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José Antonio Gil Yepes: Uslar Pietri; Petróleo, estado y sociedad

 

El pensamiento de Arturo Úslar Pietri (AUP) está tanto o más vigente hoy que nunca: los asuntos políticos y económicos que planteaba y sus soluciones coinciden, como anillo al dedo, con la problemática y respuestas que necesita la Venezuela actual.

El 14 de julio de 1936 publicó en el diario Ahora su artículo más famoso: “Sembrar el petróleo”, en el cual propuso invertir los ingresos por hidrocarburos en diversificar la producción y las exportaciones del país para alcanzar un desarrollo sostenido;…”en vez de utilizar ese ingreso para pagar importaciones”. Obviamente, esa propuesta requiere hoy mayor atención y urgencia que hace 83 años. Fueron muchos los gobiernos que botaron esa riqueza y poco lo que duraron los pocos gobiernos que trataron de cambiar el modelo de reparto populista de la renta petrolera. Es muy peligroso tratar de cambiar ese modelo, son muchos los intereses creados en mantenerlo en la medida que ese gasto dispendioso es clave para concentrar el poder en quienes controlen el reparto, por lo que evitan diversificar las fuentes de riqueza y de divisas por exportación; por lo que agitan banderas en contra de la empresa privada, manipulan a los trabajadores con el mito del odio de clases y mantienen al pueblo pobre y manipulado con subsidios.

Un complemento de artículo anterior fue “El Festín de Baltasar” en el que el disoluto comportamiento del personaje bíblico le sirve a AUP para hacer el paragón con el dispendioso gasto de los gobiernos venezolanos: “¿Hasta cuándo podrá durar este festín?” – se preguntó AUP, y se respondió a sí mismo: “Hasta que dure el auge de la explotación petrolera. El día que ella disminuya o decaiga, si continuamos en las condiciones actuales, habrá sonado para Venezuela el momento de una de las más pavorosas catástrofes económicas y sociales. Si en este momento, por azar infortunado del destino, los precios del petróleo bajaran de una manera importante en el mercado mundial, Venezuela sería un caso para la Cruz Roja Internacional. Aquí vendrían a repartir sopas en las esquinas”.

La situación a la que AUP se refería resultaría pálida ante la gravedad inimaginable del deterioro en que ha caído el país desde 2013, a la que se suma desde 2018 la caída de la capacidad de producción petrolera, la negativa del gobierno a cambiar sus políticas socialistas estatistas y populistas, las sanciones y la caída de la actividad económica mundial por la pandemia. Así pues, y a falta del reparto de sopas en las esquinas, aquí se reparten las ignominosas “cajas clap”de comida, signo del desprecio del oficialismo por la dignidad del pueblo, a quien las políticas gubernantales en contra de la empresa privada le roban la opción de ganarse la vida dignamente, con esfuerzo propio mediante un trabajo productivo capaz de ofrecerle un salario real que debería ubicarse entre US $ 300 y 400 al mes, según niveles latinoamericanos, pero que se encuentra en US $ 4 mensuales. A falta del reparto, también se roba o saquea la comida;…o se pasa hambre.

AUP también señaló dos características de la sociedad venezolana que constituyen buena parte de la explicación de los despropósitos en política económica con que se ha manejado el país, sobretodo desde el cambio de política petrolera OPEP a fines de 1974. Estas características político-sociales y culturales son el origen de la Sociedad y la falta de pluralismo.

En una muy divulgada entrevista de AUP en el programa Primer Plano de Marcel Granier, por Radio Caracas Televisión, el 30-06-1991 planteó AUP que Venezuela presentaba una gran distorsión de raíz porque fue el Estado el que creó a la Sociedad y no al revés. Estando muy de acuerdo con este planteamiento, mi deducción de esa interpretación es que eso explica por qué los pequeños grupos militares o partidistas que han controlado el gobierno y al Estado han tendido a concentrar el poder, bloqueando la configuración de una sociedad efectivamente pluralista y democrática que distribuya dicho poder. Las excepciones a esta regla fueron los gobiernos de Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez II y el de Ramón J. Velásquez.

El anterior planteamiento de AUP se complementa con otro, el cual se presenta como la fuente de la solución de la compleja problemática venezolana: su concepto de pluralismo como condición para lograr que nuestras libertades y derechos sean realidades. Uslar dijo en uno de sus célebres programas de la serie Valores Humanos, también por RCTV, que el pluralismo o juego político entre sectores organizados para alcanzar potenciales de influencia equiparables era la única forma de poder hacer efectivas nuestras libertades y derechos. Subrayando que los esfuerzos individuales, aislados, no articulados con otros actores con intereses similares no eran suficientes para lograr que fuesen tomados en cuenta, ni siquiera estando consagrados en la Constitución y las leyes del país en cuestión.

Si aplicamos este planteamiento, central a la sociología y la ciencias políticas desde el siglo pasado hasta hoy, a la búsqueda de la solución de la problemática venezolana y de la mayoría de los países subdesarrollados, nos damos cuenta de que ese subdesarrollo no se debe tanto a falta de recursos naturales o de dinero (que en Venezuela han sido enormes) sino que casi siempre está asociado la falta de capital social, o sea, de articulación plural de los actores sociales con intereses sectoriales similares y a la ausencia o escasez de alianzas horizontales entre dichos sectores, características bloqueadas por el exceso de la concentración del poder.

Pues, quien tenga oídos para oír, que oiga, y ojos para ver, que vea: para sembrar el petróleo, liberar a los trabajadores de sueldos de hambre y a todos de la pobreza, necesitamos diversificar la economía. Esta es una verdad de perogrullo. Pero la misma no tendrá vigencia hasta que los empresarios, trabajadores, educadores y comunicadores no se articulen dentro de ellos y entre ellos en una alianza que logre amasar un potencial de influencia suficiente, tanto como para ponerle la mano en el pecho a los partidos y militares que no han dejado que la economía se diversifique para que los sectores no logren crecer y aliarse y hacer que las decisiones de políticas públicas se tomen tomando en cuenta los intereses de trabajadores, consumidores y empleadores, en vez de basarse en unas ideologías nebulosas que son usadas para esconder del pueblo inocente que lo que buscan es concentrar el poder y privilegios, aunque el pueblo, que dicen defender, viva en la ruina.

@joseagilyepes

 

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