carlos Andrés Pérez en su histórico discurso del 20 de mayo de 1993, son odios de naufragios políticos. Por cierto uno de ellos se consumó el 2 de junio de 1962. Después de la victoria de Rómulo Betancourt en 1958, cuando, derrotado el dictador, se recupera la democracia en Venezuela; los frustrados de 1945, se reagrupan con ambiciosos militares y los ilusos cubanófilos, a la postre náufragos también; para buscar dar al traste con el proyecto que se iniciaba.

La conspiración fue planificada  en un reconocido hotel de la ciudad en esa época: el “Hotel Cumboto”, durante más de tres horas estuvieron reunidos dos oficiales de las Fuerzas Navales Venezolanas y tres civiles. Estaba planificado hasta en sus más mínimos detalles.  La madrugada del día sábado 2 de junio del año 1962, un grupo de oficiales de mediana graduación, comandados por el Capitán de fragata Pedro Medina Silva y el Capitán de Navío Manuel Ponte Rodríguez, se adueñaron de la Base Naval Nº 1 en Puerto Cabello, a ellos se unieron los civiles cubanófilos, totalizando 200 hombres armados que causaron una verdadera masacre, para tomar las dependencias miliares, policiales y gubernamentales de Puerto Cabello. Inclusive se “adueñan” de  la Emisora Radio Puerto Cabello 1290 AM.

Este naufragio golpista lo recoge la historia  como el “Porteñazo”, que más  de ser uno de los tantos atentados contra la democracia, como El Barcelonazo y El Carupanazo, entre otros; tuvo la peculiaridad que durante el fragor del combate, un valiente periodista y fotógrafo llamado Héctor Rondón Lovera, a riesgo de su vida, logró captar con su cámara un momento histórico que tuvo revuelo nacional e internacional, y fue la imagen del Cabo Primero Andrés de Jesús Garcés aferrándose como a la vida al sacerdote Luis María Padilla quien para ese entonces era el Capellán de la Base Naval de Puerto Cabello y Párroco de Borburata. La imagen capturó la dureza de ese momento trágico para la historia nacional, lo cual le hizo merecedor del Premio Pulitzer en fotografía en 1963 y el World Press Photo del año 1962, hasta ahora único en Venezuela. La gráfica se convirtió en un símbolo contra la violencia política de los años sesenta, que buscaba, no sólo imponer en el país un gobierno a la cubana, sino borrar de la faz de la tierra al líder, quien rompió la tradición de gobiernos militaristas en Venezuela, derrotó las más brutales  conspiraciones y, por encima de ello, impulsó al país hacia el desarrollo económico, la democracia social y la  estabilidad política. Francisco Herrera Luque, escribió  “Los Reyes de la Baraja han sido los hombres que a raíz de un cataclismo social o en medio de una brecha histórica, han podido cambiar el destino de nuestro país, respondiendo al mandato de la voluntad colectiva”, Rómulo Betancourt fue uno de esos reyes de la baraja, que a decir de Manuel Caballero y Guillermo Morón, es el cuarto, después de Páez, Guzmán Blanco y Juan Vicente Gómez,

@cesarmalave53

 

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