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Carlos Casanova: El mundo entra en normalidad y ¿Venezuela?

 

El confinamiento dejo a 158 millones de personas que trabajaban en la informalidad sin sustento en América Latina, a nivel mundial se perdió el 60% de los ingresos los trabajadores informales.

El director de la FAO señaló que tienen bajo observación a algunos países que pueden tener problemas de alimentación, derivado de dos circunstancias, aquellos países donde sus ciudadanos no tienen dinero para comprar los alimentos, y, los países que no los están produciendo. Y agrega que el hambre puede matar más gente que el virus.

Los países que contaban con reservas monetarias, han podido establecer programas de auxilio financiero a empresas y a las familias, pero gastar sin contar con ingresos es descapitalizarse, los gobiernos saben que la pandemia trae consigo una crisis económica que ya está definida como una gran depresión.

Existe una gran incertidumbre ya que la entrada en normalidad, se sabe que no serán tal, en razón de que todo cambió, y se verificará al ponerle término al confinamiento.

Prolongar por más tiempo el confinamiento, es arriesgar que las unidades de producción no puedan arrancar nuevamente por falta de financiamiento. Y el financiamiento al ciudadano también se agota si nadie produce los ingresos para repartir.

El Presidente de Francia, reconoció esta semana que el llamado “estado de bienestar” ya no tienen como seguirlo sosteniendo, que se gasta más de lo que se ingresa y el endeudamiento llegó a límites que razonablemente indica hay que pararlo, ya que se volverá impagable.

La propuesta en consecuencia la pone en la mesa la propia OIT, hay que financiar el trabajo, financiar la empresa, al empleador para que se generen los bienes y servicios. Y advierte que más de 436 millones de empresas afrontan el grave riesgo de interrupción de la actividad. Alrededor de 232 millones pertenecen al comercio mayorista y minorista, 111 millones a las manufacturas, 51 millones, a los servicios de alojamiento y servicios de comida, y 42 millones al sector inmobiliario y otras actividades comerciales.

Los gobiernos del mundo, temen que la crisis económica se convierta en catástrofe económica y los arrastre a la circunstancia de no poder dar respuesta sobre las necesidades básicas de la población, entendiendo que para el ciudadano su salario es su medio de tener sustento familiar.

No es como el partido demócrata en un arrebato populista, luego de haberse negado a la entrega de subsidio directo a la población por parte de Trump, y apreciando que esa política encontró aprobación en la sociedad, ahora proponen que se duplique el monto y que el confinamiento continúe.

Para que el Estado pueda dar subvenciones previamente tiene que haberlas ganado en sus arcas, si se gastan todas el ciudadano encontrará un sistema económico destruido y sin posibilidad de arranque, como en los modelos comunistas.

Se definen políticas económicas, fiscales y monetarias para el arranque al desconfinamiento progresivo; la gran pregunta es ¿el régimen venezolano que está proponiendo?

Ya el país colapsó y la capacidad del gobierno para administrar la escasez también, no existe suministro eléctrico constante, todo indica que empeorará, sin gasolina, sin agua, sin internet, sin gas, sin trabajo, sin empresas, sin dinero para alimentar subsidios directos.

No han planteado políticas económicas, sino políticas interventoras sobre los que aún quedan produciendo, la crisis social en Cuba se empeoró, por tanto tampoco tendrá como auxiliarlos.

Cuando el régimen piensa en privatizar la industria petrolera, es en razón a que sabe que el modelo estatista y rentista se agotó, y es importante que sepa que el modelo político también se agotó, es tiempo de dar paso.

La gente quiere agua, electricidad, comida, gasolina, gas, internet, trabajo, libertad económica, no quiere represión, quiere un gobierno que cumpla con los derechos establecidos en su favor.

Tiempos de cambio.

Dios los bendiga.

 

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