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Carlos Casanova: La consigna es no habituarse

 

Siempre se puede estar peor, no existe ese último y más bajo nivel del que se habla comúnmente para que todo explote. La lucha no puede esperar por esa ficción de explosión social, que es un hecho futuro e incierto, puede o no puede suceder, se puede dar de formas diferentes y no se verán reflejadas en los medios de comunicación, como consecuencia de la hegemonía comunicacional por un lado, y por la censura y autocensura por el otro.

La revolución marxista que gobierna, creó la crisis para doblegar y dominar al ciudadano por escasez, hambre, pero fundamentalmente, quiere quebrar el nivel de conciencia ciudadana, y llevarlo a que se acostumbre a un nivel de subsistencia en los mínimos, siempre haciéndolos depender del régimen.

Los cortes prolongados de luz, el escaso suministro de agua, la falta casi total del gas, escasez de alimentos, un bolívar que no vale nada, un comercio que se expresa en valores del dólar cuando el ciudadano gana en bolívares, no es otra cosa que medios para despedazar la condición de ciudadanía para convertirnos en pueblo sin derechos.

Por ello le anulan su voluntad de emprendimiento y trabajo, le liquidan su derecho económico de dedicarse con libertad a la actividad económica lícita de su preferencia, lo convierten en un ser que no hace nada y por tanto debe esperar lo que el régimen le dé, convertido en número.

En las alocuciones del gobierno marxista se escucha decir por ejemplo: Hemos repartido tantas bolsas de clap, de lo cual nadie puede alegrarse, ya que con ello le anularon su capacidad de decidir que producto marca y tamaño quiere usted comprar, su derecho fue eliminado y el Estado asume y decide, que le entrega, cuando y que comerá

El virus del partido comunista Chino (PCCh) denominado Coronavirus se presenta como una excelente excusa para que el gobierno marxista profundice su modelo de dominación, pero en la excusa encuentra también una profunda debilidad.

Al régimen le colapsaron sus instrumentos de manejar a los venezolanos en crisis, es decir perdió el control de administrar la escasez, y es aquí entonces la oportunidad de la oposición.

En lo adelante la lucha es territorial en cada calle y rincón del país, el gobierno jugará a que Usted se acostumbre a la escasez, a no trabajar, a tener luz 6 horas, a bañarse de madrugada, a comer lo que consiga, a morir sin saber de qué, a que sus hijos medio estudien, a que vea televisión del estado para que se aprenda las mentiras que justifiquen su tragedia en la repetición de que estamos así por el imperio.

Si Usted se acostumbra a vivir en la crisis, pronto dejará de ser crisis para convertirse en su modo de vida.

La otra alternativa, es que usted rompa ese habituamiento al que pretende el gobierno usted se acostumbre, y defienda su derecho a tener trabajo, derecho a la alimentación traducido en que usted compra lo que quiere, en marca tamaño y precio, que sus hijos de verdad asistan a clase, que tenga derecho a la salud, cultura y recreación, a dedicarse a la producción, y su derecho a vivir en una sociedad informada, de propietarios y en abundancia.

La responsabilidad del que gobierna es que usted pueda verse satisfecho de sus derechos, no que se los elimine.

La revolución va mutando cada día sin perder sus objetivos finales, la oposición y es necesario admitirlo ya, pierde oportunidades, que no ha hecho todo lo que tenía que hacer, y que los aciertos cuando se han tenido no han sido sostenibles.

Sin lucha no hay victoria enseñaba Ruíz Pineda, y la lucha es de todos los días, por ahí viene nuevamente la propuesta de elecciones en diciembre, que esa propuesta no congele su lucha diaria en la exigencia de que se cumplan sus derechos.

La consigna es no habituarse, pero hacerla visible.

Dios Bendiga a los venezolanos donde estemos.

 

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