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Carlota Salazar Calderón: ¡En Venezuela la inmoralidad está en sus calles!

 

En estos últimos días hemos sido espectadores confusos de una trama delincuencial, cuyos protagonistas, oficialismo revolucionario vs. sectores opositores, develan sus nexos con mafias, carteles, paramilitares etc. etc. etc… La política reducida al espacio de firmas de contratos ilegales, mercenarios, infiltrados, millones de dólares, delatores, sapos, montajes, tarifados… El oficialismo ridiculiza a la oposición por haber desmontado una conspiración, al mejor estilo del Erudito de la Carcajada, cuando realmente lo que dejó en evidencia, después de leer todas las declaraciones, es que el contrato que incumplieron los opositores lo vendieron al oficialismo, lo demás es teatro.

Y como si esto fuera poco, el Presidente Maduro pasa de enfrentarse con Trump, el hombre más poderoso del mundo, a enfrentase con Wuleixys Acevedo jefe de banda en el Barrio José Félix Rivas de Petare, acusándolo de causar violencia para tapar la conspiración en curso.

Pareciera que el trabajo del gobierno no es resolver la escases de gasolina, ni reparar los hospitales, escuelas y menos mejorar la economía. Pasan horas y horas echando cuentos conspirativos, en un país que atraviesa la crisis más grave de su historia, con la cuarentena que agravó las penurias de los venezolanos ¡Es una verdadera tragedia!

Pero lo grave de todo esto es que los seguidores de ambos sectores aplauden, unos por el triunfo del oficialismo y otros porque la oposición hizo el intento de incursionar la liberación del país, hasta justificando la acción como noble. En medio de esto el Wuleixys pasó a ser, por un rato ¡Gracias a Dio! el salvador de la patria, expresiones como: “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” yo lo apoyo ¿quién se anota?” “no es contra nosotros es para pelear por la libertad”…

Este comportamiento es un producto histórico en el aplastamiento del enemigo como sea, levantando banderas en las cuales no creen, sólo porque tienen posibilidades de ganar. Es el triunfo. Es esa cultura de Caudillo tatuada en el comportamiento social del venezolano. Que ha sido constante durante la Colonia, República Federal, Guerras y Guerrillas, Dictaduras, Juntas de Gobierno, Democracia Representativa y ahora Participativa, ganar para ¡acomodarme yo! es lo que importa.

No se trata de quién convence más o quién conoce más el país o ¿qué sector tiene mejores planteamientos? se trata de quien se impone por la fuerza, llámese violencia o astucia…mientras la mayoría de la población, en el centro del espectáculo sufriendo el impacto de tanta irresponsabilidad.

¡El Estado venezolano es un Estado Fallido! Falló a los ciudadanos no sólo en la garantía de su bienestar, sino por haber fundado su dirección política en la inmoralidad,   sumergiéndonos en el lodazal mundo de lo ilegal e inmundo. Su poder se sustenta en la violencia ejercida por varios componentes milicias, colectivos, malandros, compra de conciencias…mientras que quienes lo adversan pretenden utilizar la misma vía ¡Grave error! ¡Señores! es en el campo de la decencia, responsabilidad, honestidad, propuestas, ideas, organización, convencimiento, unidad, compromiso, elecciones, acuerdos…que se combate lo inmoral ¡Si queremos que la moral vuelva a las calles!

Carlotasc@gmail.com

@carlotasalazar

 

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