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César Malavé: Madre, ni Julio Verne se lo imaginó

 

Estoy convencido que ni siquiera, Julio Verne, ese escritor francés precursor de la ciencia ficción, de conocimientos extraordinarios que le permitieron, en muchas de su quimeras, casi advertirnos como sería el futuro, tenía en sus planes, escribir una fábula donde el Día de la Madre, la celebración milenaria más importante para muchas sociedades, después de la Navidad, tuviera que transcurrir en el confinamiento; que esos abrazos esperados no se pudieran dar, ni los obsequios, o no se entregaran personalmente, en muchos casos. Pero la realidad, es más dura que la utopía verniana, y nos obliga a sobrellevarla de manera racional. El viaje al centro de la pandemia, no podemos hacerlo en ochenta días, así nos devore las fibras más sensible de nuestra humanidad. No obstante, esta congoja, que nos ha mantenido, no cinco semanas, sino ocho meses en globo de ensayos y error, tiene sus lados positivos.

No es posible para todos rendirle, en persona, el homenaje merecido a ese ser tan especial; y la familia, es una fiesta de la familia; no puede reunirse toda en torno a las madres. Pero si alguien sabe comprender son ellas. Saben que ahora, estamos del cielo a la luna para el abrazo. Que por razones, aún desconocidas, los hijos y las madres somos habitantes, distantes, de una especie de isla misteriosa. Y estamos seguros de que, desde su sabiduría, su consejo inequívoco será acatar todas las normas y festejar esta fecha con prudencia, cada uno desde su sitio de reclusión, aunque nos sintamos separados por veinte mil leguas de aguas, en la profundidad de un misterio, que todos los días nos quita el aliento.

Conscientes están, nuestras guerreras que no son dos años de vacaciones; según cálculos científicos serios; sino de pensar profundo y del actuar inteligente. Y he ahí donde ellas se destacan. Es hora, más que nunca, de destacar el papel de la mujer en la sociedad. Lo que significan ellas como matronas y como eje central de la familia, que es la proyección social. Eso vale mucho. Y algo muy especial: tenemos que reafirmar el respeto que merecen y condenar la torpeza y la intolerancia de quienes llegan a agredir y atropellar a madres y esposas.

Estos tiempos nos han demostrado que son un volcán de oro. Entonces, otro regalo a las madres tiene que ser lograr que la dignidad y los derechos y las vidas de todas sean sagrados, y que haya justicia, porque el feminicidio también es un azote estremecedor, cual faro del fin del mundo. Los regalos materiales que no se den hoy no tienen fecha de vencimiento. Y, en aras de una reactivación económica internacional, y de un cambio significativamente trascendente en la política venezolana, cada vez más anhelado, es interesante saber cómo será Venezuela en un futuro, lideradas por sus madres; frente a la bandera; de la libertad; del progreso y del cambio después de la peste.

@cesarmalave53

 

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