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Nelson Morán: Cada hogar, una escuela… Y consultaron a los padres.

 

EL “gobierno” vía Ministerio de Educación, ambos ministerios, el de educación superior y el de básica y media; decidió, con la excusa de la pandemia causada por el Covid-19 o coronavirus; suspender indefinidamente las clases, presenciales, en las aulas de los centros educativos. Al menos eso es lo hecho público.

Con esté pretexto sacó de alguna parte la idea, materializada en hecho cierto, de convertir los hogares en centros escolares, en escuelas, donde cada hogar vendría a ser un aula o salón de clases, un aula virtual, así dijo y creó un plan “cada casa una escuela” y sin más comenzó a aplicarlo, con rumbo incierto, y a medida que se fué prorrogando la cuarentena decidió que no se volvería más a los centros educativos, a ninguno, y a ningún nivel, hasta el próximo año escolar…y ahí comenzó la cosa.

Como resultado de esta decisión política, disfrazada de medida de emergencia educativa y con apariencia humanitaria, se trastoca la vida hogareña. No faltará quien salga en defensa, de manera irracional, de esta medida y dirá que es por el bien de los estudiantes; eso es más que seguro, lo hemos visto y lo seguirán haciendo.

En un país que pregona la “participación”, se toman decisiones consideradas importantes sin mayores estudios ni consultar con los involucrados, y lo peor de todo, sin considerar la situación de la materia en cuestión, donde no se ponderaron las condiciones tecnológicas y capacidad de uso, por decirlo de alguna manera; el estado de la tecnología al servicio de la educación, la preparación de los docentes en este aspecto, la posesión de los instrumentos tecnológicos en los sectores involucrados y el alcance del sistema; la preparación y dotación tecnológica de docentes, estudiantes, padres y representantes; y así innumerables situaciones, que no terminaríamos de enumerar.

Como se me ocurre en un chispazo de se prendería: La relación Campo – Ciudad. ¿Tenemos internet en todas partes del país? ¿El servicio es permanente? ¿Todas las familias y docentes poseen y usan el servicio de Internet y la tecnología? Y así, muchas preguntas emergentes.

Los “representantes del Estado” decidieron aplicar dicha política educativa, sin mayores consideraciones, y nuestro país de verdad que no está preparado para impartir educación a distancia, virtual, e-learning, teleeducación y otras denominaciones; pero en verdad no está preparado.

Y si eso no es suficiente, veamos lo siguiente:

– ¿Internet, cubre todo el espacio de nuestra geografía nacional?  – ¿La señal llega permanentemente tanto a la ciudad como al campo? – ¿Todas las familias y docentes tienen los instrumentos para asumir lo planteado? – ¿El “gobierno los doto del instrumental tecnológico que se requiere? – ¿Sé cuenta con un equipo asesor, orientador y de preparación para esté cumplimiento? Las preguntas aceptan repuestas libres.

– ¿Las escuelas, están dotadas, equipadas con la tecnología necesaria para cumplir con este plan político? – ¿Cuentan con el personal profesional especializado para el mejor desempeño de todos los involucrados? – ¿Sus administradores están formados para desenvolverse en situaciones de presión? – ¿Sus miembros poseen herramientas para dar respuestas a situaciones complejas? Pueden darse respuestas abiertas que requieren de cierta información y conocimiento del estado actual de los centros educativos.

– ¿Los hogares, están preparados y cuentan con todo lo necesario para asumir está nueva tarea? – ¿Disponen los padres del tiempo necesario? – ¿Tienen la disposición requerida? Aquí, las respuestas pueden ser múltiples y variadas, hasta contradictorias. Solamente hay que dar una mirada rápida a nuestros hogares, sin detenerse a nada, sin considerar su composición y condiciones de vida. En un vuelo fugaz y a ras de ellos, asumiremos ideas al respecto, ideas que ya conocemos, por nuestra propia práctica, pero así las confirmamos.

– ¿Los ministerios de educación, alguna vez asumieron con tiempo y la seriedad requerida este aspecto educativo? – ¿Disponen de la tecnología y personal necesario para ello? No sé necesitan más preguntas, las respuestas a estás y a las no formuladas, pero que subyacen, están en el ambiente. La improvisación ha sido la norma que marca el destino de todas las políticas de los “gobiernos” que hemos tenido. Y educación no ha sido la excepción. Tanto en educación básica como en educación superior la situación viene a ser la misma, prácticamente, solo vale recordar los inventos de canaimitas y laptops; que pasó?  ¡La situación familiar es una sola, recordemos que en una familia podemos tener estudiantes en todos los niveles. Qué cosa verdad? Mayor… Desastre.

– ¿Los docentes, están preparados y cuentan con los equipos necesarios para esa labor? – ¿El “gobierno” los preparo para construir contenidos a impartir y el cómo hacerlo? – ¿Les dotaron del equipo necesario o por el contrario deben proveerse por sí solos? – ¿La remuneración percibido les permite la actualización permanente, y adquirir equipos actualizados? – ¿Reciben preparación constante en este sentido y cuentan con un equipo de asesoría permanente? Estás y otras interrogantes, que damos por formuladas, están presentes en el crítico estado de los docentes.

Algunas instituciones, de buena fé y en su afán de ayudar a solventar la situación pueden correr el riesgo de desarrollar acciones que no son las mejores, puesto que conllevaría a sumar más peso a la carga de los docentes, los estudiantes y la familia; siendo que la carga fundamental deben llevarla el “gobierno” y las empresas del sector educativo, colegios privados. La familia y sociedad siempre han dado lo mejor de sí y no se deben sobrecargar.

En éste estado, me permito la siguiente cita de Wikipedia, para tratar de mejorar las ideas y comprensión del asunto que estamos tratando.

E-Learning:

“Se entiende por educación en línea a aquella en la que los docentes y estudiantes participan en un entorno digital a través de las nuevas tecnologías y de las redes de computadoras, haciendo uso intensivo de las facilidades que proporciona Internet y las tecnologías digitales.” Wikipedia, consulta; 27 mayo 2020. Esto a manera ilustrativa.

Imaginemos el panorama. Algunos podemos tener cierta experiencia en esto, y son pocos los docentes, a cualquier nivel o modalidad que han practicado así la función docente; cuando más se han dedicado a la emisión de correos, que ya era y es algo, hoy se están poniendo de moda los cursos por chats, sobre todo por la cuestión económica, pero no es lo mismo. Debemos decir, que algunos intentos existen, pero no constituyen una muestra significativa, sobre todo en las Universidades, y en especial algunas del sector privado.

Y eso es en el plano, si se quiere teórico conceptual, la práctica es un verdadero desastre, o digo caos como generador de situaciones para la vida.

La práctica es aplastadora, devastadora, ella destroza cualquier realidad posible.

En el pasar de los días, en el retiro inducido, sé conversa con vecinos, ahora más que antes, pues andabas en otros menesteres, pero hoy si lo haces; en este diálogo vecinal permanente y constructivo conocemos más sobre la vida, y el cómo es el vivir colectivo.

Algunos, ya no tenemos hijos en las escuelas, pero si nietos; los vecinos pueden no tenerlos, por ser sus hijos aún no aptos para recibir clases, pero otros si los tienen, hasta en los diferentes niveles y modalidades, según sea el grupo familiar. Hagamos un ejercicio imaginativo, como esas investigaciones que los maestros envían para hacer en casa, y que terminan haciéndolas los padres,  y explicándoselas luego a sus hijos. Imaginemos ese proceso y los “malos” ratos vividos, por momentos que luego se convierten en anécdotas.

Pues, es el caso, conocido en su desarrollo y vivido con los vecinos, amigos y familiares, que los maestros, envían los contenidos a sus alumnos, que reciben y bajan de internet con sus padres, y proceden a trabajarlos, a darles respuestas, conversando con sus hijos; y en este diario accionar, algunas veces se les escucha decir que “los maestros no mandaron la mini clase”, una especie de micro explicativo de lo que trata la clase a desarrollar, y como dijimos, envían el contenido, listado, para ser ejecutado, a veces de toda la semana; y siempre veo y escucho a las madres, sobre todo, con los hijos haciendo las tareas, ellas dicen medio en serio, medio en broma: “ahora tengo que investigar, estudiar, aprender y explicar, como si no tuviera más nada que hacer” o “ya me estoy cansando, tengo ganas de hablar con la maestra, prácticamente se dirige a mí” o “en esa escuela, creen que uno no tiene más nada que hacer”. Esas y otras cosas son terna de conversación vecinal, en estos tiempos de cuarentena, muy prolongada por cierto, ya se comienza a sospechar y a pensar otras cosas, en otras motivaciones.

Al parecer en los ministerios del área jamás se pasaron por la idea de quiénes mantienen activo el hogar, no pensaron que son las madres quienes, prácticamente, llevan sobre si casi todo el peso de la vida cotidiana. Siempre he estado en contra del trabajo hogareño, sin ninguna contraprestación, al menos el reconocimiento sincero y cariñoso, ese sería un buen pago. Sabemos lo que es elaborar tres comidas al día, más las acciones accesorias y colaterales, y las otras actividades “propias” del hogar, y ahora para colmo se le suma la tarea de ser docentes emergentes. Válgame Dios, en el mejor sentido de la expresión.

Sí, además de todo lo que tienen que hacer los padres, quienes también se ven obligados a seguir viviendo o sobreviviendo y para ello deben correr riesgos en la búsqueda del sustento, y muchos andan en el día a día, generalmente, aunque no es la norma, el padre sele a buscar y la madre atiende la casa, creo que muchas prefieren cambiar eso.

Bueno, decíamos, que además de vivir, ahora tienen y deben ser docentes, maestros profesores. Dígame usted, quien ha dicho. Nunca en su vida se pasaron por ésa idea, escogieron ser otra cosa, otra profesión, cualquiera, menos la docencia, nunca pensaron en la educación como su campo laboral; solo aceptan, muy pocos por obligación, la función orientadora y formadora como padres, para inculcarles y aportarles, valores familiares, sociales y para la vida; pero ahora les corresponde ser maestros o algo parecido. Muchos pueden estar a nivel de aguante, abogamos por que la presión no les cause ningún malestar, más de uno anda presionado y angustiado.

Es curioso, pero es estos tiempos los niños en sus juegos han dado rienda suelta a la imaginación y creatividad, en sus juegos, el de moda es el “virus”, el cual es una modalidad parecido a “quieto”, le dicen al otro jugador virus y ya está infectado. También la familiaridad se fortalece, he visto a madres dibujando en la calle la “vieja”, “muñeca”, “piso”  y otros nombres aquí y otros diferentes en el exterior. Esto lo saben los padres pues investigaron. También han construido con sus hijos instrumentos musicales; investigan  inglés, Música y otras materias.

Así transcurre la vida en el aislamiento social voluntario, pero inducido.

No, esto no es lo mejor, los ministerios respectivos, de repente no agarraron bien el carril y se desorientaron. Los maestros a todo nivel son especialistas en recuperar el tiempo y actualizar a los estudiantes, ejempos tenemos a montón , en las escuelas, liceos y universidades; las escuelas jamás pierden un año, los maestros recuperan y actualizan en el primer mes del nuevo año escolar; en los liceos se práctica la recuperación, ahora es harto difícil que un alumno repita el año, Para eso existe la recuperación o nivelación antes de terminar el año escolar, en algo como un mes, se da la recuperación; y en las universidades están los cursos en época vacacional, donde los estudiantes se actualizan, equilibran en los estudios y hasta avanzan materias, según los intereses de cada quien.

Hoy, con la situación presente, todos los estudiantes deben avanzar y pasar al siguiente nivel, y de ser necesario, se deben instrumentar mecanismos que impidan perdidas de año y permitan la nivelación de los alumnos. Con buena intención es posible.

En este proceso

Está cuarentena puede terminar con algo positivo, pues es conocido por todos que el aislamiento prolongado no es bueno para la salud pública; y que los niños necesitan ejercitarse y socializar, en consecuencia debe cesar ya eso de tareas a realizar en casa, queriendo convertirla en el aula virtual de una escuela virtual, y comenzar ya, utilizando la información disponible, de ser cierta, a flexibilizar medidas según lo que indiquen los datos, vía a la normalización, y si como dice la Organización Mundial de la Salud, OMS, tendremos que convivir con el visitante indeseado, lo haremos, asumiendo las medidas de protección indicadas. En eso ya andan algunos países; y de ser cierto, también, que nuestras condiciones de país nos favorecen, entonces es necesario vivir y cuidarnos para seguir haciéndolo. Eso es más que posible.

Por el bien de todos hagamos lo mejor para el colectivo, con educación, protección y prevención, entre otras cosas, saldremos adelante.

No todo está dicho, muchas cosas están en desarrollo,    queda mucho por hacer y en eso andamos.

Elaborado por el equipo de estudiantes, Madre e Hija, más por la madre. Siempre es así.

Educador

nelmorangui@gmail.com

@neamog

 

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