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Jesús Alberto Castillo: La narrativa apasionante de Luis García Díaz

 

Un libro que me fascina es “Cumaná. Historia increíble” del gran amigo Luis García Díaz. A lo largo de sus 243 páginas uno se deja seducir por el estilo literario que le imprime en su pluma este periodista y abogado carupanero. Va describiendo cada hecho de una manera sensacional, con ese sabor oriental, para impactar en la psiquis del lector y hacer más apetecible la lectura de esta maravillosa obra. En ella se cuelan sueños, pasiones, luchas, hazañas y desaventuras de esos grandes personajes que le dieron identidad a esa ciudad marinera y mariscala, primera en la historia del continente americana y atrapada en los cantos de intrépidos pescadores que ven gaviotas y alcatraces levantar su vuelo en el inmenso y azulado cielo. Es la Cumaná de ese pasado glorioso, la Atenas de América, que va abriéndose paso a pesar de sus dolencias.

Luis García Díaz, no descuida ningún detalle y hace suya esa remembranza histórica de una ciudad con tantos episodios, muchos de ellos sin memoria colectiva. Tuve el honor de conocer al autor en mis tiempos de estudiante de Comunicación Social en la UCV (la casa que vence la sombra). Me lo presentó su hermano Ricardo García, mi compadre y bautizado “el periodista gallero”. Luis, para ese entonces, se había graduado de periodista y estaba cursando Derecho. Con su entusiasta verbo me habló de ese maravilloso libro que estaba escribiendo y lo estimulé a que lo terminara. Luego, me concedió que escribiera algunas palabras en su interior y así lo hice con el ineludible orgullo de un sucrense que ama a su tierra.

Quienes hemos conocido a Luis García podemos atestiguar su calor humano, sencillez y pasión por su terruño. Tiene muchos años residenciado en Caracas, pero permanentemente visita a sus familiares en Playa Grande de Carúpano, precisamente en un lugar muy popular llamado “La magallanera”. Este periodista y abogado, egresado de la UCV, es un insigne promotor de la cultura sucrense. Ha escrito, además, “Breve historia de Carúpano”, “Venezuela en Poesía” y “Personajes de la música carupañera”. Tiene una dilatada experiencia como reportero radial. Recuerdo que siempre me entrevistaba, en mi condición de dirigente estudiantil ucevista, en “Noti Rumbos”, el célebre noticiero de Radio Rumbos. Siempre de la mano de su grabador y sorteando los peligros de cada protesta, la voz de Luis se hacía vibrar para cubrir de manera imparcial y verazmente los sucesos que palpitaban en la máxima casa de estudios del país, por allá a finales de los 80.

Pero volviendo a “Cumaná. Historia increíble”, el autor expresa con mucha añoranza: “Nadie elige en cuál ciudad nacer, tampoco nuestros padres podrían garantizar el lugar para traernos al mundo. Esta observación, aunque parezca insignificante, es uno de los grandes misterios de la vida, de allí el apego para siempre a la tierra donde nacemos, como también es para siempre el amor a nuestros padres”. Es así cómo este autor sucrense pone al descubierto ese amor que inspira a muchos personajes a darlo todo para poner en alto el nombre de su lar nativo. Así somos los orientales, batalladores, aguerridos, buena gente y siempre receptivos con el que nos visita.

Luis García Díaz, el hijo predilecto de Playa Grande, irrumpe con su narrativa sabor a playa, cielo y mar. Escribe con una pasión que desborda cualquier imaginación. Le pone sabor y picardía a cada anécdota y vivencia narrada. Reivindica la historia como proceso aleccionador y cohesionador de la identidad popular. Por eso en la Introducción de  “Breve Historia de Carúpano” señala: “Numerosas sociedades del mundo han logrado alcanzar un alto grado de desarrollo preservando siempre su identidad como pueblo definido y auténtico. Tal identidad prevalece y se hace sentir cuando los pueblos defienden  su memoria histórica como si fuera el más preciado de los tesoros (…). Muy por encima de las riquezas económicas o las extensiones territoriales, es la identidad y el cariño por nuestro pasado lo que nos distingue como pueblo grande y respetable”.

En este discurso narrativo Luis García Díaz se sumerge y pone a reflexionar al lector. “En esta línea de pensamiento vemos que si algo muestra con orgullo el cumanés es el arraigo a su tierra. Un amor que crece mucho más cuando se han llegado a sentir el afecto y la especialidad de su gente, así como la atracción de sus espacios costeros y, más que todo, el conocimiento de su pasado y de toda esa historia increíble que la ilumina, vinculada siempre a su mar de azul infinito que todo lo puede y todo lo da” (Cumaná. Historia increíble (2015). Esas palabras hacen renacer el alma y nos llevan a entender la importancia de recobrar nuestra memoria colectiva. En la medida que siga latente nuestro pasado histórico, seguimos vivos y con ganas de salir triunfante ante cualquier adversidad que se nos presente.

Para culminar quiero dejar en el lector un pequeño episodio que escribe Luis García en “Cumaná. Historia increíble, a propósito de la flamante Batalla de Ayacucho que inmortalizó a Sucre en las páginas doradas de la historia. “El 9 de diciembre de 1824 Sucre siente en su cara el sol de Ayacucho, que le da brillo para siempre. Está lleno de entusiasmo y respira profundo el leve aire que sopla del sur (…). La batalla se da de una manera bestial y el noble suelo de Ayacucho le brinda la victoria a los libertadores, terminando 14 años de sangre y exterminando el último bastión español en América. Muere el yugo opresor, vencido ante el puño del hijo de Cumaná; que es fuego como el Pichincha mismo. El triunfo de Sucre es aplastante. Luce invencible y su espada llega tan alto que su punta puede tocar el cielo”.

 

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