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Enrique Contreras Ramírez: Cuando una sociedad está destruida, se pierde todo y se acrecienta la pobreza y la muerte

 

La globalización, como paradigma del nuevo orden mundial, se ha convertido en una pandemia, cuyo único fin es saquear los recursos de la tierra y destruir los pueblos, dejando a su paso una catástrofe, pobreza y muerte.

A veces uno piensa de como un país como Venezuela, sus habitantes caen en tanta pobreza como  la que vivimos, ya que en ningún momento se puede justificar, pues tenemos dominios naturales que nos coloca como una de las naciones más ricas de América Latina, donde el Arco Minero es una muestra de lo que realmente tenemos.

Esa pobreza se ha convertido en la cotidianidad de la vida, en el común denominador de un “proceso natural”, donde incluso se acepta la exclusión, la explotación y la resignación, fruto  de la enajenación mental, enajenación que a las inmensas mayorías les impide descodificar su realidad en que vive y sobre todo ubicar de quienes son responsables de tanta villanía.

Esa pobreza que hemos arrastrado desde el ayer y que se ha acentuado en el presente en medio de tanta riqueza, es producto de la corrupción que las clases políticas y económicas dominantes, en alianza con los dueños del gran capital, han instalado como una práctica de su quehacer habitual.

Nuestra pobreza es una pobreza inducida, para el control social, de un modelo socio-económico globalizador, que se le ha disfrazado con el nombre de “revolución bolivariana y “socialismo del siglo XXI” y que no es otra cosa que un capitalismo de estado, donde los grandes conglomerados transnacionales colocan las condiciones en todos los órdenes, poniendo al  gobierno  de rodillas, gobierno que acepta la sumisión a cambio de las prebendas que les dan a los que “administran” el estado.

Es una afligida historia que ha tenido continuidad hasta nuestros días y que ahora el nuevo orden mundial, ha planteado y que se acrecienta a pasos agigantados en sus apetencias y sus aspiraciones reales de dominio del mundo.

Una pobreza inducida

Cuando una sociedad está destruida se acrecienta la pobreza,  incluso amenaza la vida, el razonamiento de esta situación nos llevaría a señalar que  alguien es el responsable de tal degradación.

En la actualidad nuestra América Latina y particularmente Venezuela, tiene ese recorrido donde la movilidad social se inserta peligrosamente en ese abismo casi irreversible de  miseria y  muerte.

Hoy día la riqueza del país, al igual que en el ayer, sólo la disfruta una elite que por estar en el poder, se aprovecha de tal situación para enriquecerse, producto de la acumulación delictiva del capital, en alianza con los impulsadores del nuevo orden mundial. Nuestros pobres, tanto del campo como de la ciudad, han perdido la esperanza y la ilusión de salir de éste caos, el pobre ha disuelto esa imagen ante un contexto que lo acosa en la cual no tiene futuro, ambiente que tratan de invisibilizar los culpables de esta desdicha.

La pobreza –el que la vive-  no  puede  satisfacer sus necesidades básicas tanto físicas como psicológicas,​ por falta de recursos como la nutrición adecuada desde el punto de vista alimentario, la vivienda, la educación, la ayuda sanitaria, carece de seguridad social, el servicio de agua potable o la electricidad. Es un excluido y por lo tanto se le condena a vivir en condiciones infrahumanas, ha perdido su calidad de vida porque es la lógica cruel del desarrollo del capital y de sus aliados respectivos.

La pobreza claramente trae como resultado un sin número de factores incidentes en la misma, ya que postran silenciosamente a las naciones que sufren de ella. Los resultados de la pobreza son la consecuencia de muchas variables tal como la corrupción desatada dentro del propio estado, pues ese estado tal y como está planificado sirve para esconder y no dejar huella de los hechos delictivos que se cometen desde arriba, además  la mala aplicación y administración de los planes para asistir a los más desposeídos, para finalmente negar el desarrollo humano. Desarrollo humano, basado en las tres opciones esenciales de la gente: vivir una vida larga y saludable, adquirir conocimientos y tener acceso a los recursos necesarios para tener un nivel decente de vida. El desarrollo humano no finiquita ahí, otras expectativas a las que muchos de nosotros le establecen gran valor, van desde la libertad política, económica y social hasta las ocasiones para tener una vida ontocreadora y fructífera y disfrutar del respeto por sí mismo y  de los derechos humanos.

Corrupción

Históricamente hablando, si bien es cierto que la corrupción es un problema que ha prevalecido en nuestros países, no es menos cierto que la misma se ha acrecentado producto del nuevo paradigma globalizador,  impulsor del nuevo orden mundial con una gran acogida por las altas jerarquías que conforman los gobiernos, convirtiéndose estos en grandes aliados incondicionales de los dueños del gran capital.

Indudablemente el que asume y acepta la corrupción – como modo de vida- se encuentra en un estado de perversión, pierde totalmente sus valores humanos, traiciona a su patria y su pueblo, se aparta de la moral, entra en un proceso de conducta  mal intencionada donde ingresa en un camino degenerativo de su condición humana para convertir su verdadera esencia en un modus operandi, modus operandi que ya es común en las clases políticas y económicas del alto poder tanto en los países socialistas como capitalistas, es parte de la pandemia que impone el capital convertido ahora en ese imperio que gobierna el mundo. “En el Imperio la corrupción está en todas partes. Es la piedra basal y la clave de la dominación. Reside en disfrutar formas en el gobierno supremo del Imperio y su administraciones vasallas en las fuerzas administrativas policiales más refinadas y en las más podridas, en los lobbies de las clases dirigentes, las mafias de los grupos sociales ascendentes, las iglesias y sectas, los perpetradores y perseguidores del escándalo, los grandes conglomerados financieros y las transnacionales económicas cotidianas. Mediante la corrupción el poder imperial extiende su manto de humo sobre el mundo, y el comando sobre la multitud es ejercido en esta nube pútrida, en ausencia de luz y verdad.” (NEGRI, Toni y Michael Hardt. IMPERIO. Editorial desde abajo. Bogotá (2001). Pp365).

La nueva realidad

El nuevo orden mundial, impulsado por el paradigma globalizador, ha venido asentándose en el planeta sobre todo en aquellas naciones con recursos naturales explotables, a tal velocidad, que ha sido capaz en tan corto tiempo de imponer su doctrina en todos los planos junto a sus leyes.

Hay una nueva realidad, el viejo capitalismo que se alimentó de la explotación de la fuerza de trabajo de los seres humanos caduco, hay un causa que entra a jugar un papel determinante en el nuevo proceso de producción, donde se deshumaniza el proceso productivo y se va reemplazando poco a poco por la robótica producto del desarrollo de la ciencia y la tecnología. Bill Gates quien es uno de los impulsadores del mundo globalizado, en enero  del 2017 dio una declaración acerca de este tema que estamos planteando y que los medios reseñaron de la siguiente manera: “La próxima gran revolución será la llegada de los robots a los puestos de trabajo, algo que ya ha empezado a ocurrir en diversas regiones del mundo, en algunas compañías y hasta en restaurantes, donde las máquinas están tomando el control de cadenas de producción y automatización de tareas. Esto significará un gran cambio, y por ejemplo, en la Unión Europea ya están pensando como regularlo.

De entre las voces que han dado su opinión acerca de la revolución que se aproxima, está de la Elon Musk quien dice que deberemos fusionarnos con las máquinas sino queremos ser irrelevantes. Y ahora la de Bill Gates, quien pide que los robots tengan las mismas responsabilidades fiscales que los humanos.

(…)Bill Gates compartió su interesante visión de cómo deberían ser las cosas cuando los robots sean mayoría en los puestos de trabajo, un escenario que se pronostica será una realidad en la década de 2030.

El ex líder de Microsoft menciona que si las compañías están convencidas en reclutar robots como fuerza laboral, esto representará consecuencias, y no sólo para los humanos, sino también para las mismas compañías, ya que éstas deberían pagar los mismos impuestos, como si tuviesen humanos. Esta lógica obedece a que las compañías que están optando por robots seguirán aumentando sus ingresos al reducir costes y aumentar la producción, por lo que cada robot debe ser gravado a un nivel similar, e incluso por encima que de un trabajador humano”. (www.xataka.com › robótica-e-ia › Bill-Gates-si-un-robo…).

De otro lado la tesis leninista de que “el imperialismo era la fase superior del capitalismo” se quedó fuera del contexto del desarrollo del capital, cuando los propios dueños del capital privado percibieron de que ese imperialismo en los países con vocación de dominio, representaba un atraso para el desarrollo y expansión de sus intereses, de allí que se adopte formas superiores fusionando el capital financiero con el capital industrial, que va a dar origen a los grandes conglomerados, conglomerados que crean el estado profundo desapareciendo el estado-nación, donde se pierde la autonomía, la soberanía y la independencia y donde se coloca a sus ejércitos –de cada estado- al servicio e interés de los grandes conglomerados para abrirle paso al Imperio que pasa por encima de las fronteras dando origen al Estado Mundo.

La transformación estructural impuesta ahora por el imperio del capital, en el mundo globalizado, da paso al Estado Mundo, eliminando el estado-nación que queda como una figura decorativa perteneciente al pasado y donde el estado-profundo, hace de ese estado-nación un estado corporativo cuyo objetivo que el mismo estado profundo le asigna, es el de vender los recursos que posee bajo criterios que son impuestos y que los gobernantes aceptan por estar de rodillas frente al dominio del capital –desde luego- a cambio de privilegios que les conceden y que los convierte en aliados y perfectos bandidos en esa telaraña de la corrupción.

El paso del imperialismo al imperio

Queramos o no reconocerlo, hay un nuevo orden mundial, que sólo favorece a los dueños del capital imperial, donde su desarrollo técnico-científico (inteligencia artificial), está logrando el control absoluto del planeta.

Desde esta perspectiva, este paso del imperialismo al imperio del capital, donde se eliminan las fronteras -y si entendemos  esto que está ocurriendo- estamos presenciando y siendo testigos de un gran salto cualitativo de la evolución y el desarrollo del capital, que jamás habíamos podido imaginar para el dominio de la humanidad, producto del que el viejo imperialismo como fase superior del capitalismo evoluciono a formas superiores de inversión, donde su doctrina cubre el plano jurídico-político, el ideológico–cultural y el plano económico, donde también se desarrolla una nueva doctrina militar basada en el adelanto de matrices ideológicas en el campo de la psicología social y de la propia sociología para el control mental.

Es de señalar que “La nueva escena global fue definida  y organizada principalmente alrededor de tres mecanismos o aparatos (1) el proceso de descolonización que recompuso gradualmente el mercado mundial a lo largo de líneas jerárquicas ramificada desde los Estados Unidos; (2) la descentralización gradual de la producción; y (3) la construcción de una red de relaciones internacionales que distribuyen por todo el planeta el régimen productivo disciplinario y la sociedad disciplinaria en sucesivas evoluciones. Cada uno de estos aspectos constituye un paso en la evolución del imperialismo al Imperio.” (Ibídem. PP. 247).

Este nuevo acontecimiento, trae como resultado, que nuestras economías se disminuyan gravemente más de lo que están, se disloquen y se hagan más accesorias y dependientes de los países desarrollados que promueven este nuevo orden económico-social en todo el planeta.

En medio de un modo de producción capitalista que es preciso y excluyente, junto a nuevos modelos científicos y técnicos de la producción, que cambian la manera de producir (proceso de producción), las economías subdesarrolladas como las de América Latina, no poseen ninguna opción para producir y asimilar la capacidad de estos nuevos teatros del mercado mundial, por estar falto de los recursos ineludibles, en todos los niveles, en ese marco de la globalización, tal y como está diseñado.

Del modelo social disciplinario al Espacio-mundo de control.

Desde la sociedad colonial, hasta nuestros días se ha venido aplicando el concepto del modelo social disciplinario –claro está- con sus respectivas características y adaptaciones: Si no acatas lo que dice el maestro te castigo (la escuela). Si no cumples con la línea del partido, te echamos (los partidos).Si no proteges y defiendes el gobierno te botamos o no consigues  trabajo (gobiernos nacionales, regionales, municipales). Si no reverencias ni saludas al superior te sanciono y  castigo (los militares).Si no cumples con la ley te encierro (la justicia). Si no cumples con la ley de Dios te verás en el infierno (la iglesia) –entre otros ejemplos- es lo que llamaría Foucault y lo parafraseo por analogía “vigilar y castigar”.

Éste patrón social disciplinario lo arrastramos y  lo empujamos desde la colonia, allí es donde germina un método para el dominio, para la sumisión, es un azote restrictivo que no acepta otra conducta que la asignada por la relación de poder que se tenga frente al oprimido. Éste es el modelo social disciplinario, modelo social disciplinario que hoy día admite trances, protestas, manifestaciones, siempre y cuando no se salgan de la sistematización jurídica que instituye la “Ley”. Ley que hacen los de arriba para disciplinar a los de abajo. Éstos problemas, conflictos, protestas es lo que particularmente llamo conflictos funcionales, son los conflictos que se institucionalizan, es decir, son los conflictos autorizados, admitidos, transitorios, pasajeros y que además son vigilados por el Estado y sus instituciones como los partidos políticos, ministerios del trabajo, los sindicatos,  gremios profesionales –entre otros- siempre entran en un asunto de convenio, de reacomodo, donde lo económico está por encima de cualquier otra reclamación que pueda simbolizar calidad de vida. Éste tipo de conflictividad, es la autorizada, está restringida por leyes, estatutos, pautas que disciplinan la protesta y se esgrime para exponer al mundo de las apariencias que hay libertad, tolerancia, democracia, dentro de un Estado tan perfecto que es permisivo y democrático.

Ahora bien, esta funcionalidad del sistema se ha venido perfeccionando, hasta el punto, de que estamos cruzando de manera muy subliminal del modelo social disciplinario al modelo social espacio-mundo de control.

Desde que Harold LasswellRobert MertonPaul Lazarsfeld, ingresaron en el estudio de los medios de comunicación, a partir de la segunda guerra mundial, empezaron a trabajar sobre los análisis, efectos y contenidos de los medios de comunicación y donde Harold Lasswell indico las funciones de los mismos señalando la importancia de vigilar el entorno, la relación de los componentes de la sociedad para producir una respuesta al entorno, la trasmisión de la herencia social y Merton agrega el entretenimiento.

Esta experiencia de los fundadores de la Teoría de la Comunicación (Lasswell, Merton y Lazarsfeld), es aprovechada más adelante y hoy día, con el progreso de las comunicaciones y la tecnología se ha desarrollado una enormidad, hasta el punto de que surgen planes en ejecución como el proyecto Blue Brain costeado por los conglomerados del gran capital y cuya tarea e intención es la de estudiar, investigar para comprender el sistema más complejo manifiesto hasta ahora en el universo, que no es otro que el cerebro y para los que financian dichas actividades se ha transformado en una primacía para los intereses de los grandes conglomerados que viene aportándole millones de dólares al proyecto Brain, que pretende dar a los neurocientíficos “las herramientas necesarias para entender mejor cómo pensamos, aprendemos y recordamos”. En éste aspiración se esconde el más maligno y perverso plan de control mental en el progreso del escenario panóptico en que se desdobla el planeta. De este modo se empieza a recorrer un camino agigantado al espacio-mundo de control.

Construyendo la disidencia

Ya no es la amenaza física la que prevalece, se trata ahora de control mental, de enajenar, alienar el pensamiento, de que las muchedumbres tomen la conducta del que tiene el poder real. Controlar y vigilar a los pueblos de manera mental para impedir sublevaciones que logren poner en riesgo sus intereses.

Hoy ese espacio mundo de control se ha entregado a la tarea de montar incluso la disidencia: “Las élites económicas –que controlan grandes fundaciones– también supervisan la financiación de numerosas organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, que históricamente han estado involucradas en el movimiento de protesta contra el orden económico y social establecido. Los programas de muchas ONG y movimientos populares dependen en gran medida tanto de fondos públicos como privados, incluyendo las fundaciones Ford, Rockefeller, McCarthy, entre otras. El movimiento anti-globalización se opone a Wall Street y a los gigantes del petróleo controlados por Rockefeller y otros.

Sin embargo, las fundaciones y organizaciones benéficas de Rockefeller y otros, generosamente fundan redes anti-capitalistas, así como ecologistas (frente a las grandes petroleras) con el fin último de supervisar y formar sus diversas actividades”. (Véase al respecto el artículo de Michel Chossudovsky. “Financiando la disidencia: Quien paga, manda).

El propósito y fin  de todo esto es controlar, vigilar, es la voz del panóptico en un planeta llamado tierra, donde la sociedad es atropellada y lo peor su cerebro lo cierran, ya que no tiene derecho a pensar, a reflexionar, a contradecir, en un mundo  claro-oscuro que se disputa, se debate  entre la verdad apabullada, inmovilizada y la mentira que mana como el agua donde la inmensa totalidad que puebla el planeta la toma como verdad absoluta e incólume.

Todo esto se está haciendo a nombre del progreso, del desarrollo y la civilización. Ese adelanto que hasta el momento nos han trasferido, no reconoce la realidad de nuestros orígenes, ese “perfeccionamiento” desconoce nuestra condición humana, pues esa categoría no se puede computar o medir como una cosa. La humanidad vive, sufre, tiene alegrías, tiene sus propias relaciones con el medio natural, es decir, ese desarrollo ignora los valores, no los toma en cuenta, porque para ese progreso todo es material, todo es cuantificable, todo es mercancía, esto es, todo es dinero. Ese proceso como dice Edgar Morín (2005): “… genera malestar, su individualismo incluye una dosis de egocentrismo y soledad, sus plenitudes urbanísticas crean estrés y ruido ambiental, y sus fuerzas desencadenadas conducen a la muerte nuclear. ¿Qué significa todo esto? Seguramente, que no hay que continuar por esta ruta y que debemos dejar de señalar el camino que hemos seguido como el indicado: se requiere un cambio de rumbo”. BAUDRILLARD, Jean y Edgar Morín. (2005). “La Violencia del Mundo”. Edit. Libros del Zorzal. Buenos Aires. Pág. 45).

A construir un nuevo camino

Creo que la tarea primordial ante esta realidad, jamás imaginada por la humanidad, es la de concientizar el problema, de no hacerlo no habrá futuro para las próximas generaciones, el presente así lo está demostrando y con grandes creces, donde cada día se acosa más y más a los más pobres y donde muchos se acogen peligrosamente a la resignación. Otros se vuelven aliados en el marco de los tontos útiles que por su ignorancia o alguna prebenda – que por cierto no lo sacan de la pobreza-  se colocan de lado del mundo globalizado por asumir el discurso de la derrota. De verdad que el escenario que nos está tocando vivir, es dramático y cruel, la muerte rodea los hogares de los más débiles.

Hoy más que nunca creo fijamente que los cambios que pueden dar alternativas diferentes, de revoluciones auténticas, de materializar las utopías de los pueblos, personifican necesariamente una sumatoria de construcciones que crean las patrias en colectivo y no los partidos, ni las vanguardias, ni los gobiernos, es inventar caminos, es reconocernos en términos de igualdad entre los seres humanos, es colaboración y al mismo tiempo acompañar sacrificios y muchos esfuerzos, es perseguir y recorrer pasajes hasta hallar objetivos comunes donde se aspire a un mañana mejor, para que el sol salga para todos.

Es buscar en colectivo un Tercer Camino o Terceros Caminos, un lugar para la convivencialidad donde los seres humanos podamos vivir en concordia con la naturaleza, es un espacio para la práctica de la libertad que conlleve a estimarnos y valorarnos como seres humanos, a procesar y crear una deontología y una axiología con doctrinas críticas y comprometidas que impugne toda actitud, comportamiento y acción que intente arrollar y violentar la dignidad humana. Es unir la solidaridad, la reciprocidad y el amor por la humanidad y la tierra, para edificar desde el punto de vista ontológico un nuevo modelo civilizatorio que nos lleve a confeccionar una nueva sociedad, un proyecto sin relaciones de poder y por lo tanto, sin oprimidos y sin opresores. Es inventar nuestro propio camino, tal y como lo añoraba nuestro Simón Rodríguez.

Se trata de organizarnos como sociedad civil, fuera de la influencia de los sectores partidistas y grupos económicos, la unidad por emancipar la nación esta con aquellos que poseen pertenencia de patria, con los sectores nacionalistas, con los antiimperialistas para que con la fuerza moral que aún queda en nuestros pueblos, podamos enfrentar a todos los niveles, quienes pretenden  convertirnos en esclavos. No olvidemos que quienes poseen el poder nos quieren ver ciegos por abrir los ojos.

enriquecontreras51@gmail.com

 

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