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California cierra a la fuerza las playas que desafiaron la cuarentena

 

Bañistas en la playa de Newport Beach, California, el pasado sábado 25 de abril cumpliendo la cuarentena.

El gobernador actúa contra feudos republicanos que favorecieron que miles de personas abarrotaran los arenales el pasado fin de semana

“El virus no se toma el fin de semana libre”. El gobernador de California, Gavin Newsom, encontró en esta frase el lunes el eslogan perfecto para que lo escucharan en los telediarios los miles de personas que el fin de semana pasado se acercaron a la playa desafiando las órdenes de cuarentena. Las imágenes de los arenales supuestamente abarrotados dieron inicio a una polémica que va engordando día a día alimentada por el calor, la política, la incertidumbre económica y las ganas de salir de casa después de seis semanas de cuarentena para frenar el coronavirus. El último capítulo se produjo este jueves, cuando el gobernador ordenó el cierre a la fuerza de las playas del condado de Orange, al sur de Los Ángeles, donde se produjeron las imágenes de descontrol.

California decretó una orden de cuarentena en todo el Estado el pasado 19 de marzo. Sobre el papel, no es muy distinta de la de cualquier país. Pero su aplicación policial es mucho más relajada. Las autoridades del Estado y las de las grandes ciudades han dejado claro que no van a actuar punitivamente más que en casos de abierto desafío a la orden y al sentido común. La prueba llegó el primer fin de semana, cuando miles de personas abarrotaron los parques. Hubo que cerrarlos. Las altas temperaturas hacían temer lo mismo este fin de semana en las playas.

En dos condados que mantienen abiertas sus playas, Orange y Ventura, se vieron las fotos que nadie quería ver. El contraste fue evidente entre las playas del condado de Los Ángeles o el sur de San Francisco, vacías y precintadas. Las imágenes del fin de semana mezclaban muchas cosas. Sí, había mucha gente en las playas de Orange. Pero la mayoría de la gente buscó espacios en la arena con distancia suficiente unos de otros, según dijo a los medios el personal de salvamento de Newport Beach. Las fotos distribuidas en los medios exageraban la perspectiva y dieron la sensación de una verdadera rebelión anticuarentena. Y sí, además hubo pequeñas manifestaciones de trumpistas aprovechando la situación para pedir “libertad” y el fin del fascismo demócrata. Pero ya se habían visto antes y no tenían nada que ver con la mayoría de los bañistas.

Sin embargo, el efecto en el público fue significativo, lo bastante como para temer que sea un mal ejemplo para otros. Tras la regañina del gobernador el lunes a los bañistas y a los municipios que permitieron esa situación, la radio pública local ya hablaba de “la batalla de las playas”. El condado de Orange es un histórico feudo republicano. Las localidades de Huntington Beach, Laguna Beach y Newport Beach están entre las zonas de lujo costeras más cotizadas de California. En Orange se concentra la mayor tensión contra las políticas demócratas de la muy demócrata California, como por ejemplo la protección a los indocumentados. Las escenas de rebelión trumpista en chancletas que se vieron el sábado solo se podían dar ahí.

“Lo único que nos puede hacer dar un paso atrás (en la lucha contra el virus) es que la gente deje de practicar el distanciamiento social”, dijo Newsom. “Eso es lo único que puede retrasar la reapertura de la economía”. Cuando ya era evidente el enfado del gobernador, el Ayuntamiento de Newport Beach debatió si cerrar los arenales. Al final, decidió no hacerlo. “No hay razón para cerrar las playas por pánico y tener miedo de los demás, especialmente si se guarda la distancia”, dijo el concejal Kevin Muldoon al Orange County Register.

La playa de Newport Beach, desde otro ángulo, el 25 de abril incumpliendo la cuarentena.

El miércoles, le tocaba al gobernador mover ficha. En su rueda de prensa virtual diaria, no dio indicaciones de si pensaba tomar medidas adicionales. Por la noche, las televisiones locales de Los Ángeles se hicieron con una circular enviada a todos los cuerpos de policía del Estado en la que se les advertía de que la orden de cerrar todas las playas es inminente. Eric Nuñez, presidente de la asociación de jefes de policía, confirmó a Associated Press que la circular era un aviso para que estuviera preparados. Newsom podría hacer pública la orden este mismo jueves, para que entre en vigor el 1 de mayo. Finalmente, el jueves Newsom anunció que solo se actuará contra el condado de Orange. Lo dijo envuelto en prudencia, dejando claro que era temporal y alabando el poder local, pero el movimiento deja claro que el conflicto está muy localizado.

Entre las reacciones más inmediatas el miércoles por la noche, vía Twitter, el supervisor del condado de Orange Don Wagner escribió que “no es inteligente” cerrar las playas. “Me temo que esta sobreactuación del Estado va a debilitar la actitud de cooperación (del condado) y nuestro esfuerzo colectivo contra la enfermedad”. La abogada Harmeet Dillon, una conocida voz del Partido Republicano en California, tuiteó que la orden sería “inconstitucional” y llamó a la “desobediencia civil masiva” contra el gobernador.

California está aplanando la curva del coronavirus. A pesar de haber registrado los primeros casos en febrero, en ningún momento ha sufrido tensión en su sistema sanitario. Fue el primer Estado en ordenar una cuarentena obligatoria, el pasado 19 de marzo. El miércoles había 3.500 personas hospitalizadas y 1.200 en la UCI en un Estado de 40 millones de habitantes y del tamaño de España. En total se han confirmado 48.800 positivos y 1.954 fallecimientos, según el recuento de Los Angeles Times. Las cifras suben muy despacio. Pero siguen subiendo. Por eso las autoridades mantienen la máxima prudencia y no han relajado ninguna de las órdenes de restricción de movimientos y negocios.

“Faltan semanas, no meses, para empezar a hacer cambios significativos en las órdenes de confinamiento”, dice el gobernador en los últimos días. La semana pasada, Newsom presentó los seis criterios en los que se va a basar la decisión de ir reabriendo la economía. Esa reapertura se producirá en cuatro fases, que adelantó esta semana. Newsom suele decir que cualquier decisión estará guiada “por la ciencia y los datos” y no por “la presión política”. La batalla de las playas, sin embargo, no se gana con datos.

El País

 

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