Inicio > El pizarrón de Fran noticias > Pandemia y diáspora: El vaso medio lleno para migrantes venezolanos

Pandemia y diáspora: El vaso medio lleno para migrantes venezolanos

 

Venezolanos que retornaban durmieron en el puente Simón Bolívar de colombia y venezuela el 26 de abril.

Cerca de 12.000 venezolanos han regresado al país por la frontera con Colombia desde el inicio de la cuarentena. Registros de Acnur indican que el grueso de migrantes se encuentra en Colombia, Perú, Chile, Ecuador y Brasil, desde donde muchos intentan sobreponerse a la crisis sanitaria mundial

Derwis Carvajal salió de su casa el 8 julio de 2019 rumbo a Ecuador, en un viaje de cuatro días a bordo de un bus desde Cúcuta, Norte de Santander. Llegó el lunes siguiente a la ciudad de Quito, donde hoy vive junto a su hermano y su esposa, quien arribó a la mitad del mundo siete meses después.

Hoy los tres viven confinados en el marco del decreto presidencial 1.017 vigente en todo el país desde el 16 de marzo, debido al brote del nuevo coronavirus. Para su residencia, Carvajal alquila una de las 20 habitaciones disponibles en la casa. Y no está solo: en otras 15, asegura, también viven venezolanos. “La señora que nos alquila ha estado entendiendo la situación. Aquí hay una familia con un niño de ocho meses de nacido y ella no les ha cobrado. Nos está ayudando mucho”, dice el tachirense de 31 años.

Derwis Carvajal en su trabajo en una constructora ecuatoriana

Su nueva ciudad queda a casi siete horas de Guayas, una de las provincias más afectadas por la Covid-19 en América Latina.

1.798 kilómetros al sur, Luis Cubillán llegó a Lima en un viaje similar al de Derwis. Vive junto a su esposa, su hijo y su hijastra, como otros 861 mil 49 venezolanos que, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), hay en el Perú. Eso sí, tener que trabajar jornadas de hasta 24 horas y leer nuevas noticias de venezolanos que fueron desalojados de sus residencias son prácticas comunes para Luis. Pero hay una salvedad: su hijo no debe lidiar con eso.

Emocionalmente, Luis y su familia dicen estar a la expectativa y apoyarse entre todos, siempre buscando la parte positiva. “En esta situación hay que echar para adelante. Debemos darnos fuerzas para no transmitirles la preocupación a los muchachos”, asegura, aunque no niega su frustración por el complejo presente migratorio, más aún en la cuarentena que rige desde hace más de 40 días.

Aunque a Derwis y Luis nos les va mal, sus relatos se cruzan con problemas que los migrantes venezolanos encuentran frecuentemente, sobre todo desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la propagación de la COVID-19 como pandemia. Ahora más que antes, el pago de alquileres, el cese laboral y la preocupación por el bienestar familiar fungen como los principales motivos para que un poco más de 14.000 personas, según Migración Colombia, hayan regresado al país, en su gran mayoría por la puerta tachirense. “Afortunadamente nosotros contamos con lo esencial, pero muchísimas personas no”, complementa Cubillán.

Autobuses que migrantes esperaron para regresar desde Bogotá, el 29 de abril.

Las cifras del retorno

En la última actualización referente a los migrantes venezolanos del 6 de abril, Acnur calculó que 5 millones 93 mil 987 personas conforman la diáspora criolla. El país con más connacionales es Colombia con 1 millón 825 mil 687 venezolanos. Le siguen Perú, Chile (455 mil 494), Ecuador (366 mil 596) y Brasil (253 mil 495) para completar los cinco países que más reciben migrantes de Venezuela.

La mayoría de los venezolanos que ha regresado lo ha hecho de la misma forma en que se fue: caminando y por las fronteras con países vecinos. Además de las cifras manejadas por Migración Colombia, el presidente Nicolás Maduro anunció la noche del 29 de abril otros números que no concuerdan con el del país vecino. Según el Ejecutivo venezolano, 11.633 migrantes han ingresado por el estado Táchira, 4.147 por Zulia, 3.782 por Apure y otros 1.681 por el estado Bolívar. En total, unos 21.243 retornados.

El conocido Plan Vuelta a la Patria, la respuesta gubernamental para el regreso de venezolanos presentada por Maduro en septiembre de 2018, tampoco ha presentado nuevos registros. La más reciente noticia publicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores fue en relación a 100 venezolanos retornados desde República Dominicana el 25 de marzo. Sin embargo, el último reporte data del 10 de febrero, fecha en la que el total de regresos acumulados sumaba 17 mil 522.

Trabajadores de salud hacen control a migrantes en Cali el 13 de abril.

En cuarentena, los retornos comenzaron a presentarse a partir del 3 de abril, cuando el representante del Ejecutivo nacional en el estado Táchira, Freddy Bernal, anunció el regreso de entre 3 mil 500 y 5 mil migrantes. “Estamos tomando todas las medidas para las personas que provengan de Colombia y Ecuador”, dijo entonces.

“Ya no se trata solo de xenofobia, sino de la misma situación a la que los empuja la pandemia”, asegura Derwis sobre sus compatriotas que vuelven de Ecuador. Y Luis complementa: “Sigue siendo muy difícil para uno, como migrante, ver lo que está pasando”. Aun así, ambos coinciden en que los últimos días sirven para motivarse entre quienes conviven juntos y apoyar, de distintas formas más allá de lo económico, a sus familiares.

Un Bus de Solidaridad

Con la etiqueta #LosBuenosSomosMas, Raleth Cárdenas se mueve por las redes sociales como una forma motivadora para hacer llegar su mensaje. Cárdenas vive en Chile desde septiembre de 2017 y, a raíz de la llegada del coronavirus al país austral, comenzó a buscar formas de aportar a quienes lo necesitan. Él, dice, entiende que no todos los extranjeros estén en posición de hacerlo económicamente, pero con la difusión del mensaje ya es suficiente.

Por eso, en marzo echó a andar el “Bus de la Solidaridad”, una iniciativa para que venezolanos en el exterior pudieran ayudar a recaudar fondos para mercados destinados a personas necesitadas en el Táchira, su estado natal. Aun así, al principio no imaginó que se pudiera dar bajo las difíciles circunstancias tanto de los migrantes como de las personas beneficiadas.

El Bus de la Solidaridad consiste en entregar mercados equivalentes a $15. Para ello, Cárdenas contactó a familiares, amigos y ex profesores de su antigua casa de estudios, la Universidad Católica del Táchira, quienes le ayudan con la logística en Venezuela. “El nombre nació de forma espontánea. Cada vez que iba contactando a personas, les decía que esto es como un bus al que cada uno debe ponerle un poquito de gasolina para que ande”.

Voluntario les sirve comida mientras abordan autobús en Bogotá el 29 de abril.

Luego de un mes desde que comenzó El Bus de la Solidaridad, han logrado recaudar 52 mercados gracias a donaciones provenientes de Estados Unidos, Argentina, Perú, España, Chile y algunas personas desde Venezuela. Esto, para un migrante como Cárdenas, es alentador y le hace pensar en positivo en medio de todo. “Cada vez que se realizan donaciones, las personas nos dejan mensajes motivadores para continuar». Hacerlo tampoco es sencillo. Las interrupciones eléctricas e intermitencias del servicio de internet son un muro que a veces dilata el proceso de la iniciativa. Sin embargo, sus colaboradores en San Cristóbal están conectados y pendientes de cómo ayudar a que el proceso no se estanque. Cárdenas, mientras tanto, registra las solicitudes que llegan al perfil de Instagram de la iniciativa, la única vía para contactarlos.

Casos como el de Cárdenas suponen una variante distinta para los problemas migratorios. Desde ese punto, la motivación es un paso importante para dar con nuevas ideas que pueden desencadenar en las soluciones necesarias.

Las buenas noticias motivan

Para el psicólogo David Heredia, cada buena noticia puede motivar a las personas en el extranjero y se debe aprovechar ese momento para hacer las cosas. La motivación no solo puede llegar de noticias relacionadas al alquiler o el empleo, sino también a cosas más sencillas.

Todas las realidades, sin embargo, son distintas y cada caso tiene su particularidad. Heredia afirma que quienes deciden retornar a Venezuela, no lo deben hacer pensando en el fracaso, pues las oportunidades seguirán presentándose.

“Todos los casos son diferentes y hay unos más complejos que otros. Pero a veces esas personas son las más creativas. Lo importante es no caer en el pesimismo, porque es difícil salir de ahí. La persona debe empezar a generar sus propias ideas y buscar qué hacer al respecto”, indica Heredia.

El médico, quien también fue migrante en Chile y Argentina, entiende que muchas personas se vean obligadas a volver debido a las particularidades que pueden vivir. Sin embargo, quienes no lo hacen deben evitar caer en una espera pasiva que agudice los problemas y altere su salud mental. “Es verdad que es una situación que eventualmente pasará, pero los migrantes no pueden darse el lujo de planificar con base en esa aseveración porque, en muchos casos, están contrarreloj”.

El especialista afirma que para un migrante es complicado llegar a un nuevo país y no conseguir trabajo. Además, para los profesionales, las entrevistas tienen un proceso más extenso. «Ahora, con esta situación es más complejo para muchos. Habrá algunos que puedan continuar sus trabajos desde casa. Pero hay otros que no pueden hacerlo o tienen un trabajo informal que no les permite trabajar a distancia».

Las recomendaciones del psicólogo David Heredia para los migrantes venezolanos.

Deben enfocarse en la solución de problemas. Si no se puede salir de la casa, entonces la solución debe venir desde adentro. «Esto toma un tiempo aceptarlo, pero luego llega un punto en que se debe valorar con qué se cuenta y con qué no», indica Heredia.

Ser proactivos. En casos en los que no se consigue un empleo, es recomendable no caer en el desánimo. Por el contrario, se puede intentar aprovechar los talentos para mantenerse ocupados y palear las dificultades, siguiendo todas las normas de protección e higiene vigentes en los respectivos lugares.

Buscar focos de motivación. Siempre que se pueda, se debe ser receptivo con los pequeños aspectos que pueden mejorar el día a día. Esto, además de fortalecer mentalmente al migrante, le dará más oportunidades de conseguir soluciones.

Se espera que para el mes de mayo el Observatorio Venezolano de Migración presente los resultados de una encuesta aplicada a migrantes que salieron por la frontera con Colombia en 2019. Entonces, será posible conocer una mejor tendencia en relación a los venezolanos que quedaron desempleados, sin recursos económicos y sin vivienda, así como también aquellos casos, como los de Derwis y Luis, que aún mantienen las condiciones.

La Nación del Táchira

 

Traducción »